Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/16/2015 10:00:00 PM

El sucesor

En los años que van del siglo XXI el Grupo Aval se convirtió en un importante jugador regional y llegó a Wall Street.

Hace 15 años Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez se vinculó al Grupo Aval, el poderoso grupo financiero creado por su padre. No era la primera vez que trabajaba en las empresas de la familia, ni en el sector financiero. A finales de los noventa lideró el proceso de transformación y venta de Cocelco, el operador de telefonía celular en el que Sarmiento Angulo invirtió. Y antes (1990-1995), Júnior –como se refieren a él en sector bancario– había trabajado en el First Bank of the Americas en Nueva York, institución que pertenecía al Banco de Bogotá.

Aunque tiene un estilo gerencial diferente al de su padre, reconoce que este ha sido un gran maestro. En una entrevista reciente dijo a esta revista que admiraba su manera de pensar, de aproximarse a los problemas, de buscar alternativas, soluciones y escoger una de ellas.

Bajo su liderazgo, el Grupo Aval se ha internacionalizado y se ha convertido en un jugador de peso en Centroamérica.

Júnior es un hombre práctico, sencillo y cordial. Tiene buenos recuerdos de su paso por Procter & Gamble en Cincinnati –en los ochenta– donde aprendió grandes lecciones empresariales.

Sus compañeros del Colegio San Carlos en Bogotá lo recuerdan como un buen deportista y gran tipo. Todos dicen que se ha ganado el título de ser el digno sucesor de Luis Carlos Sarmiento Angulo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1861

PORTADA

Prieto en la mira

La imputación de cargos al exgerente de la campaña de Santos sorprendió. Pero esta no tiene que ver con el escándalo de Odebrecht ni con la financiación de las campañas. ¿Por qué?