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| 5/9/2014 2:00:00 AM

Carta de un navegante

Carlos Enrique Piedrahita presidió durante 14 años al Grupo Nutresa. Dice que la navegación a vela –su gran pasión– es uno de los mejores escenarios para ilustrar la gestión empresarial y el trabajo en equipo.

Estas son algunas lecciones que deja tras su retiro de una de las compañías más internacionales de Colombia.

SEMANA: Quisiera hacer un símil con la navegación que tanto le gusta. Usted habrá tenido que sortear muchas veces los peligros del mar. En la vida empresarial, también debe haber pasado momentos complejos. ¿Cómo hay que actuar para llevar a buen puerto las empresas?

CARLOS ENRIQUE PIEDRAHITA: Efectivamente, la navegación a vela se considera uno de los mejores escenarios para ilustrar la gestión empresarial y el trabajo en equipo.Y respecto a su pregunta yo diría que con serenidad, prudencia y sin perder el rumbo. Reconociendo la realidad con franqueza: diciéndose la verdad y comunicándola como es, sin tapujos. Dando ejemplo, con coherencia entre lo que se predica y lo que se practica.Y dando confianza. En los momentos de decisiones difíciles los valores de la empresa deben ser los referentes y la ética un marco de actuación irrenunciable.

SEMANA: Denos unas claves para escoger un buen equipo de trabajo y cómo manejarlo.

C. E. P.: Primero que todo un buen equipo debe estar conformado por buenos seres humanos, pero además debe combinar competencias y capacidades de forma complementaria. El líder del equipo debe construir junto con él una visión compartida y en la ejecución estimularlo y desafiarlo, debe tener claro cuando corresponde ir adelante, pero cuando pasar al sillón de atrás. Para empoderar realmente debe confiar plenamente en el equipo. 

SEMANA: ¿El empresario del mundo globalizado es diferente del empresario local?

C. E. P.: La dimensión local y la dimensión global deben conjugarse con igual competencia. El empresario debe entender muy bien su entorno local y el entorno global, pero además debe entender un concepto alemán, que se ha hecho conocido por su enorme significado: Zeitgeist, que quiere decir el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit). Constituye la expresión del clima cultural y para estar a tono con los tiempos o a la vanguardia de ellos debe analizar esas ideologías imperantes y las tendencias sociales.

SEMANA: ¿Cuáles son los males más comunes en las empresas y cómo evitarlos?

C. E. P.: La arrogancia y la complacencia. Para evitar la primera se debe mantener una actitud de humildad y para la segunda una sana inconformidad con los logros, desafiarse y desafiar permanentemente. 

SEMANA: Usted es un defensor acérrimo del desarrollo sostenible. ¿Por qué?

C. E. P.: Por razones éticas y pragmáticas. Esta última se manifiesta fácil, pues se evidencia el imperativo, la presión de diferentes partes relacionadas, por ejemplo la exigencia de clientes para cumplir con determinadas prácticas laborales y ambientales; o el rechazo de consumidores a determinadas prácticas inaceptables. En cuanto a lo ético, que finalmente es más potente y duradero, pues viene de la convicción, hay temas como la responsabilidad intergeneracional frente al medio ambiente (el planeta lo tenemos prestado de las próximas generaciones) y la equidad en asuntos sociales, referidas a la gestión social interna de la empresa y la externa, con la comunidad. El progreso económico debe ser incluyente y sin detrimento ambiental. Los resultados producidos por la empresa son muy importantes, pero también lo es el cómo se producen. 

SEMANA: ¿Por qué la creciente preocupación de las empresas con el riesgo reputacional? ¿Y cómo mitigarlo? 

C. E. P.: Este se ha convertido en un riesgo catastrófico, pues un problema serio con la reputación de la empresa puede causarle daños irreparables. Construir la reputación de una empresa toma años y un problema que atente contra ella la afecta en minutos. Los daños reputacionales se generan por comportamientos inadecuados colectivos o individuales y la mejor forma de evitarlos se da por un comportamiento acorde con unos valores corporativos y una ética empresarial arraigada. Se gestiona identificando comportamientos inaceptables y comunicándolos. A los directivos les corresponde enseñar con el ejemplo y actuar con cero tolerancia frente a la violación. Y si se llegara a presentar un evento de riesgo reputacional debe enfrentarse con honestidad, franqueza y humildad. 
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