Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/12/19 00:00

El Springergate

La gestión del fiscal general, Eduardo Montealegre, en 2015 quedó marcada por el escándalo de los multimillonarios contratos con la polémica Natalia Springer.

Aescasas dos semanas de

terminar 2015, el fiscal general, Eduardo Montealegre, volvió a quedar en el ojo del huracán. El motivo fue el mismo por el que fue objeto de grandes críticas durante gran parte de este año: la polémica contratista Natalia Springer.

El jueves 12 de diciembre, la cúpula de la Fiscalía en pleno entregó un reconocimiento a Natalia Springer durante la ceremonia de los premios Enrique Low Murtra que reconocen su labor a los más destacados miembros de la Rama Judicial, entre ellos fiscales y jueces. En el acto Montealegre le entregó una placa. El acta decía: “La Fiscalía General hace un reconocimiento especial a la doctora Natalia

Springer y su equipo de trabajo por el importante e innovador trabajo realizado por Springer Von Schwarzenberg Consulting Services en la aplicación de análisis cuantitativos en la investigación penal, y por su contribución al trabajo de los fiscales, analistas e investigadores de la entidad”.

El hecho generó una indignación sin precedentes de diversos sectores de la propia Fiscalía, círculos políticos, académicos y periodísticos.

Ante la avalancha de críticas, menos de 24 horas después, Montealegre salió en su defensa por medio de una irónica respuesta en la que afirmó que “le suena” incluir a Springer en la terna para fiscal general, a pesar de que no es abogada -aunque ella se ha presentado como jurista-. Nuevamente a Montealegre le llovieron rayos y centellas de todos los sectores. Incluso, las hijas del respetado y recordado exministro de Justicia Enrique Low Murtra emitieron un comunicado en rechazo al reconocimiento a Springer. Adujeron que ella viene siendo señalada por presuntas actuaciones contrarias a la transparencia y rectitud que caracterizaba a su inmolado padre.

Tan solo unas semanas atrás, otro episodio con Montealegre y Springer había desatado grandes vendavales. A finales de octubre, el fiscal general viajó a en compañía de la contratista y ante el Diálogo Interamericano de Estados Unidos expuso los primeros resultados de un cuestionado contrato de la firma de Springer sobre investigaciones contra el ELN.

La tormenta por la contratista, que ha sacudido los cimientos de la Fiscalía, había estallado en septiembre cuando se reveló que la exanalista de La F.m. y excolumnista de El Tiempo había sido beneficiada con varios contratos por más de 4.000 millones de pesos para “prestar servicios profesionales de asesoría y acompañamiento y apoyo jurídico y técnico especializado al señor fiscal general de la Nación para el procesamiento de datos en casos de crímenes excepcionales/internacionales cometidos en el marco del conflicto armado en Colombia”, como se lee en varios de esos contratos.

Interventorías internas de la propia Fiscalía rechazaron en varias oportunidades los informes de Springer por “no cumplir lo mínimo estipulado”. Reputados expertos y estudiosos nacionales y extranjeros que analizaron los trabajos de la contratista los calificaron de “vergüenza”. A pesar de todo ello, y mucho más, Montealegre defendió a capa y espada a Springer y sus informes, a los que calificó de “extraordinarios”.

El tema de la doctora Springer, aunque fue el más mediático, no fue el único que afectó a la Fiscalía. También salieron a la picota denuncias relacionadas con uno de los proyectos bandera de Montealegre, la universidad de la Fiscalía, que tuvo que cerrar menos de dos años después de crearla y tras invertir en ella millones de pesos.

Lo más triste es que el trabajo juicioso y serio de decenas de fiscales, y decenas de investigaciones de gran importancia adelantadas por la Fiscalía quedaron opacados por estos episodios, y principalmente por el llamado Springergate.

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