Un referendo para que nada cambie

Un referendo para que nada cambie Foto: SEMANA

Si al magistrado Gómez Aranguren le importara tanto la justicia hubiera podido empezar por pedirle a su esposa que no votara por Pretelt.

Lo único que le faltaba a la desvergonzada justicia colombiana es que algunos de sus más importantes voceros convocaran un referendo cuyo único fin es devolverle a unos pocos el detestable statu quo que perdieron después de la reforma de equilibrio de poderes. Y es que, en síntesis, de eso se trata la iniciativa que promueven algunos magistrados encabezados por el saliente Consejero de Estado Gustavo Gómez Aranguren.

Aunque es verdad que el doctor Gómez está en todo su derecho de hacer uso de los mecanismos de participación ciudadana consagrados en la Constitución, da grima que en vez de aprovechar el esfuerzo que supone llamar a un referendo para mirar hacia adelante y poner ideas nuevas y frescas a consideración de los colombianos, lo único que intenten él y sus colegas es volver a un pasado en el que los magistrados permanecían intocables y el consejo superior de la judicatura estaba lleno de personajes que ni disciplinaban ni administraban este despelote nuestro llamado "justicia".

Apenas supe la noticia pensé que si al magistrado Gómez Aranguren de verdad le doliera lo que está pasando con la administración judicial hubiera podido empezar a arreglar las cosas en su propia casa. Habría podido sugerirle, por ejemplo, a su esposa, la también magistrada de la Corte Constitucional María Victoria Calle, que se abstuviera de votar por el cuestionado Jorge Pretelt para la presidencia de esa corporación. Y es que jamás se nos olvidará que con el pretexto de que había que respetar la ‘tradición’, la doctora Calle votó con la 'nariz tapada' por un Pretelt del que ella misma había sido víctima de maltratos en las salas plenas de la Corte y de quien siempre tuvo dudas porque así se lo manifestaba sotto voce a sus colegas.

Pero ni ella ni el doctor Gustavo Gómez -que pudo aconsejarla- hicieron nada para frenar el deshonor de Pretelt como presidente de la Corte.

¿Será que en el fondo a la pareja de magistrados le interesa que las cosas sigan igual? Porque para eso están convocando el dichoso referendo Gómez y sus amigos: para que nada cambie. Y no tendrán empacho en llamar a los jueces a que salgan a hacer política, a recoger firmas, a decirle a sus familiares que apoyen esta causa como si fuera a beneficiar en algo a los funcionarios de la base judicial esto de retornar al fatal estado de cosas en el que nos encontrábamos.

No sé si lograrán superar todos los obstáculos de la ley de participación ciudadana para convocar el dichoso referendo pero el solo hecho de proponerlo en estos términos nos irrita a quienes creemos que se necesita un cambio de fondo y no simplemente la derogación de una reforma que sigue generándole furia a los ‘cacaos’ del alto poder judicial.

La mezquina visión corporativista que encarna la propuesta de referendo a la que ya le están haciendo promoción en todos los distritos judiciales pone de presente que a nuestros altos magistrados no les importa que esto mejore de ningún modo sino simplemente que permanezca como está para su propio y exclusivo beneficio. ¡Qué tristeza!

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A propósito de mi pasada columna sobre quién se queda con el uribismo, para alquilar balcón estará la situación del Centro Democrático en Antioquia cuando quede oficializado que a doña Liliana Rendón no le darán su aval para la gobernación de ese departamento, suceso que debe ocurrir en algunos días. ¿Cuántos se irán y cuántos se quedarán al lado de Uribe?
 
Twitter: @JoseMAcevedo