25/01/2007

“El fútbol es lo más importante de lo no importante”

Por: Catalina Gómez, enviada especial de SEMANA

Comenzó el Hay Festival de CartagenaUna conversación entre Daniel Samper Pizano, Santiago Segurola y Jorge Valdano sobre fútbol y literatura dio inicio al festival literario. ¿Por qué los intelectuales han despreciado el fútbol?

Se suele decir que la literatura no alcanza a analizar la emotividad y la pasión que se vive a través del fútbol. Y que por ese motivo a los escritores les ha dado temor incursionar en el mundo de fútbol. “¿Pero acaso la literatura no lleva toda la vida hablando del amor?”. “¿Dónde hay más emotividad y pasión que en el amor?” Más que temerle al fútbol, los intelectuales lo han despreciado.
 
De quién pueden ser estas reflexiones sino de Jorge Valdano, un hombre de quien el editor Jorge Herralde dijo alguna vez que escribía editado. Es como si cada frase que dijera estuviera preparada para impactar al espectador: “El fútbol es lo más importante de lo no importante”, es un ejemplo de lo anterior.
 
Valdano dio inicio a la segunda versión de Hay Festival de Cartagena junto con unos compañeros de lujo: Santiago Segurola y Daniel Samper Pizano, quien era el encargado de moderar la conversación.
 
Durante una hora los tres: el jugador-intelectual, el periodista-cronista y el escritor-periodista hincha de Santa Fe analizaron, entre muchas cosas, por qué los intelectuales despreciaron durante tantos años el fútbol.

El escenario era el Teatro Heredia de Cartagena. Cuatro pequeñas palmeras le transmitían un ambiente tropical a la conversación. El estilo cuidado de Valdano, de camisa azul clara por fuera del pantalón y mocasines de gamuza café sin medias, contrastaba con la informalidad de Segurola, que llevaba una camiseta azul oscura y unos tenis del mismo color.
 
Completamente diferentes en lo físico. Sin embargo, ambos tienen en común que lograron darle al fútbol en España otra dimensión. Valdano, en palabras de Segurola, fue quien puso a ese país a reflexionar sobre el fútbol a través de sus columnas en el diario El País, de España.
 
Segurola, por su lado, fue el periodista que a través de sus crónicas, también publicadas en el mismo diario, alcanzó a darle esa dimensión literaria que van más allá de la descripción de un partido hasta convertirse, según opinión de muchos expertos, en el mejor cronista de fútbol en lengua castellana.
 
“Es injusto que los intelectuales hayan mirado tan poco el fútbol”, dijo Valdano. ¿Acaso no es el primer productor de conversación en el mundo entero? ¿Acaso los intelectuales no se preocupan por analizar y reflexionar sobre lo que pasa en la sociedad? Entonces, ¿por qué no se atreven a analizar al fútbol como fenómeno social? “Hay un temor del intelectual a lo que es la esencia del juego”, concluye. Pero el que todavía no se haya podido explicar el fútbol y su esencia es lo que lo hace maravilloso, dice el argentino.

Valdano tiene buenas teorías. Eso quedó claro. Explicó que no hay muchos escritores que hablen de fútbol por tres razones: la desconfianza que la izquierda le tiene al fútbol, la desconfianza que los intelectuales le tienen a las masas y la desconfianza que la mente le tiene al cuerpo. Son sólo unos cuantos los escritores que han sabido traspasar esas barreras.
 
A los pocos que se destacaron en la conversación fueron a los argentinos Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa (“Un cuento del negro es mejor que cualquier partido de verdad”, dijo Valdano, a lo que Segurota agregó que casi mejor que todo excepto el sexo), el uruguayo Eduardo Galeano y el español Manuel Vásquez Montalbán, en lengua castellana.
 
“Los grandes países que tienen buen fútbol son los que tienen un gran discurso literario”, dijo Segurola. El ejemplo está en que Argentina, Brasil, Italia, Inglaterra, Alemania y Holanda lo tienen. Por el contrario, ese ha sido el pecado de España, donde la reflexión y la literatura sobre el fútbol es relativamente nueva. No lleva más de 10 años. Se hablaba de fútbol, pero no se analizaba sobre este.
 
Hoy se escribe más sobre el tema pero todavía son pocos los que se atreven a coger el toro por los cuernos. El problema es que la literatura toca más lo que rodea al fútbol y no al fútbol mismo. “No se explica el juego, el misterio, que es bellísimo”, dice Segurola. “El único que logra bajar el fútbol del mundo de lo simbólico al mundo real es Fontanarrosa”, concluye Valdano.
 
¿Por cuánto tiempo se puede hablar de fútbol sin caer en la estupidez?, se preguntó Daniel Samper al final de charla recogiendo unas palabras del escritor mexicano Juan Villoro. En esta ocasión se pudo hablar mucho más. Pero el tiempo de la conversación era una hora. Y como el Hay Festival es un evento inglés, el horario se respeta. Quedaron planteados muchos temas más para futuras conversaciones. Que ojalá se repitan. Y que si todas las conversaciones del Festival van a tener este nivel, su éxito, como el año pasado, estará asegurado.

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