La Corte Constitucional y el derecho a ser estrambótico en internet

La Corte Constitucional y el derecho a ser estrambótico en internet

La Corte Constitucional tiene en sus manos la oportunidad de demostrar que todavía le importan asuntos tan importantes como la libertad de expresión en internet.

El martes de la semana pasada, 14 de abril, la Corte Constitucional tomó la decisión de no seleccionar para revisión una tutela en la que está en juego la libertad de expresión en Colombia. Se trata del caso de Gonzalo Hernán López Durán, condenado por el Tribunal Superior de Cali a 18 meses de prisión por haber dicho en la sección de comentarios de una noticia de El País de Cali palabras que ruborizaron a la señora Gloria Lucía Escalante (Pueden saber más de este caso acá y acá). Después, el caso fue noticia en julio del año pasado, porque la Corte Suprema decidió no admitir la casación en el proceso de López, por razones de forma.

El abogado Carlos Cortés asumió la defensa de López Durán con el apoyo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y Media Legal Defense para acudir a la única opción que quedaba, que fue interponer una acción de tutela contra las decisiones del Tribunal y de la Corte Suprema. El caso estuvo en primera y segunda instancia en las salas Civil y Laboral de esa misma corte y en ambos momentos negaron la tutela.

Todas las tutelas llegan al final a la Corte Constitucional para que seleccione los expedientes que considere importantes y los revise. Y fue así como este caso llegó a la Sala de Selección Número Tres integrada por Luis Guillermo Guerrero, Gabriel Eduardo Mendoza Martelo y Gloria Stella Ortiz. Ellos decidieron que este caso no valía la pena. Ahora la única opción que queda es que alguno de los 9 magistrados de la Corte insista en que la tutela sí merece ser estudiada.

Las razones por las que este caso vale la pena y debe ser revisado por la Corte Constitucional son infinitas. Se trata de un uso desproporcionado del derecho penal para castigar la libertad de expresión y va en contra de muchas decisiones anteriores de esa misma corte. Pero ante todo, es una simple opinión en la sección de comentarios de un medio digital, algo puramente inofensivo. El impacto de lo dicho por López Durán solo se dio gracias a que Escalante lo denunció y él fue condenado. Si no hubiera sido así, ni sabríamos que esas palabras se pronunciaron.

Es increíble que la decisión de condenar a López Durán ocurra en el mismo país en el que se han dicho cosas como las siguientes en una sentencia de Carlos Gaviria en 1998: “¿Implica un riesgo social la libertad de opinión? La respuesta es ésta: la libertad de opinión, en tanto que derecho fundamental, lo mismo que el sufragio universal, son "riesgos" (así entre comillas) ínsitos al sistema”. Esas palabras se resumen en que, las opiniones, por muy hirientes que sean, deben ser aceptadas como una parte esencial de nuestra sociedad.   Por eso, yo recibo con igual gusto los comentarios a mis columnas en los que me dicen que soy un papi y los que me llaman “cara de hueva” (Quilla2010, puedes estar tranquilo, aunque te equivocas).

Sin irnos tan atrás en el pasado, la propia Corte Constitucional dijo en una sentencia de 2011 que la libertad de expresión “protege tanto las expresiones socialmente aceptadas como las que son inusuales, alternativas o diversas, lo cual incluye las expresiones ofensivas, chocantes, impactantes, indecentes, escandalosas, excéntricas o simplemente contrarias a las creencias y posturas mayoritarias”.

Los escándalos de los últimos días hacen que los tiempos en que la Corte Constitucional tomaba decisiones que nos hacían soñar con llegar a ser un país decente se vean distantes. Ese Tribunal parece ahora el hogar de una novela rusa: Su patriarca, Carlos Gaviria, muere; uno de sus magistrados, Luis Ernesto Vargas, sufre un infarto; su Presidente, Jorge Pretelt, es acusado de múltiples delitos. Y mientras tanto, las grandes decisiones se quedan en manos de conjueces, o engavetadas, o simplemente en los sueños de la gente que espera justicia.

Si la Corte quiere recuperar la imagen que tuvo en otros tiempos, es hora de que retome el liderazgo sobre decisiones importantes para la sociedad, como es el caso de López Durán. Es por esto que los ojos de todos deben ponerse sobre esos 9 magistrados de la Corte, para que cualquiera de ellos insista en seleccionar esa tutela y tengamos una decisión seria sobre algo tan fundamental como es el derecho a decir cosas estrambóticas en internet.

*Abogado con especialización en periodismo. @EmmanuelVP