BOGOTÁ

Los quíntuples de Bogotá

Un grupo de cinco de concejales, todos figuras en sus partidos, decide romper el silencio y hace una preocupante radiografía de lo que está pasando en Bogotá.

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12 de junio de 2009 a las 7:00 p. m.
Los ‘quíntuples’ dicen que hay otra gente muy buena en el Concejo que se sintoniza con sus críticas y los invitan a que se unan a ellos. “No nos juntamos para hacer una carta al Alcalde, nos juntamos para un ejercicio político de más largo plazo, para ejercer como gabinete en la sombra”, dice Antonio Sanguino
Los ‘quíntuples’ dicen que hay otra gente muy buena en el Concejo que se sintoniza con sus críticas y los invitan a que se unan a ellos. “No nos juntamos para hacer una carta al Alcalde, nos juntamos para un ejercicio político de más largo plazo, para ejercer como gabinete en la sombra”, dice Antonio Sanguino

Uno de los misterios aún no resueltos en Bogotá es el de la caída libre de Samuel Moreno en las encuestas. En abril del año pasado sólo el 21 por ciento de los encuestados lo rajaba en su tarea como alcalde y hoy el descontento está en el 71 por ciento. Un fenómeno que no se ha visto en ninguna otra ciudad del país. Ni tampoco en Bogotá, en los últimos 20 años, pues aunque el alcalde Enrique Peñalosa tuvo una descolgada similar, al cabo de seis meses ya había recuperado las riendas de la opinión.

Nadie ha podido explicar muy bien la razón del desplome. Algunos medios han intentado argumentar que todo se debe a la falta de liderazgo del Alcalde. En las huestes de Moreno se defienden y sugieren que es una campaña de desprestigio orquestada desde el uribismo. En el Concejo parece que el problema no existiera, los debates de control político con impacto en la opinión brillan por su ausencia. Y para completar, la crisis de Bogotá ha sido opacada por completo por la agitada agenda del país.

Un grupo de cinco concejales decidió romper el statu quo. Tras 18 meses de gobierno de la 'casa Moreno', decidieron unirse y hacer graves denuncias sobre lo que está ocurriendo en las entrañas de la administración. Hablan de la existencia de un cartel de contratistas, lanzan una voz de alarma por cerca de ocho billones de pesos que deben ser contratados por esta administración -sin contar el Metro- y presentan evidencias del papel que están jugando los intereses de los transportadores en la política de movilidad.

La carta tiene importancia no sólo por lo que dice, sino por quienes lo dicen. Cada uno de los cinco tiene un peso específico en el Concejo y la mayoría de ellos ha sido durante este año y medio parte de la guardia pretoriana del Alcalde en esta corporación. Dos de ellos son figuras destacadas del partido del alcalde: Antonio Sanguino, que representa el sector del ex alcalde Lucho Garzón, y Carlos Vicente de Roux, quien para muchos es un baluarte moral del Polo Democrático. Está también Carlos Galán, el concejal de Cambio Radical que batió récord de votación, que lleva a cuestas la herencia política de su padre, Luis Carlos Galán, y el único de todos que ha estado desde el principio en la oposición. Ángela Benedetti, una liberal con buena imagen de opinión, y Javier Lastra, quien con su partido La U hace parte de la coalición del Alcalde, pero que, a diferencia de sus compañeros de partido, no ha sido doblegado con dádivas burocráticas.

En una dura carta, que SEMANA revela en esta edición, estos nuevos 'quíntuples', se quejan de que "los bogotanos estamos huérfanos" y se despachan con una lista de pecados capitales que, según dan a entender, son la razón para que tres de cada cuatro reprueben su gestión: "el retraso en el cumplimiento" de lo propuesto, el estar "alejado de los temas y poco afanado por dar respuestas a los problemas", que "las secretarías parecen más ruedas sueltas que partes de un esquema de gobierno", que la relación con el Concejo "ha girado alrededor de repartición de cuotas a quienes más presionen" y, para cerrar con broche de oro, escriben que en materia de contratación "no podría haber más rumores sobre la presencia de una suerte de cartel que todo lo controla y todo lo decide".

En diálogo con SEMANA, ellos hicieron una preocupante radiografía de lo que, desde su punto de vista, está ocurriendo en la capital.

SEMANA: ¿A qué se refieren con cartel?

CARLOS DE ROUX: En Bogotá, de tiempo atrás, se han venido configurando casas de grandes intermediarios contractuales. Y vemos a esta Alcaldía débil frente a esos grandes contratistas. Nosotros no tenemos las pruebas, pero en política es relevante lo que nos dicen dirigentes del sector privado, de las empresas constructoras, de las aseguradoras... ellos dicen que en el Distrito falta trasparencia para la contratación, que quien quiera ser elegido tiene que buscar ciertos otros caminos para llegar a las grandes ligas.

SEMANA: Pero, si eso es verdad, ¿por qué no aparecen las pruebas?

CARLOS GALÁN: Porque se ha tecnificado la corrupción. Ellos manejan los términos de referencia de las licitaciones muy bien y los que se ven afectados no se atreven a denunciar.

ANTONIO SANGUINO: Es que se ha constituido una especie de régimen político alrededor de la contratación en el que hay gente en las entidades, hay contratistas por fuera, hay lobbystas, hay participación en el Concejo y hay debilidad de los organismos de control, que se notó por ejemplo en la reciente contratación de los refrigerios escolares por 200.000 millones de pesos. Se monta toda una parafernalia para dar una imagen de transparencia, pueden decir vamos a hacer la selección de los proponentes en un salón con paredes de cristal y sin celulares, pero eso no sirve de nada porque el veneno viene de atrás, de la manera como se construyen los términos de referencia.

SEMANA: ¿Cuánta plata está en juego?

ÁNGELA BENEDETTI: Si lo miramos por sectores, recursos para inversión que deben ser contratados: en el Acueducto hay 1,6 ó 1,8 billones de pesos; en el IDU, 11,1 billones...

A.S.: ... la segunda fase de la planta de tratamiento del río Bogotá, la del Salitre, y la de Canoas, son dos billones de pesos, lo de las cámaras de seguridad, la Uesp tiene las licitaciones de Doña Juana, basuras, lixiviados y parte de reciclaje que suman 2 ó 2,5 billones de pesos. Eso sin contar la primera línea del metro, para la que se habla de unos cuatro billones.

SEMANA: Si esa especie de cartel se viene configurando de tiempo atrás, ¿por qué sienten que es distinto ahora con el alcalde Samuel Moreno?

JAVIER LASTRA: No es nuevo, pero la percepción es que este gobierno ha sido el más funcional para él.

A.B.: Este es mi segundo período de concejal. Yo en el período pasado no sabía ni oía sobre quiénes eran los contratistas. Ahora conozco los nombres de todos.

SEMANA: Dicen en su carta que en Bogotá no hay liderazgo y que el Alcalde ha incumplido...

J.L.: A diciembre de 2008, el incumplimiento era del 65 por ciento. Las obras de valorización que debieron arrancar el año pasado, ya vamos a mitad de este y no arrancan.

TODOS: Los anuncios sobre el metro resultan francamente desconcertantes. Un día, se dice que irá por la carrera Séptima, otro día que hay que esperar el estudio; otro, que el tren de cercanías será la primera línea del sistema, y mientras tanto no hay definiciones sobre la carrera Séptima, ni sobre el Sistema Integrado de Transporte y en cambio sí se toman medidas precipitadas que tienen un impacto marginal y temporal sobre la movilidad de la ciudad, como es el pico y placa extendido.

J.L:. Por ejemplo, con el tema de la reorganización de los buses tradicionales, el anterior secretario dijo que al final del año pasado lo tenía listo, y ya vamos a mitad de año, y al preguntarle al nuevo secretario de movilidad, me contestó que hay países que se demoran entre seis y siete años en poner en práctica una organización de ese tipo. Eso es falta de decisión. De abrir la licitación y poner en cintura a los transportadores. Si esto fuera un gobierno con autoridad, hace rato lo habría hecho.

A.S.: La última perla es una carta que le mandó Carlos Galán al secretario de movilidad preguntándole cuándo van a hacer el plan piloto para la organización de los buses, y el secretario le respondió que los transportadores no le han mandado el dato de cuantos buses van a sacar. Es el contra-paradigma de la autoridad, quienes dirigen el tránsito son los trasportadores.

SEMANA: ¿Crear este grupo revela cierta impotencia de sus bancadas y del trabajo en el Concejo?

A.B.: No. Se crea porque hay una crisis en Bogotá y la administración no es consciente de ella. En el Concejo hay dos bancadas, una de 'cacaos' (concejales de vieja tradición que saben como se mueven los hilos burocráticos) y otra de 'gomelos' (concejales que están por los 30 años y que quieren hacerle contrapeso burocrático a los 'cacaos') y nosotros queremos marcar la diferencia.