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| 4/1/2017 10:30:00 PM

Cartas

Del embajador de Reino Unido

En la edición n.º 1821 de la revista SEMANA el artículo ‘¿Resistirá el reino?’ evidencia los riesgos del brexit, algunos más realistas que otros, pero no explica las oportunidades que se abren y traen consigo para Reino Unido.

Como la primera ministra dejó claro en el día que firmó la carta que formalmente activó las negociaciones de salida, como resultado al dejar la Unión Europea (EU) vamos a seguir nuestras propias decisiones y leyes. Vamos a tomar control de los asuntos que más nos interesan. Y vamos a tomar esta oportunidad para construir un Reino Unido más fuerte y más justo. Y más abierto hacia el exterior como nunca antes –un imán para el talento internacional y un hogar para los pioneros e innovadores que quieran transformar el mundo–. Un país que vaya al mundo para construir relaciones con antiguos amigos, y con nuevos aliados también.

Estamos dejando la Unión Europea, pero no estamos dejando Europa. Queremos hacer nuestra parte, en asegurarnos que Europa siga siendo fuerte y próspera, capaz de liderar al mundo, proyectando sus valores y defendiéndose de las amenazas de la inseguridad. Y queremos que Reino Unido juegue un rol protagónico para hacer de esta visión una realidad en nuestro continente. Esperamos poder acordar una profunda y especial colaboración en temas de cooperación económica y de seguridad.

Reino Unido continuará siendo un protagonista global, después de que dejemos la UE. Somos el único país que está comprometido en invertir al menos el 2 por ciento de su producto interno bruto en defensa, el 20 por ciento de nuestro propuesto de defensa en equipamiento y el 0,7 por ciento de nuestro PIB en desarrollo. Nuestra diplomacia, seguridad y servicios de inteligencia son de talla mundial. Somos una fuerza nuclear independiente, y uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Continuaremos siendo centrales en la seguridad europea y en las políticas internacionales después de que dejemos la UE.

Seguiremos siendo un socio internacional cercano a Colombia, trabajando juntos en intereses comunes que hemos destacado muy claramente en la histórica visita de Estado del presidente Santos a Reino Unido el año pasado: apoyo en el proceso de paz, desarrollo de nuestras economías y comercio, cooperación estratégica y práctica en nuestra lucha en contra del crimen organizado, colaboración intensificada en educación, investigación científica, protección del medioambiente y consultoría cercana en asuntos regionales e internacionales. Todo esto continuará mientras Reino Unido deja la Unión Europea.
Peter Tibber, embajador británico
Bogotá

La gris primavera

Vivo en Bogotá, pero la semana pasada pasé unos pocos días por Medellín, donde nací. Fue inevitable vivir la preocupante situación ambiental que ha hecho de nuestra ciudad un lugar denso en su aire y enfermizo en su atmósfera. Llegué afectada, tosiendo, preguntándome el porqué y el qué se puede hacer. Por eso me gustó que el artículo ‘Aire de cambio’ (SEMANA n.º 1821) puso la lupa en la terrible situación y ofreció un panorama no tan desolador. No sorprende que la flota de buses esté detrás de tan grave problema, y confío en que desde ahí se pueda superar. La eterna primavera, su gente y sus turistas merecen un panorama tan acogedor como lo es en su normalidad.
Alicia Ortiz
Bogotá

Lloriqueo aéreo

Con una profunda indignación leí el artículo ‘Turbulencia en el aire’ (SEMANA n.º 1821). A los señores de Avianca no les basta con tener un cuasimonopolio en el mercado colombiano, del cual abusan al prestar un servicio que en su mejor día es aceptable y en su peor día, una desgracia a lo lamentable, además se quejan cuando la competencia llega a montarle pelea. Me tiene sin cuidado que la aerolínea sea subsidiada por el gobierno de Qatar, los colombianos tenemos derecho al mejor servicio posible, y hablo por miles de ellos y viajeros cuando aseguro que Avianca nos lo ha negado en muchas ocasiones.
Ernesto Camacho
Cali


Los que movieron los hilos

Muy interesante la nota sobre los famosos Rockefeller (SEMANA n.º 1821), especialmente por la historia de John Davidson Rockefeller, el que empezó todo. Sorprende que alguien tan rapaz en sus actitudes empresariales, que creía que la competencia estaba condenada por Dios y no debía existir, fuera a la vez un devoto bautista de plana mayor que, por esa misma fe, terminó entregando millones y millones a la educación y a la medicina. Definitivamente, hasta los más millonarios tienen un mundo de contradicciones dentro.
Juan Pablo Medina
Cartago

¿Hermanos al rescate?

Su informe sobre la llegada masiva de venezolanos publicado en la edición n.° 1820 me dejó aterrada. Crecí en una época en que el hermano país era la meca para los compatriotas que huían de la miseria ¡y hoy resulta que las posiciones se invirtieron y que Colombia es su tabla de salvación! Si nuestro país hubieses pasado del cielo al infierno y hoy estuviéramos volando, eso sería hasta halagador. Pero lo cierto es que seguimos tan mal como siempre y difícilmente podremos responder a sus expectativas.
María Luisa Pineda
Cali

Solo con el cinismo

Después de leer sobre los escándalos de corrupción de este país (SEMANA n.º 1821), me viene a la memoria Singapur que en 1960 era el país más violento del mundo, había impunidad y malos manejos del gobierno. Las mujeres no podían salir de su casa por miedo a ser abusadas sexualmente y después asesinadas. Pero al llegar al poder en 2004, Lee Hsien Loong dio grandes cambios que se pueden catalogar represivos y radicales, puesto que con la pena de muerte atacó fuertemente las drogas, la corrupción y las violaciones de la mujeres, lo que produjo una reducción fantástica de la inseguridad, siendo actualmente uno de los países más seguros del Asia.

Si aplicáramos estos métodos represivos (que no comparto) en nuestra amada Colombia, sería un equivalente al exterminio nazi, porque nadie de nuestros políticos y seguidores de los mismos escapa a la corrupción y clientelismo. Solo con el cinismo que caracteriza al insigne expresidente Uribe y al impoluto exprocurador Ordóñez se atreven a incitar a un pueblo, confundido y abrumado por las distorsiones de las noticias, para salir a una marcha que pareciera que sus seguidores estuvieran hechizados por la música del flautista de Hamelín. ¿Los pájaros tirándoles a las escopetas?
Pero no podemos olvidar que todo el escándalo Odebrecht (sin que se entienda que lo acepto) es un sofisma de distracción para opacar lo que se ha logrado con la firma del proceso de paz.

Es necesario resaltar la voluntad de paz de las Farc, la voluntad para mantenerse firme en las zonas veredales (a pesar de la improvisación), del cese al fuego, de sus deseos de paz, que ahora, si no fuera por los nuevos paramilitares que vienen surgiendo, estaríamos disfrutando a plenitud lo perdido en 60 años.
Leticia Giraldo
Bogotá

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