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| 4/29/2017 10:00:00 PM

Banca, seguros y mercados

En general, el sector financiero colombiano se ha actualizado en materia tecnológica y comienza a hablar el lenguaje de la innovación digital. Al mismo tiempo, se abre campo el fenómeno de moda en el mundo llamado fintech.

Aunque el año pasado la economía continuó desacelerándose, el sector bancario tuvo un buen desempeño, entre otras razones, gracias al positivo comportamiento de la cartera de crédito. En su conjunto, el sistema financiero sigue contribuyendo de manera importante al crecimiento de la economía.

En 2016 la industria aseguradora registró una subida constante en el valor de las primas emitidas. El año pasado se presentaron dos fusiones en la industria aseguradora, Seguros Generales Suramericana S. A. absorbió a Royal & Sun Alliance Seguros (Colombia) y Ace Seguros S. A. a Chubb de Colombia Compañía de Seguros S. A.

La Superintendencia Financiera autorizó, en 2016, a 11 empresas para realizar ofertas públicas por un total de 6,4 billones de pesos y se reportaron colocaciones de títulos por 8,4 billones de pesos.

Tabla: Establecimientos de crédito

Tabla: Los bancos que más ganaron 

Bancos a la vanguardia tecnológica

El sector financiero colombiano se pone al día en materia tecnológica y comienza a hablar el lenguaje de la innovación digital. Álvaro Montes, especialista en el tema, explica cómo lo están haciendo. 

En los últimos años, la banca colombiana comenzó a mostrarle al público su decidido interés por la innovación en tecnologías y servicios financieros. Aunque ha sido el sector que más invierte en materia tecnológica en Colombia, los bancos se tomaron la transformación digital con más calma que en otros países. Una encuesta de la firma española Latinia, compañía que presta servicios tecnológicos a este sector, encontró que las instituciones financieras colombianas han sido conservadoras en relación con dos conceptos de moda: el cloud banking, que consiste en llevar los datos a la nube, y el fenómeno fintech, es decir, la innovación en servicios a partir de las tecnologías.

Los golpes más sonoros dados hasta ahora vienen de Davivienda, Bancolombia y el Grupo Aval y no se trata de las apps oficiales (aplicativos) de los bancos para gestionar las cuentas de ahorro desde el teléfono, porque estas son ya un elemento casi obligatorio de cualquier banco moderno y todas las grandes instituciones financieras ofrecen una o varias. La innovación se refiere a nuevos modelos de negocio, realmente disruptivos, basados en el móvil e independientes del negocio tradicional de los bancos. Nequi es uno de ellos. Se trata de un banco totalmente móvil, que no requiere tener previamente una cuenta en otra entidad. La cuenta se abre con solo descargar una app en el teléfono y registrarse. El usuario puede pedir a cualquiera (por ejemplo, la empresa para la que trabaja o un cliente a quien le prestó un servicio) que le consigne los honorarios en su cuenta de Nequi. El aplicativo le indicará el saldo y podrá transferir dinero a otra cuenta de Nequi, pagar facturas o hacer compras a través del teléfono, y hasta puede retirar efectivo, utilizando su teléfono en un cajero de Bancolombia. No necesita tarjeta débito de dicho banco ni de ningún otro. “Somos un ‘spin-off’ operacional, tecnológico y comercial y utilizamos la licencia de Bancolombia, pero no usamos ni la tecnología ni las instalaciones ni el personal del banco, salvo los cajeros automáticos”, explica Andrés Vásquez, director de Nequi.

En Nequi no hay cobro de comisiones ni cuotas de manejo y se pueden realizar transferencias y giros desde 1.000 pesos en adelante. El modelo de negocio permanecerá gratis para los usuarios, pero Nequi ofrecerá paulatinamente productos adicionales opcionales por los que cobrará diferentes tarifas.

Daviplata es otra plataforma pionera en banca móvil. Basta con descargar la aplicación, no hay cuota de manejo ni cuatro por mil y la activación no tarda más de dos minutos. No consume datos ni minutos del plan celular y se puede retirar efectivo en cajeros Davivienda. También puede hacer pagos, giros, recargas y recibir dinero. Hace poco se agregó la funcionalidad de una tecla con el ícono de la Casita Roja para efectuar transacciones desde las redes sociales, sin salir de ellas y con total seguridad. “No hay opción más que transformarse y usar la tecnología como palanca para los negocios. Nos da eficiencia, mejora el servicio y nos permite movernos en un mercado muy competido”, explica Patricio Melo, vicepresidente de Medios de Davivienda.

Revolcón en medios de pago

En el festival de música electrónica Storyland, realizado en Cartagena en diciembre pasado, 3.700 personas utilizaron un novedoso sistema de pagos: la manilla electrónica del Banco AV Villas y del Grupo Aval. Una pulsera de plástico con un chip les permitió pagar los refrescos y las cervezas, y también les dio acceso a los lugares que habían reservado para disfrutar el espectáculo, sin portar un solo billete en el bolsillo ni tampoco tarjetas plásticas. “Los medios de pago sin efectivo son más seguros, y para las personas es más fácil llevar el control de sus gastos con medios que les entregan resúmenes fáciles de sus transacciones”, explica Julián Abril, director de Innovación del Grupo Aval, que ha puesto en el mercado otras alternativas –además de la manilla– como la billetera virtual Aval Pay, con la que pueden hacerse pagos desde el celular. Se trata de una aplicación para teléfonos, la cual genera un código de siete dígitos que se ingresa al datáfono al momento de la transacción. El pago se debita de la tarjeta de crédito que el usuario ha registrado previamente en la app.

El Grupo Aval puso en funcionamiento otro medio de pago, llamado Vlip, que utiliza la tecnología beacons, un pequeño dispositivo del tamaño de una moneda que se comunica mediante protocolo Bluetooth. Basta acercar el teléfono al centro de la mesa en el restaurante Doce Pizzas y en otros siete establecimientos más en Bogotá que adoptaron el sistema, y en la pantalla del móvil aparecerá el valor total, sin llamar al mesero, sin pedir la cuenta.

El Grupo Aval tiene un laboratorio fintech del que han salido varios productos ingeniosos, mientras que Davivienda invierte anualmente 40 millones de dólares en tecnología, una parte de los cuales va a una aceleradora de innovación creada por ellos. Tienen claro que hay que apostarle a la innovación, y este fenómeno de las tecnofinanzas (servicios financieros disruptivos basados enteramente en plataformas tecnológicas y orientadas a los nuevos públicos digitales) tiene la receta para reinventar la banca.

El director de Nequi lo define de esta forma: “Una verdadera disrupción digital no es poner un canal digital, sino una transformación del modelo de negocio. No es luchar contra la entrada de ese tipo de transformaciones de la industria, sino ser partícipes de esa transformación”.

En la onda ‘fintech’

El fenómeno de moda en el mundo de la economía digital se llama fintech. Emprendedores por fuera del mundo de la banca tradicional decidieron hacerse cargo de la innovación en servicios financieros y llegaron a constituir una especie de amenaza tipo Uber que inquietó a los banqueros en todo el mundo. Ideas disruptivas y basadas totalmente en plataformas tecnológicas empezaron a emerger como verdaderas alternativas financieras para la gente de las redes sociales y el universo de los millennials.

La cautivante idea de digitalizar completamente la cultura financiera se impuso, pero la amenaza de un mundo dominado por start-ups en lugar de banqueros realmente no tenía viabilidad. Los emprendedores, muchos de ellos profesionales jóvenes incluso sin experiencia en el sector, se estrellaron rápidamente con la cruda realidad: se necesita capital, experiencia, una gran masa de clientes y las licencias de operación que solo los bancos poseen. “Hace tres años los bancos veían el concepto ‘fintech’ como un enemigo. Ahora no. Han invertido en este concepto y están encantados en trabajar con ello”, explica Oriol Ros, director de Mercadeo de Latinia.

Precisamente, el servicio Vlip, del Grupo Aval, surgió de un Fintech Challenge, el evento anual que el grupo convoca para escuchar propuestas innovadoras.

Por su parte, Patricio Melo, de Davivienda, afirma que la entidad invertirá este año 10.000 millones de pesos en el sector fintech. “Lo que hemos hecho nosotros es también nutrirnos de esas ideas, tenemos una aceleradora de innovación a la cual invitamos a start-ups del sector ‘fintech’, para que nos provean de soluciones novedosas”, dice.

Lo cierto es que el movimiento fintech nacional es todavía muy pequeño, si se excluyen las innovaciones a cargo de la banca tradicional. Hay al menos 130 iniciativas en marcha en el país, aunque algunas de ellas apenas son ideas de negocio. Las más interesantes apuntan a solucionar problemas de inclusión financiera, como Incluirte, una plataforma orientada a facilitarles a los agricultores el acceso a créditos, uno de los grandes cuellos de botella del sector rural colombiano. El Banco Mundial, el Banco Agrario y el Banco de Bogotá están financiando un piloto con esta plataforma. Algunas ofrecen alternativas de mercado inmobiliario y otras en el segmento del crowdfunding, la recaudación de capital a través de redes sociales, para proyectos de distinto tipo.

En síntesis, la combinación de tecnología y servicios financieros llegó para quedarse en el mundo y Colombia comienza a montarse en esta corriente.

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