¿Por qué Satena no reemplaza a Avianca en las rutas que quedaron varadas?

Foto: Guillermo Torres / SEMANA Foto: Foto: Guillermo Torres / SEMANA

El presidente de la compañía, mayor general Pedro Lozano explica los motivos por los que prefiere mantener la vocación de servicio que ha imprimido a la empresa estatal desde que tomó su mando.

Desde que inició la huelga de pilotos de Avianca, todas las aerolíneas han tenido que buscar alternativas para canalizar el flujo de pasajeros sobrantes. Algunas han aumentado su número de vuelos diarios y otras reciben viajeros reubicados por la compañía en conflicto. La oportunidad de negocio es buena, pero también compleja.

En este entorno, el caso de Satena es un poco particular. Si bien la aerolínea del Estado colombiano ha llenado al máximo sus cupos en esta temporada, su vocación de servicio ha impedido que desvíe hacia otros destinos las rutas que ofrece normalmente hacia regiones apartadas.

En entrevista con SEMANA, el presidente de la aerolínea, el mayor general Pedro Lozano explicó esta decisión a partir del giro que tomó la empresa desde que asumió su mando.

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SEMANA: ¿Por qué no aprovechar esta coyuntura para recuperar algunos de los espacios dejados libres por Avianca?

Pedro Lozano: Debido a nuestra vocación de servicio, somos una aerolínea particular. Nosotros vamos a donde nadie más va, si cambiamos nuestras rutas para obtener mejores rentas, hay partes del país que se quedarían incomunicadas. Para llegar a Puerto Carreño o a la Chorrera, mucha gente cuenta con nosotros. Hay que encontrar un punto de equilibrio.

SEMANA: Hace ya algunos años que se habla de las dificultades financieras que vive Satena y de los precios de los vuelos, ¿Cómo les ha ido con eso?

P.L. Han habido turbulencias, pero la situación ha mejorado. En el 91, el Estado tomó la decisión de que Satena tenía que ser autosuficiente, pero resultó prácticamente imposible competir con aerolíneas que tienen mucho más medios que nosotros. En varias ocasiones los gobiernos tuvieron que inyectar dinero en la compañía y en 2010 llegó al borde de la quiebra. Entonces se solicitó un estudio al BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y lo que se determinó fue que en cualquier país del mundo, este tipo de empresas recibía subsidios de gobierno, pero que también tenía que ser más eficiente en su gestión y es lo que he tratado de hacer. La idea es poder comprar dos nuevos aviones de 18 o 19 sillas el año próximo y poder conectar a las capitales regionales con otras ciudades. Es verdad que todavía hay costos elevados, pero hemos puesto en práctica un sistema de tarifas nativas y tratamos de establecer montos máximos que sean accesibles.

Semana: ¿Cuáles son esos cambios que ha buscado imprimir en Satena?

P.L. Lo que yo trato de impulsar es el fortalecimiento de nuestra vocación de servicio. En lugar de buscar competir en destinos turísticos, abrimos 4 nuevas rutas sociales en 2017 y también viajamos de noche ahora. Antes estábamos inmovilizados desde las 3 de la tarde porque íbamos a lugares en los que era muy difícil aterrizar y se perdía mucho tiempo de vuelo. Todavía hay zonas con infraestructuras complicadas en la que escasamente hay bomberos y una autopista en la que aterrizar, pero esa es justamente nuestra vocación. Con todas esas mejores y a pesar de la reducción del número de aviones de los que disponemos, logramos pasar de cerca de 55 mil millones de pesos de pérdidas a 300 millones el año pasado. Todavía hay deudas, pero vamos en el buen camino.

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SEMANA: Hablando de Avianca, ¿ustedes cómo lidian con los conflictos con sus trabajadores?

Como dije, hay que buscar un equilibrio. Desde que llegamos, buscamos mejorar cada año el salario de los trabajadores. Lo primero que hice fue subir el sueldo de los que menos ganaban en un 50 por ciento y 20 o 30 por ciento para los que ganaban un poco mejor. No era normal que gente que llevaba 20 años aquí se ganara un mínimo, o un millón doscientos. Eso nos ha permitido también evitar el “efecto trampolín”, que es que se nos vayan los especialistas más experimentados a otras empresas. Los veteranos son un gran aporte para cualquier compañía. Pero también somos realistas, con nuestro presupuesto no podemos competir con las aerolíneas comerciales, tenemos que tener todo milimetrado para sacar lo mejor con los medios a nuestra disposición, es una cuestión de compromiso de todos. Tener pilotos de la fuerza aérea ha sido una gran ventaja en ese sentido. Hay sindicatos fuertes en las fuerzas armadas también, pero lo primero que hice fue hablar con ellos y preguntarles ¿Qué es lo que quieren? Acordemos con los medios a nuestra disposición. También mejoramos el servicio al cliente, yo mismo puse mi línea de teléfono a disposición para que la gente me llame y me pueda decir lo que piensa del servicio. Los asesores me dijeron: ¡Te vas a volver loco! Y no es fácil, pero es lo necesario. Cada quien tendrás sus motivos para hacer lo que hace, pero lo que digo siempre es que hay que ser realistas, buscar un punto de compromiso.