Día clave para la paz en la Corte Constitucional

Día clave para la paz en la Corte Constitucional Foto: Fotomontaje SEMANA

En medio de un gran debate por definir qué es refrendación popular, el Alto Tribunal decide el futuro del proceso de paz.

Los resultados de los eventos trascendentales del país en materia de paz en los últimos meses -la firma de dos acuerdos con las FARC, la derrota del Plebiscito en las urnas y la refrendación vía Congreso- terminaron poniendo en manos de la Corte Constitucional la última palabra sobre el futuro de una salida negociada con las FARC.

Esta semana, diferentes sectores del país han manifestado una gran expectativa por lo que pueda pasar en la Corte. El
Gobierno espera que en ese alto tribunal se dé la salida que necesita el proceso para el Fast Track y hasta las FARC han señalado que confían en que el alto tribunal tome una decisión sabia que permita avanzar en la implementación del acuerdo. La decisión genera tanta esperanza en los promotores del proceso, que los estudiantes anunciaron que harán una especie de vigilia en las afueras del Palacio de Justicia.

Sin que nadie lo pudiera prever y a pesar de todo plan alternativo, los efectos jurídicos de la refrendación de cinco años de negociaciones de paz quedaron en manos de nueve magistrados de la Corte. La decisión está en una especie de contrarreloj por la fragilidad del cese del fuego.

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Hoy la Corte daría su veredicto final sobre la demanda al Acto Legislativo para la paz, que precisamente fue instaurada por un guardián de la Carta Política. El exconstituyente Jesús Pérez González-Rubio pidió tumbar los artículos 1 y 2 de dicho Acto Legislativo, con los que se creó –bajo el condicionamiento de una refrendación popular del acuerdo de paz- un mecanismo de cuatro debates, conocido como el Fast Track, para implementar los acuerdos de paz.

Aunque Pérez pidió declararlos inconstitucionales al considerarlos una sustitución de la Constitución, una primera aproximación al proyecto de fallo definitivo presentado por la magistrada María Victoria Calle considera que “la paz no sustituye la Constitución”.

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Sin embargo, este no es el tema que tiene en ascuas a la Mesa de La Habana. Ante los resultados negativos del Plebiscito para la paz, el Gobierno optó por una refrendación vía Congreso que le permita activar el Acto Legislativo. Y la Corte le tendría que dar la bendición.

El negociador de las FARC Jesús Santrich lo dijo: “Sin Fast Track nos vamos para el monte”. Y más que una amenaza del grupo guerrillero, la realidad es que sin este mecanismo se desencadenaría una crisis en el proceso de paz difícil de superar.

De hecho, después de la refrendación en el Congreso, la gran preocupación se centra en cómo activar el Fast Track. Hoy se debería estar tramitando la Ley de de Amnistía e Indulto, para muchos, la seguridad jurídica que las FARC necesitan para proceder con la concentración en zonas y el desarme.

Sin embargo, sin el Acto Legislativo para la Paz, la Ley no se podrá tramitar en extras del Congreso y se tendría que debatir punto por punto. En consecuencia, el trámite quedaría para comenzar en marzo sin fecha próxima de terminación. “El Fast Track no es un capricho, es una necesidad”, afirmó el jefe del Equipo Negociador, Humberto de la Calle.

Esta situación, incluso, desató esta semana toda una controversia entre las partes acerca de cuándo comienza el Día D. Así se denominó el día en que comienza a correr el cronograma de 150 días para la concentración de las FARC, el desarme y la instalación de una Jurisdicción Especial para la Paz que comience a resolver la situación de cientos de guerrilleros.

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Para el Gobierno, este Día D comenzó al día siguiente de la refrendación de los acuerdos en el Congreso. Para las FARC, en cambio, el Día D no se ha definido. Y más teniendo en cuenta que existe existe una enorme preocupación, pues “falta el impulso para que se tramiten las leyes a través del Fast track”. Así lo manifestó en entrevistas Pastor Alape.

Con todo, la decisión que tienen los magistrados en sus manos es quizá la más trascendental en los últimos años para el país. Y mientras los negociadores se ponen de acuerdo para escoger el día en que se activa el cronograma de desarme para los guerrilleros, los que sí están listos para vivir su propio día D hoy son los magistrados de la Corte Constitucional.