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| 1/3/2000 12:00:00 AM

Autocrítica paisa

Leí en la edición #914 de SEMANA la encuesta sobre cómo ve el país a los paisas y cómo se ven ellos a si mismos, y ante la aplastante realidad que, a mi modo de ver presenta, no puedo resistirme a anotar lo siguiente.

Leí en la edición #914 de SEMANA la encuesta sobre cómo ve el país a los paisas y cómo se ven ellos a si mismos, y ante la aplastante realidad que, a mi modo de ver presenta, no puedo resistirme a anotar lo siguiente.



Con profundo y real respeto hacia quienes consideran que el cerro Nutibara, el metro, la piedra del Peñol, el edificio inteligente, la bandeja paisa y la personalidad mercantil e inequitativa de los paisas (...¿fuerza emprendedora la llaman?) son pilares concretos sobre los cuales se puede sostener un orgullo desmedido, la encuesta presentada por SEMANA no hace más que corroborar la triste realidad de nuestra sociedad paisa.



Si algún factor ha contribuido a la repetición constante y casi cómica de nuestros profundos errores, es esa atroz ausencia de autocrítica; es esa total incapacidad para detenernos y reconocer que esta ciudad nos da muchísimos más motivos para avergonzarnos que para enorgullecernos.



No se hagan imágenes alegres... Medellín es una ciudad que se maquilla muy bien, pero también es cruda, injusta, violenta y, lo que es peor, ha negado y aplastado su pasado no sólo con su forma de ver el mundo sino con hechos mucho más tangibles (¿recuerdan nuestros padres el Teatro Junín?, ¿el Teatro Bolívar?, ¿la quebrada de la Playa?, ¿el Palacio Arzobispal?... pues esos legados históricos fueron demolidos para construir en su lugar los símbolos del malentendido progreso paisa: destruir-edificar)



En caso de que esta carta sea publicada, ya veo en próximas ediciones a los abanderados de la alpargata y el carriel lanzando sus lanzas --qué digo, sus machetes-- contra estas letras, invitando a los inconformes a irse de la ciudad, pero no olviden que esta ciudad de hoy es la que nos ha legado ese chauvinismo desmedido, y no creo que sea la que ellos sueñan. Yo no renuncio a edificar la mía tomando mis raíces pero mirando a mis antepasados como lo que son: ejemplos realmente limitados.
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