Martes, 21 de febrero de 2017

| 2002/09/16 00:00

Reseñas de las obras del Festival

Reseñas de las obras del Festival

Argentina. La escala humana

Rafael Spregelburd, Javier Dualte y Alejandro Tantanián


Un misterio. Una película, perdón, un montaje teatral de género: el policial. También es una traición a ese género. ¿La trama? El mayordomo no es el culpable. En esta historia no hay mayordomos, eso sí, hay un policía enamorado y una ama de casa... asesina. ¿El resto de los personajes? Tres hijos, tal vez cómplices, y los asesinados. Les aseguramos que hay más de un muerto. El escenario, el garaje de un hogar, dulce hogar. El final seguramente es trágico. Pero seguramente usted no llorará, más bien no dejará de reírse durante toda la función. No. No crea que son risas fáciles, se reirá de usted mismo, de la sociedad en que vive, de su crueldad. La escala humana es una comedia negra.

Rafael Spregelburd, Javier Dualte y Alejandro Tantanián son los autores de esta obra; también la dirigieron. Y encontraron lo que necesitaban para hacerlo realidad en el respaldo del Hebbel Theater de Berlín y el Teatro General San Martín de Argentina. Para ello, para que fuera un gran montaje, Spregelburd, a quien ya vimos en Manizales encabezando como director y actor, el elenco del grupo Sportivo Teatral, reunió a excelentes actores de su país, incluyéndose, capaz de tal intensidad que no permiten que los espectadores espabilen mientras se enreda y desenreda la trama. Aquí, los actores son los que hacen la historia y no al revés.

Las actrices y los actores María Onetto, Gabriel Levy, María Inés Sancerni, Héctor Díaz y Rafael Spregelburd, como el policía, están en escena. Otros están tras escena con sus voces en off. Estrenada en Buenos Aires y luego en Berlín, La escala humana bordea el absurdo y en medio de sus travesuras refleja la violencia de una sociedad que esta compuesta por ciudadanos anestesiados.

Colombia

MoscaTeatro Petra


Esas moscas, tan pequeñas, casi tan invisibles, están tan presentes en las faldas, en las botas, en los pantalones, en el cuello, en la boca de los personajes, como cuando uno está muerto y no tiene manera de espantarlas. Muchas cabezas rodarán, muchos cuerpos quedarán cercenados, e incluso antes de ir a cenar, los espectadores serán testigos de una intensa y dialogada violación. Dos familias, dos poderes, dos violencias y un rastro de inocencia manchada de sangre están presentes en esta historia que se parece tanto a tantas que se viven a diario en Colombia, llenas mesas de negociación con pan y vino, llenas de promesas de amor y por supuesto, de engaños y condenas instantáneas a muerte.

Pero no se asuste. Mosca no está contada como si fuera la transmisión en directo por televisión de una masacre, ni como una película de Quentin Tarantino o los Hermanos Coen, llenas de sangre intelectualizada. Aquí, en este montaje no hay chorros de sangre, lo que hay son metáforas, juegos dramáticos, resoluciones en escena que tal vez violenten más que el asesinato explícito. Un vestuario cercano a las miradas de las artes plásticas, un escenario que permite verlo todo muy de cerca, incluso las moscas, son parte del todo de este montaje que fue muy aplaudido y comentado en la pasada versión del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Mosca es una coproducción del Festival Iberoamericano de Teatro y de Teatro Petra. Nació a partir de una lectura de Tito Andrónico, la sangrienta tragedia escrita por William Shakespeare. La dramaturgia y la dirección es de Fabio Rubiano, un artista que ya ha demostrado con obras como Amores simultáneos, Opio en las nubes y Ornitorrincos que el teatro colombiano tiene mucho por decir, que está lejos del panfleto y los anquilosamientos y que también como arte da cuenta del país en que vivimos.

España. Pan con pan.

Zanguango - Trapu Zaharra


Un solar abandonado, un callejón sin salida, la rotonda de una autopista. En los tres o uno de los tres lugares, no importa, viven cuatro seres al margen, pobres absolutos. Soportan esa vida porque sueñan, porque se inventan a sí mismos en mundos falsos, una realidad que los integra creando situaciones delirantes, cómicas y absurdas.

Pan con pan es un espectáculo que combina el humor, la poesía y la crítica social. Habla de aquellos que lo han perdido todo o que ni siquiera han llegado a tenerlo, personajes sin voz, sin techo, sin tierra que están en el fondo de esas olas que son la vida. Habla también de la necesidad del ser humano de formar parte de un grupo, de querer y sin querido.

El grupo Zanguango - Trapu Zaharra nació en el País Vasco, ése que para los colombianos representa un España distinta, exótica y hasta indescifrable. Con Pan con Pan, la compañía se hizo merecedora recientemente al Premio Max 2002 al Espectáculo revelación. De creación colectiva y con la dirección de Miguel Muñoz, este montaje busca con humor, ironía y sorpresas constantes, llegar a la inteligencia y al corazón de los espectadores, evitando la tentación de ser didácticos o de lanzar un mensaje.

Brasil. Tangos y tragedias

Tangos y tragedias


El país donde sucede la historia se llama Sbornia del Sur. Cualquier parecido con Brasil es más que mera coincidencia. Los personajes protágonicos son tan reales como la región en donde viven, tanto como la música que interpretan en escena. Ellos son el fantástico maestro Pletskaia y el no menos insólito violinista Kraunus Sang. Ambos se la pasan ejecutando composiciones de artistas brasileros mundialmente ignorados, como Vicente Celestino, Alvarenga & Ranchinho y Cláudio Levitan. Todo va bien en esta historia, hasta que llega como un invasor a esa nación, un ritmo llamado Rock and Roll y los intérpretes deberán huir de Sbornia en busca de su padrino espiritual.

Detrás de Kraunus y Pletskaia están los actores argentinos Hique Gómez y Nico Nicolaiewsky. El grupo, que lleva el mismo nombre de la obra, estrenó este espectáculo en 1984, y ambos intérpretes dicen con sentido del humor que el pueblo brasilero no tiene memoria: quince años en cartelera por todo el país y sigue llenando los teatros, incluso en temporadas de carnaval. Y es que Tangos y tragedias es un montaje de culto en Brasil, una especie de Valelapenaverdenuevo.

La tradición, la novedad, la memoria cultural, las raíces de los artistas brasileros del momento, están presentes en este montaje que según los críticos teatrales de su país encierra una lección para la vida: lo que nos separa es justamente aquello que nos une, la tristeza y la alegría son las dos caras de la misma moneda.

México. Cartas al pie de un árbol

Mexicali a secas


Una frontera entre dos países, que puede ser cualquiera, pero en este caso es la de México y Estados Unidos. Un hijo ciego, una madre sorda. Es el norte y sus sueños míticos y es el sur con sus pesadillas míticas. Ella sube y él baja, ambos se buscan pero es además la incomunicación, la imposibilidad de verse y escucharse. Sólo queda entre los dos, y entre todos los que huyen, un árbol, que puede ser el puente que los comunique, que puede ser el punto de encuentro. Es el recuento de un puñado de cadáveres cuyos fantasmas se suponen gozosos habitantes del paraíso, cuando en realidad son almas en pena pegadas a la cerca fronteriza. Es la aridez de Tijuana, es el frío de la Sierra, es la asfixia en una cajuela de auto, es el ahogamiento en río que es también otra aduana.

Angel Norzagaray es el autor y director de Cartas al pie de un árbol, es también el líder de Mexicali a secas, surgido en la eserilidad de Mexicali, ciudad de Baja California en México. Con quince años de existencia este grupo es una asociación civil precedida del Taller Universitario de Teatro de la Universidad Autónoma de Baja California. Cuenta con 17 integrantes y ha producido aproximadamente 30 obras de teatro.

De Cartas al pie de un árbol, Norzagaray afirma que lo que hay en su historia son ante todo desencuentros, y por eso está llena de cruces, las cruces que se ponen en estos caminos que van hacia el norte y que nunca se encuentran, y las cruces simbólicas que hay en la frontera de Tijuana cada vez que muere un indocumentado.

Colombia. La mujer de las rosas

Hora 25


Una niña viva. Un accidente. Un niño muerto. El recuerdo de un romance infantil que no morirá ni con la muerte. Un jardín de rosas. Y alguien que todos los días las desordena. Ésta, como dice la canción, es la historia de un amor como no hay otro igual, entre una mujer solitaria que regresa veinte años después a la casa de su infancia, y de un hombre que ha crecido en el más allá y que quiere reconquistar a la única mujer de su vida.

La mujer de las rosas esta basada en el cuento de Gabriel García Márquez Alguien desordena estas rosas, escrito en 1952 y publicado en el libro Ojos de perro azul. Según los responsables de la adaptación teatral, Farley Velásquez y Hector Lorza, este espectáculo posee un concepto de la imagen poética y de la teatralidad de las acciones físicas que provoca, con su historia de amor, una profunda belleza y la conmoción de los sentidos.

Farley Velásquez es a la vez el director de este montaje y de la Corporación Teatro Hora 25, una agrupación que nació en Medellín en 1994 y que en menos de diez años se ha convertido en uno de los más importantes de Antioquia. La ciudad de ahora, la del dinero fácil, la de los muchachos de barrio con los días contados, la de los amores difíciles en medio de la guerra es la que cuenta entre grupo de actores egresados de la desaparecida Escuela Popular de Arte -EPA-.

Colombia. The new gansters

Hora 25


La historia de Pedro y de Lady Johana no es una historia de amor, o tal vez sí: de amor por el dinero, de amor por el poder. Pero es ante todo una historia de ambición, y de crímenes, y de sueños premonitorios que son más bien pesadillas. La historia de Pedro y de Lady Johana es también una historia de gansters modernos, y de las mujeres que hay detrás de ese trono. Es en definitiva, la historia de una tragedia urbana, la tragedia del poder.

The new ganster es una adaptación contemporánea de Macbeth, la tragedia maldita de William Shakespeare. Hora 25 no representa un clásico de este dramturgo inglés, parte de él para construir su versión. Por eso no es nada extraño que Pedro - Macbeth cuelgue la espada y desenfunde una pistola, que cambie el poder en una corte por la hegemonía de una pandilla.

«Quisimos hacer un Macbeth con olor a país, a sus crímenes, con un Shakespeare que tuviera habla popular, con disputas ya no son entre los nórdicos, sino en entre la guerrilla, el ejército, los paras» dice Farley Velásquez, director de Hora 25, grupo de teatro antioqueño que ya ha realizado otras adaptaciones de clásicos de la dramaturgia como De dos amores - Bodas de sangre de García Lorca- y El rey mataprincipes que no es más que el Ricardo III de Shakespeare.

Colombia. El silencio

Cali Teatro

La madre, el padre, el niño y la fuerza oscura. Cuatro personajes que no son reales, que son creados por cuatro actores. En medio de un ensayo, en el que falta el director, todos quedan encerrados en un teatro, no pueden salir. Afuera hay una toma armada por parte de una organización terrorista. Los que salen no regresan. La realidad y la ficción comienzan a ser una misma. Paradójicamente, esta es la historia de un grito, de muchos gritos, que quieren vencer el silencio.

«¿Para quién actuamos? Para los muertos» se preguntan y se responden los actores en escena. El silencio es el teatro dentro del teatro, es también el teatro dentro de ese otro escenario dramático que es la vida, o más concretamente esta Colombia de comienzos de siglo. «Quizás todos los que venimos a ver el espectáculo estamos muertos. El problema no es el conflicto, el silencio sí es terrible, esa vacuna de inmunidad ante la muerte que nos han aplicado», expresa Diego Fernando Montoya, autor y director del montaje.

Cali Teatro tiene 12 años de actividad. En cabeza de Alvaro no ha pasado un sólo año en que esta agrupación no haya realizado un montaje, entre ellos Antígona y Generación X. El silencio, su más reciente creación, cuenta con la actuación de Ayda Fernández, uno de los personajes más importantes del teatro en Cali, cofundadora del TEC y con 45 años de experiencia en el oficio.

Venezuela. Terra nostra

Teatro Río Caribe


Un joven náufrago. Felipe, rey de pajarracos. La dama de las mariposas. La vieja de la memoria. Cuatro personajes y un recorrido por tres mundos - el Viejo, el Nuevo y Otro- están presentes en esta historia que cuenta el viaje que emprende un hombre en busca de su imagen, perdida en los espejos. ¿Quién soy? Es la pregunta que se hace en su laberíntico recorrido aquel que no tiene reflejo, como si lo suyo fuera un ritual iniciático.

Terra Nostra es un montaje inspirado en la novela homónima del mexicano Carlos Fuentes, que introduce al lector en un repertorio de referencias culturales, históricas, mitológicas, poéticas, lingüísticas y pictóricas de la cultura hispanoamericana, que va desde la España podrida de los Habsburgo hasta los sacrificios aztecas. De los setenta personajes que aparecen en ella, sólo cuatro aparecen en esta obra de Teatro Río Caribe, a la que se llegó luego de un extenso trabajo de laboratorio sobre el trabajo del actor y la máscara.

Teatro Río caribe tiene su sede en Caracas, Venezuela. Entre sus montajes están Juanita en traje de baño rojo, Bosque húmedo, Violeta, Célebre especialista en el Gran Europa y Felipe Justiciero. Terra Nostra, al igual que los otros montajes de este grupo, es dirigido por Sergio Denis, quien inicios sus estudios teatrales con el grupo Malayerba de Ecuador, y luego en la Escuela Internacional de Teatro de Movimiento Jacques Lecoq.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.