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lunes, 05 de enero de 2009
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Aulas por trincheras
Jaime Pineda, alias ‘Jeremías’, dictando clase a guerrilleros. Frente a él, ‘Karina’. A la derecha Ilich Leonardo Rojas, docente de la Universidad Distrital detenido de camuflado y armado en La Macarena, Meta
Jaime Pineda, alias ‘Jeremías’, dictando clase a guerrilleros. Frente a él, ‘Karina’. A la derecha Ilich Leonardo Rojas, docente de la Universidad Distrital detenido de camuflado y armado en La Macarena, Meta
CONFLICTO.La Fiscalía ordenó detener a 67 universitarios acusados de ser de las Farc. Esta vez hay evidencias contundentes, pero el riesgo de una cacería de brujas está latente.
Sábado 15 Noviembre 2008
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Como nunca antes las autoridades están seguras de tener pruebas para identificar y judicializar en el país a un centenar de miembros de las Farc que se hacen pasar por universitarios. Creen que son los que sorpresivamente aparecen encapuchados en las protestas estudiantiles para enfrentar a la Fuerza Pública, cada vez con explosivos más poderosos.

Apoyada en documentos, testimonios, interceptaciones y seguimientos, la Fiscalía ordenó detener a 67 de estas personas. Se trata de profesores y estudiantes que aparentemente son miembros de instituciones educativas, pero que cumplen diversas misiones estratégicas para las cuales fueron entrenados en campamentos guerrilleros. Entre sus tareas estarían las de adoctrinar políticamente a nuevos simpatizantes, recoger información, preparar explosivos y agitar e introducir la violencia en las protestas sociales.

El primer indicio que puso en la mira a varios de esos guerrilleros infiltrados en las universidades apareció el 28 de noviembre de 2005. Ese día, el Ejército halló en un campamento subversivo en Huíla decenas de cartas y documentos que daban cuenta de la presencia de “cuadros capacitados” en instituciones educativas para “expandir la lucha y los ideales de las Farc”.

Pero el acopio de información más voluminoso y contundente fue obtenido por la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), en La Macarena, Meta, el 5 de febrero pasado. Allí incautó una memoria digital que contenía 9.000 hojas de vida de guerrilleros con fotos de camuflado y una detallada información de cada uno de ellos. Los oficios registraban, entre otros datos, rango, experiencia, alias, entorno familiar y hasta los gustos personales. Al analizar esta información encontraron que 55 de esos subversivos actuaban clandestinamente en centros educativos del país.

Más adelante, en marzo, los investigadores descubrieron que varias de esas personas también aparecían reseñadas en fotos y documentos hallados en el computador de Iván Ríos, el jefe del Secretariado muerto a traición por uno de sus subalternos. A esta información se sumó una decena de testimonios de desmovilizados que identificaron a los ‘universitarios’ más relevantes. Entre estos testimonios está el de ‘Karina’, la temida guerrillera que se entregó en septiembre después de sembrar el terror en Caldas como una de las cabecillas del frente 47 de las Farc.

Con toda esa información acumulada, la unidad Antiterrorismo de la Fiscalía ordenó allanamientos, interceptaciones y seguimientos. Y una vez analizados los resultados de esas diligencias, decidió detener a 67 personas por el delito de rebelión.

La primera de esas capturas corrió por cuenta del Fudra, que sorprendió la semana pasada también en La Macarena a Ilich Leonardo Rojas, quien desde hace años se mostraba como un profesor de la Universidad Distrital, pero al que las autoridades encontraron vestido de camuflado y armado. En Caldas, agentes del DAS detuvieron a Jaime Pineda, profesor de filosofía de la Universidad de Caldas, quien aparece en varias fotos como ‘Jeremías’ y aparece dictándoles clases a un grupo de guerrilleros, entre los que está ‘Karina’. Al cierre de esta edición habían sido capturadas nueve personas y los operativos continuaban en seis ciudades.

Todo indica que la Fiscalía tiene pruebas suficientes para desenmascarar a los guerrilleros que, posan de estudiantes. Lo preocupante es que al mismo tiempo que se cumplen las capturas, diversas organizaciones estudiantiles han denunciado amenazas de muerte contra una veintena de universitarios. Por eso lo mejor es que las autoridades adelanten las acciones necesarias pronto y claramente para evitar una cacería de brujas y que la comunidad estudiantil en general se vea estigmatizada por unos pocos que usan las aulas como trincheras.
 


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