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| 2/9/1998 12:00:00 AM

AFIRMACION TEMERARIA

El columnista Plinio Apuleyo Mendoza se pregunta (SEMANA #815) "qué tan confiables y demócratas son los señores de la Comisión Colombiana de Juristas", acusa a ésta de ser "una de las tantas organizaciones de fachada del Partido Comunista, cuyo brazo armado son las propias Farc" y presume "que su misión no es precisamente humanitaria (pues si lo fuese denunciarían los atroces atropellos perpetrados por la guerrilla), sino una labor militante al servicio de su causa". Si el columnista Mendoza se hubiera leído al menos alguno de los informes de la Comisión Colombiana de Juristas, donde se hace invariablemente un seguimiento sereno de las violaciones al derecho humanitario por parte de guerrilleros y militares, tal vez no habría lanzado una afirmación tan temeraria contra esta ONG. Lo propio puede decirse de Cinep y de Justicia y Paz, importantes y respetables entidades contra las cuales también se ensaña el insigne camorrista.La Comisión Colombiana de Juristas no pertenece al Partido Comunista, ni a ninguna otra fuerza política, frente a todas las cuales mantiene igual distancia y respeto. La Comisión tiene por criterio no subordinar la defensa de los derechos humanos a consideraciones de tipo partidista. Para lograr una sociedad medianamente civilizada, la historia colombiana ha enseñado con dolor la necesidad de superar el fanatismo, que gente como Plinio se empeña por el contrario en nutrir. Señalar a la Comisión Colombiana de Juristas como apéndice de las Farc, contra toda evidencia, no es solamente una mentira inexcusable, sino una irresponsabilidad monumental en un país donde en promedio cada semana en el último año ha sido asesinado o arrestado un miembro de organizaciones de derechos humanos. Pero eso nunca parece preocuparle a alguien dedicado a estimular la guerra, esté donde esté. SEMANA debería instituir un defensor del lector para evitar embustes tan ostensibles y tan peligrosos como este. Derechos de réplica como el contenido en la presente comunicación son poca cosa frente al irreparable daño causado y a la desfachatez con que se puede seguir causando. Gustavo Gallón, director Comisión Colombiana de Juristas Bogotá
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