Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/05/21 00:00

Los reyes de la pista

La banca en Colombia goza de altos niveles de solvencia y solidez que le permiten enfrentar los retos locales y del entorno internacional. En la punta van cuatro fuertes competidores.

Santiago Perdomo (Presidente de Colpatria), Óscar Cabrera (Presidente del BBVA), Juan Carlos Mora (Presidente de Bancolombia), Alejandro Figueroa (Presidente del Banco de Bogotá) y Efraín Forero (Presidente de Davivienda). Foto: Gabriel Peña

En Colombia la banca local ejerce un dominio incuestionable. A diferencia de lo que sucede en México, donde hay una alta concentración de capital extranjero en la propiedad del sistema bancario, en Colombia los de casa tienen el poder. El 70 por ciento de los activos bancarios del país está en manos de establecimientos locales.

En el país funcionan 24 bancos, de los cuales 14 son de propiedad de nacionales, que además colocan el 73 por ciento de la cartera de crédito, en todas sus modalidades. Más allá de esta característica, el mercado bancario colombiano tiene una alta concentración. Bancolombia, Bogotá y Davivienda representan el 53 por ciento de los activos del sistema y el 50 por ciento de la cartera de crédito. Lejos, con un 10 por ciento de los activos y otro tanto en la cartera, el español BBVA es el primer banco extranjero que le compite a los locales en Colombia.

La alta concentración se detecta también cuando se miran los dos grandes grupos financieros del país. El Grupo Aval, dueño de los bancos Bogotá, Popular, Occidente y AV Villas, tiene el 29 por ciento de los activos y el 27 por ciento de la cartera de créditos. Solo Bancolombia tiene el 24 por ciento de los activos y el 23 por ciento de la cartera. Los bancos Bancolombia, Bogotá y Davivienda no solo lograron un amplio dominio en el mercado colombiano, sino que al expandirse a Centroamérica se convirtieron en jugadores titulares en esa área.

Esta característica del sistema bancario no ha impedido que jugadores internacionales de nicho vean con interés a Colombia. Es el caso del Banco Falabella o Pichincha. También en la parte local, Finandina y Coopcentral se han posicionado en un segmento interesante, rentable y con potencial de crecimiento.

En el pasado, en aras de arañar una mayor tajada del mercado, algunas instituciones optaron por comprar entidades ya posicionadas para crecer por esta vía, dado que hacerlo orgánicamente es mucho más lento y difícil. Pues bien, este año hay una oportunidad de hacerlo, pues el Citibank decidió vender su división de banca de consumo. Los analistas creen que en este negocio podrían estar interesados los bancos Itaú de Brasil -que por la vía de la fusión con Corpbanca estará en Colombia- y el BBVA que siempre ha hecho una apuesta grande por la región.

Más allá de las posibles jugadas y la competencia en el mercado, la banca colombiana goza de altos niveles de solvencia y solidez que le permitirán no solo enfrentar los retos que se plantean en 2016, sino atraer la inversión extranjera. Según el superintendente financiero, Gerardo Hernández, varios aspectos lo confirman: el aumento de la confianza; el incremento en los saldos de los depósitos de los ahorradores; el fortalecimiento de la relación de la banca con otros sectores económicos y sociales; los sólidos compromisos de capitalización de las utilidades obtenidas en 2015; la alta calidad del capital; y la robusta capacidad para atender los compromisos a corto plazo.

“Los buenos resultados de 2015, la regulación y supervisión financiera y una adecuada gestión de riesgos del sector permiten enfrentar los retos de 2016. El sistema financiero sigue siendo atractivo para la inversión extranjera”, enfatizó el superintendente.

Por su parte, la Asobancaria resalta que, en 2015, la cartera total registró un crecimiento real de 8,3 por ciento. Si bien esta mostró prudencia con respecto a la dinámica que había exhibido en los últimos años, sus ritmos de expansión continuaron siendo saludables. De igual forma, los indicadores de calidad de la cartera se mantienen en niveles estables y la dinámica crediticia sigue siendo superior con relación con otros episodios de desaceleración económica.

El incremento de los recursos movilizados a través del sector financiero permitió que en diciembre de 2015 los activos del sistema fueran equivalentes a 1,56 veces el PIB, mayor que lo observado al cierre del año anterior (1,45 veces). La participación del crédito en el total del producto interno bruto (PIB) pasó de 44,13 por ciento en 2014 a 49,16 por ciento al cierre de 2015. A pesar de estos avances, Colombia sigue mostrando rezago en materia de profundización financiera.

Al cierre del año pasado, las utilidades acumuladas de los bancos ascendieron a 9,6 billones de pesos. Durante 2015, dichos establecimientos se comprometieron con capitalizaciones por 2,2 billones de pesos.

Ahora bien, hay que reconocer que todavía hay un rezago en la profundización de los pagos electrónicos. De acuerdo con Asobancaria, el efectivo es aún el medio de pago preferido por los colombianos (88,2 por ciento de ellos).

Cerca del 99 por ciento lo utiliza para pagar sus servicios públicos, un 93 por ciento para matrículas escolares, cerca del 55 por ciento recibe su salario en efectivo y un 40 por ciento sus remesas domésticas. Así mismo, mientras que el promedio de transacciones anuales con tarjeta débito en el país es de 20 por habitante, el promedio en países como Brasil o Perú es de 50 y 25, respectivamente. En el caso de las tarjetas de crédito, los resultados son similares.

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