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| 4/29/2017 10:00:00 PM

Proteger el medio ambiente sí paga

Un centenar de empresas pagan a 2.000 familias colombianas por no talar árboles, cuidar el agua y los bosques. Por medio del programa BanCO2, Bancolombia espera beneficiar a 10.000 familias.

¿ En dónde se ha visto que le paguen a uno por cuidar?”, dice emocionado un campesino de La Unión, Antioquia, porque cada mes, mediante un mensaje en su celular, Bancolombia le informa que le consignaron 300.000 pesos a su nombre y los puede reclamar en cualquiera de los 900 puntos de los corresponsales bancarios del país. Otra campesina de la misma zona ya ha recibido cuatro pagos por igual monto, que le han servido para comprar comida, ropa, gas y utensilios básicos para su hogar.

Pero ¿qué hacen estos campesinos para recibir esta ayuda económica? Aunque parezca increíble, se dedican a cuidar los nacimientos de agua, a evitar la erosión de la tierra, a no talar los árboles y a no contaminar los suelos ni el aire. Es decir, son una especie de guardabosques que protegen el medioambiente y reciben un beneficio monetario.  

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Este programa de Bancolombia, al que están vinculadas cerca de un centenar de empresas que les pagan a 2.000 familias, surgió de las enseñanzas que dejó el fallido mercado de desarrollo limpio en los años noventa. En esa época Cornare, como autoridad ambiental en el oriente antioqueño, midió el potencial de captura de carbono y censó las familias campesinas que acostumbraban talar bosques para cocinar. Al mismo tiempo, conoció empresas dispuestas u obligadas a pagar para compensar la huella de carbono que la actividad humana genera en el planeta.

Bancolombia decidió compensar por los daños al medioambiente y se sumó a esta campaña. Así llegó la nueva etapa de BanCO2, bajo la premisa de que los dineros por compensación económica no fueran a los mercados internacionales ni a las corporaciones autónomas, sino directamente a los territorios y a las familias que protegen los ecosistemas. “BanCO2 es la alternativa para un país que busca la paz”, dice Franco Alexander Piza, director corporativo de Sostenibilidad de la entidad financiera.

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Mediante el programa, un hogar campesino con necesidades básicas insatisfechas, que habita en un área estratégica y valiosa definida así por el Sistema Nacional Ambiental (Sina) y el Ministerio de Ambiente, se compromete a cuidar un ecosistema donde, por ejemplo, hay nacimientos de agua que surten un municipio. La corporación autónoma, Cornare en este caso, monitorea la permanencia de la biodiversidad y promueve que las empresas, de manera voluntaria, compensen el impacto generado por su actividad a través de la plataforma disponible: www.banco2.com.

Actualmente, los recursos recibidos que pagan las empresas van a la Fiduciaria Bancolombia, que las entrega sin costo directamente a las familias socias de esta iniciativa. Deloitte verifica los movimientos financieros y Bancolombia acompaña a los hogares para que accedan a microcréditos, desarrollen proyectos productivos y se incorporen en cadenas de valor inclusivas. “Muchas familias están recibiendo un dinero que puede ser un salario mínimo o menos, pero que les cambia la vida pues en el campo no tienen las posibilidades que ofrece la ciudad. La gente resuelve problemas muy complejos con muy poco”, dice Piza.

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No se trata solo de los recursos que reciben los campesinos, sino de la conciencia que adquieren de proteger el medioambiente. Lo realmente importante es que defender los bosques, el agua y la biodiversidad está generando una alternativa de subsistencia para las familias campesinas que se veían obligadas a talar para vivir. 

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