25/02/2013

“No seré intermediario entre Santos y Uribe”

POLÍTICA En entrevista con Semana.com, el 'vice' Garzón aseguró que vuelve con nuevos bríos en la recta final del gobierno.

Angelino Garzón reapareció. Luego de siete meses de rehabilitación, en los que ha recuperado parte de sus facultades motrices afectadas por el coágulo que taponó las arterias de su cerebro, y que lo tuvo clínicamente muerto, el vicepresidente de la República “volvió a meterse de sapo”.

Así lo admite Angelino. La semana pasada se fue a Riohacha y se reunió con el gobernador de La Guajira, Kiko Gómez; el sindicato de trabajadores del Cerrejón, y el vicepresidente de la minera estatal, Juan Carlos Restrepo, para mediar en el paro que tiene detenida la producción de carbón. “El paro se podía evitar”, dice.

En lo que sí no quiere “meterse de sapo” es en la confrontación política electoral. Garzón habló de Petro, de la salud, de las pensiones, de la paz y dijo que la polarización provocada por Santos y Uribe es negativa, pero se podría resolver con una sola llamada. La del presidente.

Semana.com: ¿Qué pasa en el Cerrejón?

Angelino Garzón: Salí deprimido. Se juntaban el hambre con las ganas de comer. En lo salarial están a un punto de acuerdo. Los trabajadores piden aumento del 7 %, la empresa, muy radical, ofrece sólo el 5. Pero le han pedido a la empresa que deje una impronta en la salud de la región. Transformar el hospital en Barrancas, por ejemplo. Hoy hay un solo hospital en La Guajira. Los accidentados los mandan a Barranquilla. Y el único que atiende fracturas o luxaciones en Riohacha es un solo traumatólogo. Todos los cojos de Riohacha han pasado por sus manos. También han pedidos buses modernos, tipo pullman. Muchos trabajan en una taladradora ocho horas y se devuelven a su casa en otra ‘taladradora’. El paro se había podido evitar.

Semana.com: Cambio de tema, ¿Cómo ve a Petro?

A.G:
El alcalde fue elegido popularmente, gústenos o no. Hay que ayudarle a gobernar. Ha tomado decisiones valientes, meterse en el Bronx, por ejemplo. He hablado con él y le he dicho que su mejor aliado es el gobierno nacional, porque tiene el músculo financiero, técnico y administrativo. Le he dicho que hay que tener más don de humildad, escuchar a la gente. No hay ninguna fábrica que produzca buenos gobernantes. Si quiere éxito en educación, lo debe hacer con ayuda de la ministra. Mire el ejemplo de Antioquia.

Semana.com: ¿Cómo ve el proceso de paz?

A. G:
El presidente es valiente al sentarse a negociar con las FARC,que no son ningunas monjas de la caridad. Ellos saben secuestrar, matar y hacer atentados terroristas. Pero aun así, deberían conectarse más con los intereses del pueblo. Lo que quiere la gente es vivir en tranquilidad y en paz. Pero la guerrilla le está disparando a la paz. Son los conspiradores del proceso. Están pidiendo imposibles. Una tregua bilateral no lo permitiría el pueblo. Se caería Santos. Piden que el Gobierno acepte que se puede secuestrar policías y militares cuando eso es la peor tortura a un ser humano. El pueblo no está de acuerdo con que haya conversaciones mientras se siga secuestrando, reclutando menores, sembrando minas de la muerte. Dejen ese disco rayado y yo paro la cantaleta. Ojalá que este diálogo no termine en una nueva frustración.

Semana.com : ¿Cómo ve la reforma a la salud?

A. G:
  Más que vicepresidente, soy paciente. He tenido privilegios, pero trato de no abusar. Es error de las EPS públicas y privadas tratar a las personas de acuerdo con su cargo. A cualquier ciudadano que sufriera la misma situación mía le costaría 250 millones el tratamiento, 100 millones la recuperación. Los medicamentos son más baratos en Venezuela, en Ecuador, en Panamá, en Brasil. ¿Cuál es la reforma? Que a partir de hoy haya mejor servicio y los medicamentos sean más baratos. No es más.

Semana.com: Hablemos del otro tema neurálgico, las pensiones…

A. G: 
El ministro de Trabajo dice que de 20 millones de personas ocupadas, 14 millones no cotizan. Vamos hacia un país de pordioseros. Si a los 65 años una persona que ya no está en edad de trabajar es sostenida por el Estado o la caridad cristiana, es ir de pordiosero. Pero mucha gente ha cotizado legalmente tiene derecho a que el Estado le devuelva plata con el precio de hoy. El Estado se desfonda. En Argentina, a la persona que le faltan semanas para la pensión se le descuenta de la mesada lo que les falta por cotizar. Puede ser una fórmula. El Congreso tiene dos desafíos con estas reformas y los tiene que afrontar sin populismo. No se pueden pescar votos con la miseria. La salud no puede ser bandera electoral de nadie. Todo colombiano tiene derecho a la salud.

Semana.com: ¿El presidente Santos va aspirar a la reelección?

A. G:
 Sobre el presente y el futuro de Juan Manuel Santos habla Juan Manuel Santos. No quiero quedar como un sapo. Si Santos no se lanza, yo quedo en libertad. Tengo todo el derecho constitucional a aspirar a un cargo. La única inhabilidad que tengo es mi salud. Mi prioridad es recuperarme físicamente. Tengo 66 años. No aspiro a estar en el grupo de los desaparecidos, y no vuelvo a ser fórmula vicepresidencial de nadie. Aspiro a un cargo donde le pueda ayudar a la gente. Pero no me interesa para nada ni el Senado ni la Cámara.

Semana.com: ¿El presidente tiene con qué aspirar a la reelección?

A. G:
  No tengo por qué decir mentiras. Santos ha sido un buen gobernante y el Gobierno ha hecho cosas buenas. En Derechos Humanos, por ejemplo. Cuando yo era sindicalista apenas pensaba en hacer una huelga ya me la declaraban ilegal. Ahora ni el presidente lo puede declarar ilegal. Pero el Gobierno debe dejar una impronta social. La gente no agradece el cemento. Agradece la salud, la alimentación, la educación. Se lo he dicho al presidente. El Gobierno debe fortalecer más la relación con los gobiernos locales. Eso lo deben hacer los ministros, que están para resolver los problemas y no a llevárselos al presidente. Por ejemplo, ahora con el paro agrario es deber del ministro de Agricultura resolverlo.

Semana.com: ¿Y qué piensa de Uribe?

A. G:
  Si me piden ser desagradecido, me están pidiendo un imposible. No voté por Uribe. En la primera elección voté por Lucho Garzón y en la segunda por Carlos Gaviria. Uribe lo sabía. Pero como gobernador siempre me respetó y contribuyó al éxito del Valle del Cauca. Uribe era clave para gobernar el Valle. Siempre dije, con este paisita me voy a entender bien, y nos entendimos bien. Luego me nombró embajador en la ONU y nunca me exigió nada a cambio. No soy un desagradecido.

Semana.com: ¿Y qué piensa de la confrontación de Uribe y Santos?

A. G:
Toda polarización es negativa. Colombia es un Estado que se está consolidando, y lo hace en medio de un conflicto de 50 años, en medio de guerrilla, narcotraficantes y bandas criminales. Por eso hay que evitar la polarización. Yo quisiera que hubiera un acuerdo, un entendimiento. El presidente Santos puede hacer una llamada. Nos guste o no, es el presidente de Colombia y puede perfectamente sentarse y tomar un tinto y construir acuerdos con Uribe, con la oposición, con los sindicatos, con los partidos. No va a perder puntos con nadie. Por el contrario, los va a ganar. El presidente es quien puede llamar a dialogar para construir acuerdos.

Semana.com: Así como fue al Cerrejón, ¿intercedería entre Santos y Uribe?

A. G:
Nadie me ha pedido ser intermediario y no lo voy a hacer. No quiero ser sapo.

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