05/01/2013

Cambio extremo en la Constitución

CORTESNilson Pinilla se sumó al bloque de magistrados que cree que, ante intentos de reforma, este tribunal debe proteger el espíritu de la Carta.

En medio de las celebraciones navideñas pasó inadvertida una noticia de gran importancia. Se trata de la sentencia que tumbó al papá de todos los micos: un ‘paragrafito’ que se coló en la Constitución y permitía que los congresistas votaran reformas a la Carta sin temor a perder su investidura. Mientras el país se preparaba para la novena de aguinaldos, la Corte Constitucional declaró inexequible la norma, aprobada en 2011, que permitía que los congresistas no tuvieran que declarar sus conflictos de intereses cuando debaten cambios constitucionales.

La reforma, conocida en el argot jurídico como el Acto Legislativo 01 de 2011, decía que el “régimen de conflicto de intereses no tendrá aplicación cuando los Congresistas participen en el debate y votación de proyectos de actos legislativos”. Y en palabras del constitucionalista Rodrigo Uprimny se había convertido en un “agujero negro”. Por ahí se podían colar otros cambios a la Carta que podrían haber afectado o beneficiado directamente a los congresistas y estos podían ocultar sus intereses en la discusión de esas reformas. De hecho, la frasecita fue la que le permitió que los parlamentarios empapelados por los procesos de la parapolítica participaran en el debate de la fracasada reforma a la Justicia. Con esta sentencia el Congreso no podrá aventurar, el año que comienza, cambios a la Justicia a menos de que en los debates queden expuestos sus intereses de manera pública.

Pero la importancia que reviste el fallo va mucho más lejos. Para sorpresa del mundo jurídico, cinco de los nueve magistrados volvieron a integrar un bloque mayoritario que defiende la tesis de que una reforma, así sea de un solo artículo, puede romper el espinazo de la Carta Política y cambiarla por otra. Esta vez, el magistrado Nilson Pinilla, quien fue el ponente de la sentencia, sumó su voto al de María Victoria Calle, Jorge Iván Palacio, Luis Ernesto Vargas y Gabriel Mendoza, quienes creen en ese principio jurídico llamado Teoría de la Sustitución de la Constitución.

Aunque el término suena un poco técnico, la Teoría de la Sustitución de la Constitución ha sido uno de los conceptos más importantes de la jurisprudencia reciente. Ese fue uno de los argumentos que dio al traste con el interés de convocar un referendo para permitir la reelección del expresidente Álvaro Uribe. La Corte concluyó que ese cambio sustituía la Constitución y rompía el equilibrio de los poderes públicos, pues el Ejecutivo podría acaparar con nombramientos toda la institucionalidad del Estado. Pero en ese momento Pinilla no estuvo de acuerdo con ese argumento y se abstuvo de votar esa famosa sentencia en ese aspecto. Él era partidario de que la Corte solo debía examinar vicios de trámite en la elaboración de las reformas y no un aspecto de fondo.

No obstante, esta vez Pinilla fue el encargado de elaborar una sentencia inspirada en esa tradición jurídica y además con su voto suplió el vacío que dejó el magistrado Juan Carlos Henao. En el examen del Acto Legislativo 01 de 2011, encontró que además de atentar contra “la moralidad pública y la prevalencia del interés general”, entre otros, la reforma suplantaba la Constitución por la puerta trasera.

El cambio de posición de Pinilla tiene un efecto práctico: nuevamente son mayoría los magistrados que están de acuerdo con la teoría de la sustitución de la Constitución. Eventualmente, este nuevo bloque podría estar en contra de cambios constitucionales como el que amplió el fuero militar y le da facultades a la justicia castrense para que sea la que comience las investigaciones sobre los posibles delitos cometidos por uniformados en los combates. Ante las demandas por la posible sustitución de la Constitución en ese caso, pues jueces e investigadores militares, que son funcionarios de la rama Ejecutiva, ahora tienen funciones de la rama Judicial, este grupo de magistrados tendrá un papel protagónico.

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