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| 4/12/2014 12:00:00 AM

Cartas

"Como Santos no comunica bien sus ejecutorias, estas quedan opacadas por sus fallas." Francisco Perdomo.

Nadie mejor

Sobre su portada de la edición n.º 1666: Hoy, como hace 4 años, si las encuestas fueran creíbles, Santos no sería presidente. Los colombianos poco confiamos en hipótesis. Tenemos la madurez, para basar nuestras decisiones en hechos. Y el hecho es que el actual gobierno, ha acertado en el manejo de la economía, con uno de los más altos índices positivos en la región. Ha acertado en su política social: más empleo, menos pobreza, más vivienda social, más y mejor educación. Ha acertado en el manejo de las relaciones internacionales. Y quizá, lo más importante en la hora actual, está acertando,  y va a acertar, en el logro de la paz. Este criterio, debe y tiene que prevalecer en las elecciones de mayo. Consecuentemente, no hay nadie mejor que el actual presidente para asegurar el futuro de un país, que como Colombia, requiere integridad, fortaleza, capacidad, firmeza, decisión y tacto en la conducción de su destino inmediato. 

Miguel Durán Ordóñez
Bogotá

Esta vaina va a estallar

En el artículo referente a la portada, edición n.° 1666, a concepto personal, faltó la paradoja de los medios de comunicación. ¿Cómo es posible que pregonen que el país va bien, que exista una incógnita en el escepticismo del proceso de paz, cuando el país va de mal en peor y cuando asesinan a nuestros combatientes mientras los ‘negociadores’ están engordándose en La Habana?...Algún día esta vaina va a estallar. 

Jaime Arturo Cabrera Navarrete
Neiva
  
Mal asistido 

El presidente Santos cae en las encuestas, SEMANA n.° 1666, por cuanto el país ignora sus grandes logros.  Nunca ha tenido Colombia un presidente tan mal asistido en las comunicaciones con sus gobernantes.

Rafael Mojica García
Vilavicencio

Algunas cosillas

En la edición n.° 1666 la revista habla de las paradojas de Santos. Lástima que en realidad la gestión del presidente ha sido destacable por lo buena; ha hecho cosas destacadas y el país va por buen camino; no obstante, al pueblo le fastidian cosas que son difíciles de aceptar por parte del gobierno central. Estas son solo algunas.

Que tal el paro agrario cuando él mismo se preguntaba de cuál paro agrario. Eso se llama pordebajear a los campesinos y eso a ellos les produce picazón y no lo van a perdonar fácilmente.
El Congreso nacional es una de las lacras del Estado colombiano; es una entidad muy desprestigiada y al ciudadano corriente no le gusta esa célula enquistada con tantos privilegios y tantas anomalías que allí se generan y que el Estado nunca ha querido corregir (los que podrían hacerlo no están interesados porque son ellos mismos o las cortes que son de los mismos con las mismas). 

Cuando por medio de una decisión justa les quitaron una prebenda sobre salarios, Santos no tardó ni un día en ‘compensarlos’ con una prima para restablecerles lo que éticamente era sano. Vino la negociación del salario mínimo y para eso no hubo ni primas ni prebendas. Al pueblo eso no le gusta ni poquito y no se le olvida.

Por el mismo lado, los congresistas de la costa (llámense ñoños u otros) son rampante corrupción y “el que anda entre la miel, algo se le pega”. Santos no se desliga de ellos y a la gente eso no le gusta.

Que tal la situación de Venezuela que a todos nos duele. Santos se hace el de las gafas y eso a la gente no le gusta.

Qué tal las barbaridades que a diario comete la guerrilla y el presidente ni siquiera llama la atención o busca medios de corregir eso que al pueblo le duele.

Eso no gusta; la gente está ardida.

En fin, muchas otras cosillas que tienen a la gente descontenta y eso no permite que su candidatura despegue ni despegará.

Uriel Semma Romero
Villavicencio

No tan seguro

Para la columnista  María Jimena Duzán (SEMANA, n.° 1666) el próximo presidente va a ser Enrique Peñalosa, pues aunque hasta hace poco las encuestas daban ganador en primera vuelta a Santos, las últimas encuestas muestran una tendencia a la baja de este y un repunte importante de Peñalosa y, en menor medida de los demás contendores, de suerte que de mantenerse estas tendencia, el ganador sería Peñalosa, al menos en la primera vuelta. El error, según la periodista, es que Santos firmando la destitución e inhabilidad de Petro por 15 años buscó ganarse la derecha y, entre ella, al desprestigiado procurador Ordóñez, pero esta maniobra de hábil jugador  de póker  no le funcionó. 

No estoy tan seguro que Peñalosa  vaya a ser el próximo presidente, pues aunque en su campaña ha tratado de desligarse del uribismo y con el nombramiento de su fórmula vicepresidencial ha dado señas de que temas como el de la educación serán una prioridad, sus propuestas frente a la paz, el agro, la salud, entre otras, aún no son suficientemente conocidas. De todas formas el presidente ha mostrado no solo que es de derecha, como lo afirma la columnista, sino que ha utilizado el poder,  la maquinaria y las dádivas para hacerse reelegir (como lo hizo Uribe para modificar  el ‘articulito’ de la Constitución) en un país donde el cambio en las costumbres políticas no deja de ser un desideratum.  Si el vaticinio de la periodista se cumple, al menos sería el triunfo del voto de opinión sobre el voto clientelista y corrupto. Amanecerá y veremos. 

Juan Manuel Jaramillo U.
Manizales

Orgullo colombiano

No todos podemos estar de acuerdo con la orientación política ni con todos los columnistas de una publicación, pero debemos reconocer que SEMANA es una gran revista, muy variada, amena y bien presentada, a la altura de sus equivalentes a nivel mundial y orgullo de los colombianos. Y ni hablar de los suplementos, ¡espectaculares! ¡Sinceras felicitaciones!

Carlos Reger Tlusty
Bogotá

Campanazo

Me pareció muy interesante el cubrimiento que han hecho esta semana los medios sobre la tragedia del Casanare, de manera especial la revista SEMANA, en su edición n.º 1665. Esta situación es un campanazo de alerta para todos los colombianos, no podemos permitir que el supuesto crecimiento económico del país nos lleve al deterioro y destrucción de nuestras riquezas naturales. Es hora de que el país empiece a mirar otros caminos en su política económica, fomentar mas investigación plantear un modelo educativo mas eficiente que nos haga ser mas competitivos, y no depender tanto de esas multinacionales que destruyen nuestras riquezas naturales para enriquecerse ellos mismos.

Carlos Mario Narváez De Aguas 
San Bernardo del  Viento

El caso en Huila

Agradezco la portada de la edición n.°1665 de 2014, donde se muestra la magnitud del daño ecológico que se está causando en el Casanare. Da mucha tristeza ver la tragedia que se vive en esta región por la falta de previsión de las personas que trabajan en el Ministerio del Medio Ambiente, quienes se dedican a autorizar licencias de explotación sin antes hacer un estudio del impacto ambiental que se va a causar en los lugares donde se van a hacer estas labores, así como las consecuencias que estas pueden traer para los habitantes de la región.

Aquí en el Huila tenemos el caso reciente de lo sucedido con la represa del Quimbo que inundará 8.586 hectáreas cultivables, causando un grave daño a la flora y fauna de la región así como a sus habitantes; y como si esto fuera poco, ahora han autorizado la explotación petrolera en la cuenca del río Las Ceibas, que es el que abastece de agua al acueducto de esta ciudad. No entiendo cómo alguien puede autorizar una explotación de estas sin antes percatarse del daño que se va a causar al ecosistema y la población de la ciudad que se abastece con dicho recurso hídrico.

El daño que se le va a causar al río Las Ceibas y por ende a los habitantes de Neiva es una tragedia anunciada. No obstante, en unos años veremos a los entes gubernamentales lavándose las manos y culpando de esto a los habitantes de las zonas de explotación. Teniendo en cuenta esto, los habitantes de Neiva queremos desde ahora advertir de la tragedia que se avecina en esta ciudad, si se lleva a cabo esta explotación autorizada por el Ministerio del Medio Ambiente. Espero que este proyecto en el futuro no sea uno más de los que ratifiquen el segundo vergonzoso lugar de Colombia en el ranking expuesto por su publicación.

Carlos Alberto Mora Lizcano 
Neiva

Tragedia anunciada

 A propósito de la edición n.° 1665, portada de SEMANA, es una crónica de una tragedia anunciada, los responsables del manejo del medioambiente en Colombia por parte del gobierno, conocen la situación del Casanare, región semidesértica en la que llueve escasas tres veces al año. 

Para los colombianos del común esta foto no es una pesadilla, es un dolor que nos entra y carcome las entrañas al ver tanta irresponsabilidad y no  tomar a tiempo las medidas que ahora se están efectuando ante la mirada atónita de todos. Lo menos que debe ocurrir es una renuncia de los altos mandos del medioambiente. Es que lo ocurrido no es un mal para aprender, no es para ver cifras mundiales, es una deshonra para el país ser portada de revista por semejante noticia, esto no es olvido, no es un mal, no es un decoroso puesto, no es que la naturaleza sufra, no es un conflicto para enriquecer discusiones, es un  asesinato ambiental de estos  chigüiros o ponches, llevado a cabo por gente que no es la que es, pero que está bien patrocinadas para ocupar estos puestos de tanta responsabilidad ambiental. 

La pregunta que surge ¿Dónde está el señor procurador de la Nación honrado por tener corazón sensible y paladín de la Justicia que se hace el ciego y el sordo y no conoce los derechos ambientales? Para la fecha no se ha pronunciado y no ha inhabilitado a los funcionarios que tienen responsabilidad ambiental, sin desviarnos para analizar  otros pecados y concesiones ambientales a poderosos que compran la conciencia de estos pobres funcionarios. Da tristeza y horror ese paisaje desolador producto de funcionarios ineficientes con mentes de caja registradora, que han contribuido al deterioro del medioambiente en esta tierra de promisión y riquezas ambientales como es Colombia.

Wilson Ruz Mejía 
Montería

Infortunios provocados

A propósito de ‘Pesadilla Ambiental”, revista SEMANA, edición n.°1665, opino:
 
Hoy nos embarga no una pesadilla, sino una realidad ambiental en destrucción. Un progreso no sostenible, alimentado por la codicia de grupos humanos, desentendidos de las afectaciones a la madre naturaleza que podría pasar cuenta de cobro definitiva y cruenta si no lo controlamos. 
El Atlas Global de Justicia Ambiental, nos ubica en el trágico segundo lugar con 72 conflictos significativos, de 1.000 en el mundo. Las distintas explotaciones, ganadería, agricultura, grandes obras, fumigaciones, despilfarro y contaminación del agua y medio ambiente, producciones y consumismo; sin orden y control de los gobiernos, nos ha conducido a flagelos de inundaciones, sequías, incendios, tsunamis a nivel mundial, etcétera, con desapariciones de poblaciones, otrora prósperas.

El modelo económico, en buena parte extractivo, ha contribuido a nuestros padecimientos. De acuerdo a Reseña de Colombia, por el profesor Mario Pérez, Universidad del Valle, en el gobierno del expresidente Uribe Vélez, se creó el 63 por ciento de los conflictos ambientales. Se repartieron páramos, parques, humedales. Los títulos mineros aumentaron de 2.000 a 8.000. El gobierno actual continúa por las sendas antiambientalistas. El 53 por ciento de la población no tiene acueducto, el 82 por ciento no posee alcantarillado. A pesar de ser Colombia potencia mundial hídrica nos toca vivir tragedias como la de Casanare.
 
La aridez ha alcanzado una extensión de 276.000  hectáreas, dejando miles de cadáveres de animales afectados por una prolongada sequía. El infierno arrasador de  Unguía (Chocó), cuya ayuda llegó después de ocho días. Las canteras del sur de Bogotá impactan el río Tunjuelito. La minería ilegal ha arruinado el río Dagua en el Valle del Cauca. La Drummond ha afectado gravemente la población y el medioambiente en Cesar y Santa Marta. El glifosato utilizado en la erradicación de cultivos ilícitos causa enfermedades a los pobladores y destruye plantas y animales. En fin, los casos son extensos y letales. A frenar el mal, con normatividad protectora, funcionarios expertos y ciudadanos cultos y responsables para evitar el infortunio definitivo.

Omar León Muriel Arango
Medellín 
 
N. de la R. En la pasada edición, (n.°1666) por un error involuntario, se incluyó en la infografía sobre reparación colectiva (La otra cara de la reparación) a la Unión Patriótica, que ha demandado al Estado colombiano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En realidad, en este momento no hay un proceso de reparación colectiva en curso con esta organización.
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