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martes, 06 de enero de 2009
Campaña 2010 sin Uribe
Por César Paredes, periodista de Semana.com
De izquierda a derecha: Carlos Gaviria, César Gaviria, Sergio Fajardo, Noemí Sanín, Alfonso Gómez, Álvaro Uribe, Rafael Pardo, Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras, Gustavo Petro, Luis Eduardo Garzón.
De izquierda a derecha: Carlos Gaviria, César Gaviria, Sergio Fajardo, Noemí Sanín, Alfonso Gómez, Álvaro Uribe, Rafael Pardo, Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras, Gustavo Petro, Luis Eduardo Garzón.
POLÍTICA.La alta probabilidad de que Uribe no pueda ser reelegido en 2010, cambia completamente el escenario político para la próxima campaña presidencial. ¿De qué manera se reacomodarán las fuerzas políticas?
Viernes 28 Noviembre 2008

Hundida la iniciativa que le permitiría a Uribe seguir en el poder en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, se adelanta el debate para la próxima campaña presidencial. El hecho de que Uribe no compita en la carrera presidencial cambia radicalmente el escenario político.

Desde que el Partido de la U, tras la marcha del 4 de febrero en la que muchos colombianos salieron a las calles a rechazar a las Farc y el secuestro, comenzó la tarea de promover un referendo para la reelección, la cohesión dentro del uribismo permaneció más o menos intacta. El Partido Cambio Radical fue el único que mostró su intención de separarse de la coalición uribista y fue precisamente su voto el que hizo que la reforma constitucional habilitara a Uribe para aspirar a repetir Presidencia solamente hasta 2014.

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¿Cómo se afectará la gobernabilidad del Primer Mandatario en los 20 meses que le quedan de gobierno? ¿Mantendrá su unidad la diversa coalición uribista, que por momentos pareció inquebrantable? ¿De qué manera influirá la sombra de Uribe en las elecciones? ¿Quién sucederá a Uribe? Son algunas de las preguntas que analistas y dirigentes políticos se están haciendo.

Más candidaturas, menos gobernabilidad

La campaña electoral se calentó desde junio, muy temprano, según indicaron los analistas. Varios posibles candidatos se impacientaron y anunciaron sus aspiraciones de llegar a la Casa de Nariño, con el objeto de presionar a Uribe a que definiera si aspiraría o no a otra reelección. Mientras tanto, el Jefe de Estado mantuvo su estrategia del acertijo, consistente en lanzar mensajes ambiguos que le permitieron mantener controlados a sus aliados y expectantes a sus seguidores.

Pero si no hay reelección inmediata, el panorama es diferente. Los analistas coinciden en que a Uribe le costará mucho más mantener la unidad en el Congreso. A sabiendas de que ya no será gobernante por tiempo indefinido, sino que saldrá de la Casa de Nariño, el próximo 7 de agosto de 2010, los operadores políticos empiezan a tejer nuevas alianzas más en función de quién puede resultar el futuro Presidente. No será de inmediato porque al Presidente le queda un buen rato en poder, pero ira en crescendo y le quedará aún más difícil de lo que ya le está costando hoy, mantener leales a sus mayorías en el Congreso.

Porque si había un ámbito donde ya se había empezado a sentir el desgaste del popular Presidente, ese era precisamente el Capitolio. A su experimentado ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, se le hundió la Reforma a la Justicia y no cuajó el intento porque se aprobara la reelección en 2010. En esta última decisión, influyó el hecho de que los representantes uribistas, Myriam Paredes de Nariño y Orlando Guerra del Putumayo, se apartaran de la discusión y descompletaran las cuentas de los promotores de la reelección inmediata, quienes la daban por aprobada. Estos representantes argumentaron que se debían a sus electores, quienes están sufriendo una crisis económica por la tardía intervención oficial de las empresas captadoras ilegales y les pidieron que no participaran de la decisión.

Se crecen los enanos

Cada vez que aparecía una nueva encuesta que medía las preferencias de los votantes ante una tercera ronda electoral con Uribe de candidato, el gráfico principal era una barra gigantesca de 60 por más por ciento a favor de Uribe y un montón de barritas enanas, casi irrisibles. Pues bien, ahora con el gigante debilitado por las últimas crisis nacionales, y fuera del juego, empezará a verse una competencia de verdad para la Presidencia, en la cual nadie sabe quién puede salir ganador. Algo bastante saludable para la democracia.

Entre los aspirantes a ocupar la Casa de Nariño en 2010 están los de su círculo más cercano. (Algo que, dicho sea de paso, tampoco le ayudará con su gobernabilidad en declive). Se espera que salten al abanico de los presidenciables muy pronto en 2009, el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.; el Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias (incentivado seguramente por su jefe); y la actual embajadora en Inglaterra, Noemí Sanín.

Otros uribistas que ya salieron del gobierno también están en el sonajero: la ex ministra de Defensa y senadora por el Partido de la U, Martha Lucía Ramírez y el ex Ministro Carlos Holguín, los principales.

En posición de arranque, desde otro costado de la política, ya se encuentran con motores prendidos, el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo y el de Bogotá, Lucho Garzón. Fajardo ya está en campaña visitando regiones apartadas del país y esbozando lo que podría ser su programa de gobierno.

Otro peso pesado en la competencia del 2010 es Germán Vargas Lleras, presidente del partido Cambio Radical, lo cual ha llevado a su partido a marcar distancia con el gobierno. Es de conocimiento público que en varias ocasiones se ha reunido con el Jefe del Partido Liberal, César Gaviria, y se rumora que el propósito es formular un candidato de coalición de los dos partidos.

Dentro del Partido Liberal, el primero en anunciar su precandidatura fue el ex ministro de defensa Rafael Pardo, quien se enfrentará al ex fiscal Alfonso Gómez Méndez en las consultas internas de esa organización.

Pero a esta lista en los próximos meses se sumarán aquellas expresiones políticas que se han sentido excluidas durante este gobierno, no solo de la oposición que ante la popularidad de Uribe ha buscado la manera de salirle al paso a su posible candidatura, sino de sectores que estuvieron al amparo del Presidente, pero con ideologías opuestas. Como dijo el analista político Fernando Giraldo: “Se pondrá a prueba la capacidad de gobernante de Uribe, porque quienes estuvieron cerca de él, pero se sintieron agraviados, le van a pasar la cuenta de cobro”.

Mejor dicho, el abanico de presidenciables sin Uribe avizora un debate político en 2009 bastante agitado. Así lo cree también la analista política y Directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), Alejandra Barrios. “La política se va a barajar y se van a tener que repartir las cartas nuevamente”, dijo Barrios a Semana.com. La analista se refirió a que las fuerzas políticas comienzan a enfilarse dentro del nuevo escenario, en el que seguramente surgirán nuevas alianzas y algunos partidos, probablemente, dejen de existir.

“El próximo año será muy rico en política. Seguramente surgirán nuevas propuestas y la ausencia de Uribe en la jornada preelectoral, decantará nuevos liderazgos y un debate interesante. Eso será muy positivo”, añadió Barrios.

El poder de Uribe vs los problemas que enfrentará

La crisis financiera de escala global, una desmovilización paramilitar en problemas, el resurgimiento de bandas emergentes, los coletazos de la crisis económica y social surgida de la intervención gubernamental en las captadoras de dinero, el cambio de Partido en la administración del gobierno de Estados Unidos, a uno más exigente en materia de desempeño en derechos humanos y concentrado en resolver sus propios y enormes problemas, son algunos de los desafíos con los que va a tener que lidiar el presidente Uribe en lo que resta de su mandato.

Por esta razón el analista político, Giraldo, dijo: “los próximos meses de gobierno, el Presidente tendrá el sol a sus espaldas”. El analista argumentó que para Uribe fue mucho mejor que no se hubiera aprobado la iniciativa que busca su reelección inmediata. A su criterio, no soplan buenos vientos para el país y al Presidente entrante le va a tocar una pesada labor, que demandará otro tipo de liderazgo enfocado en las necesidades sociales y económicas del país.

Barrios, la Directora de la MOE, dijo que este desgaste de Uribe “hubiera podido pasar con cualquier otro Presidente que dure ocho años en el poder. Uribe pudo salir con una mejor imagen, pero este es el costo de la reelección”.

A pesar de los problemas que enfrentará en lo que le queda de gobierno, Uribe es el Presidente con más poder y más popular que ha habido en la historia reciente del país y su influencia será mayor y más duradera que la que de sus predecesores, que no ha sido poca en Colombia.

Por haber sido reelegido, sin que las demás instituciones democráticas se ajustaran a este cambio central de la Constitución, Uribe tuvo mayores posibilidades que ningún otro presidente colombiano de influir en el nombramiento de los líderes de las otras ramas del poder público. Para cuando salga en 2010 va a haber sido decisivo en el nombramiento de toda la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, de tres magistrados en la Corte Constitucional, el Fiscal, el Defensor del Pueblo, y de las mayorías de la Comisión Nacional de Televisión y del Banco de la República. En la terna a Procurador, que deberá ser elegido por un Senado de mayoría uribista, también habrá un candidato del gobierno.

Todos ellos le deberán en parte su puesto a Uribe, y eso le dará gran ascendencia sobre ellos, aún por fuera de la Presidencia.

Con todo su poder, más la energía que ha demostrado en el quehacer político, el Jefe de Estado previsiblemente seguirá influyendo en el futuro del país. Desde ya los posibles candidatos están buscando su ‘bendición’, que aunque no es garante de un triunfo en las próximas elecciones, sí es un guiño que puede ayudarles a la hora de ganarse a los votantes.

El próximo Presidente recibirá un país con, probablemente, los mismos problemas que tendrá que enfrentar Uribe en los próximos meses, pero además le será difícil desprenderse de la sombra de quien ha sido el gobernante que ha logrado mantener más tiempo la favorabilidad.