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| 2/10/2017 7:20:00 PM

“Uno no puede permitir que la tendencia se convierta en injerencia”: Vladdo

Juan Carlos Iragorri habló con Vladdo acerca del oficio del periodismo: sus problemas, la independencia, las tendencias en las redes sociales y, por supuesto, de sus caricaturas.

Juan Carlos Iragorri: ¿Qué es el periodismo? ¿Es independencia o tendencia?

Vladdo: Cuando hablamos de periodismo muchas veces la gente lo primero que dice es que el periodista tiene que ser objetivo e imparcial. Y la objetividad y la imparcialidad no existen. Cuando yo como director del New York Times escojo qué noticia va a abrir, eso es subjetivo, eso no lo hace un algoritmo, ni la señora de los tintos, ni el presidente del sindicato. Lo hace el director del periódico a su juicio con sus propias perspectivas.

Que después eso sea equilibrado y que la información sea corroborada y verificada es otra cosa. Pero la objetividad no existe. En ese orden de ideas la subjetividad nos marca, nos guía, pero hay algo que uno sí puede escoger y es ser independiente. A mí no me pagan para que le casque a Uribe o le casque a Santos, el dueño de la revista SEMANA era el más uribista y yo le cascaba a Uribe cada vez que podía. El director de la revista es sobrino del presidente y cuando Santos da papaya, pues toca cascarle. El actuar con independencia da credibilidad.

J.C.I. ¿Y la tendencia?

V: La gente ya no sólo consume sino que produce información. Pero esa información a veces termina con los hashtag convertida en tendencia y los medios se quedan en una disyuntiva: o siguen la tendencia o ponen la agenda. Yo creo que los medios deben ser ante todo líderes, pero sin descuidar la tendencia. No se puede ir detrás, se puede poner de tendencia Maluma y el país desbaratándose y la gente pensando en Maluma.

J.C.I.: En la redacción del Washington Post y El País de España hay una pantalla gigante donde dice cuáles son las noticias más leídas y los medios se están pegando de ahí porque generan más clicks.

V: El hecho de que la gente esté leyendo eso y que sea lo más seguido no quiere decir que sea lo más importante. Para mí es mucho más fácil ser uribista, tendría el triple de seguidores. Creo que es una responsabilidad de los medios ver hasta dónde hay que darle a la gente lo que quiere saber y hasta dónde lo que necesita saber.

Uno no puede permitir que la tendencia se convierta en injerencia. Creo que es importante que las redes sociales existen pero son una realidad paralela. En las redes sociales Mockus fue presidente; si yo me lanzo al Concejo de Bogotá, de los 900.000 que me siguen ¿cuántos votan? ¿tres? ¿cuatro? Y hasta ahí llega la realidad.

J.C.I.: ¿Es el periodismo tendencia y es injerencia?

V: Allá voy. El periodista puede estar expuesto a diferentes tipos de injerencia. Es importante hablar de eso que considero que se llama erróneamente autocensura. Una injerencia es la de las redes sociales y otra es de los que ostentan el poder, siempre quieren ejercer algún tipo de presión sobre el trabajo de los periodistas. En una entrevista que le hice a Martin Baron, director del Washington Post, le pregunté cuál es el mayor peligro para la libertad de prensa y él decía que es la autocensura.  

Yo creo que la autocensura no existe, tiene un nombre equivocado porque la autocensura como tal es una consecuencia de algo. En general cuando uno habla de auto algo, son cosas que a uno le parece un placer, a nadie lo obligan a autoelogiarse. Lo que sí existe es una censura previa.

J.C.I.: ¿Usted por qué es caricaturista?

V: Yo aprendí de Álvaro Uribe eso de la autodefensa. El que a uno le cae gordo uno lo vuelve muñeco y eso lo he hecho toda la vida. Cuando estaba en el colegio era más bajito que usted, media un metro y medio…

J.C.I.: Como Napoleón…

V: Sí, pero sin josefinas. A mí no me gustaba el deporte, yo era un tronco. El reglamento impide que haya dos pelotas en la cancha. Éramos 16 niñas y 16 niños, y ellos se iban a jugar y yo me quedaba con mis amigas hablando vainas. Iba a decir hablando paja, pero eso se puede interpretar mal. Entonces ahí aprendí que 34B no era una dirección y otras cosas, y por eso mis compañeros me saboteaban.

El cuento es que a los que me ridiculizaban yo dibujaba patones, orejones y les mostraba las caricaturas al resto del salón y todo el salón se burlaba de ellos. Por eso digo que el que me caía mal yo lo volvía muñeco. Y ellos dejaban de meterse conmigo.

J.C.I.: ¿Cómo hace una caricatura?

V: Pienso el tema, luego busco el enfoque y cuando tengo el enfoque pienso en cómo lo voy a representar. Pienso. ¿Pongo dos personas hablando? ¿Pongo determinada situación? ¿Pongo un recorte de periódico? ¿Un titular? ¿Más texto? ¿Más dibujo? La posición de los personajes… si estoy en Bogotá, trato de dibujar en papel; si estoy afuera, dibujo en el iPad y escojo la cantidad. Dentro de poco voy a empezar a hacer caricaturas diarias en SEMANA, ahí les suelto la chiva

J.C.I.: ¿Cómo escoge el tema?

V: Yo me meto al twitter de Uribe ¡Y ya! Uno ahí ya sabe, y si no se mete al twitter de Iván Márquez y también, o al de Piedad Córdoba. Porque es que la gente en una época decía que de lo que uno más presume es de lo que carece, y cuando uno ve a estos personajes que no tienen sentido del humor… por ejemplo ¿quién se ríe menos? ¿Petro o Uribe? Y son los extremos y no tienen humor. Cuando ellos dicen las cosas que dicen olvidando su pasado y muchas veces su presente, pues le ponen a uno mucho tema.

Antes trataba de estar en todos los temas, pero hace unos años resolví que voy a dibujar o escribir sobre los casos alrededor de los cuales yo tenga algo que aportar. En cada caricatura me puedo demorar, dependiendo, mínimo media hora y hay otras en la que solamente en la ejecución material me he gastado cinco horas.

J.C.I.: ¿Cuál es su caricatura más famosa?

V: Probablemente es una que reproduje este fin de semana en SEMANA y, hablando la financiación de la campaña de Samper por parte del Cartel de Cali, salió el expresidente Ernesto Samper diciendo que todo ocurrió a sus espaldas. Entonces yo pinté un marranito como una alcancía con su huequito en la espalda y él con cara de marranito y dice: “Si entró dinero de los narcos fue a mis espaldas”

J.C.I.: ¿Hay alguna cosa de la que se arrepienta como caricaturista?

V: Durante varias semanas, hace como diez años, pinté a Uribe como un burro. Y eso ofendió a muchísima gente, y uno tiene que admitir que a veces uno mete la pata. Entonces yo grabé un video para Youtube donde me disculpé con los burros… pero pedí perdón.

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