Pacto Social por la ética

Opinión

Pacto Social por la ética
La academia no puede pasar de largo frente a la situación que entristece al alma de la república. No nos hallamos ante un escándalo aislado de corrupción; se trata de una cadena de hechos registrados en múltiples ámbitos, los cuales deben llamar nuestra atención e incentivar.
Por: Ramsés Vargas Lamadrid04/10/2017 00:28:00

A raíz de los escándalos en la Justicia, de su cúpula para abajo, ha surgido la propuesta de revisar la forma como se están formando los abogados del país. La propuesta es bienvenida, pero puede quedarse corta porque es entrar a resolver el problema ético de una parte del Estado cuando la corrupción va más allá de un togado, de un congresista o de un contratista. Es algo institucional que, además, está siendo permeado, como el caso de Odebrecht o de Reficar, por multinacionales.
 
Ante cada crisis, el país busca caminos para enfrentar sus problemas. En momentos como el actual, se desempolvan las propuestas fallidas, como está pasando con la reforma a la Justicia; la academia intenta fórmulas ejemplares que algunos ven políticamente incorrectas y pocas veces son aceptadas y los políticos se van por el camino de sus conveniencias electorales más que ideológicas. Lo duro es lograr los consensos.
 
Respecto de la carrera de derecho, el ministro de Justicia acaba de plantear una revisión general de la cátedra. “Vemos con preocupación una proliferación de facultades de derecho. Bonn (Alemania) tiene una sola facultad de derecho; en Medellín hay 27; solo en 2016 se crearon en el país 20 facultades de derecho”, le dijo a Yamid Amat. La cifra aterra, pero hasta ahora poco se ha hecho para ir al fondo del problema sin afectar la autonomía universitaria.
 
Pero hay otras vías para abordar el problema. Por ejemplo, como educadores, estamos en la obligación de aportarle a la sociedad insumos y herramientas que ayuden a superar esta crisis de valores que nos afecta a todos. En ese sentido, va la invitación a los rectores de las universidades de Colombia para que tracemos las líneas generales de un Pacto Social por la Ética. Nos corresponde, en nuestra condición de educadores, lo que esté a nuestra disposición para sembrar en los estudiantes principios y valores para el desarrollo pleno de su vida profesional.
 
Ya lo decía en otra columna que hay una verdad irrebatible: la academia en Colombia ha avanzado mucho en temas de calidad, a punta de altas exigencias no siempre equitativas, pero si hemos de ser honestos, hay que reconocer que la cuota de responsabilidad de nuestras universidades es enorme. Esto, debido a que las mismas, en sus planes de estudio, apenas, si acaso, solo dan una mirada a aspectos relacionados con la ética profesional en las distintas carreras, o a la filosofía moral, en el caso específico de las carreras de filosofía, pero, sin duda, han dejado completamente descubierto el frente de la formación humana en valores, en esos aspectos que tienen que ver no ya con el futuro profesional sino con el proyecto de hombre, de persona, que viene a ser lo básico y fundamental antes de abordar la cuestión profesional.
 
La academia no puede pasar de largo frente a la situación que entristece al alma de la república. No nos hallamos ante un escándalo aislado de corrupción; se trata de una cadena de hechos registrados en múltiples ámbitos, los cuales deben llamar nuestra atención e incentivar. Vale la pena intentar el esfuerzo desde el semillero del futuro de Colombia que son nuestras universidades. Se escuchan propuestas.
 
*Ramsés Vargas Lamadrid, MPA, MSc, rector de la Universidad Autónoma del Caribe.

LO MÁS VISTO