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| 9/13/2014 10:00:00 PM

Cartas

"La clase dirigente está dando un pésimo ejemplo al país". Álvaro Marulanda, Bogotá.

Mensajes preocupantes

La carátula de la edición n.° 1688 indica que la fuga de la doctora Morelli “...envía un mensaje complejo a la ciudadanía”.

Creo que otros mensajes más complejos y preocupantes son la impunidad de los hermanos Moreno, la injusticia con Andrés Camargo, los huecos y las basuras de Bogotá, el silencio ante los miles de bogotanos que firmamos una solicitud de revocatoria. La lista de mensajes realmente preocupantes es larga...

Álvaro Cadavid
Bogotá

Queda el interrogante

La pregunta que se hace SEMANA (nº. 1688) sobre si la paz está o no en la recta final resulta pertinente en momentos en que el gobierno ha afirmado en reiteradas ocasiones que se está en la recta final, mientras que los delegados de las Farc afirman lo contrario y ponen en entredicho actitudes pasadas como su disposición de reconocer y perdonar a las víctimas, cuando Anncol publica  el artículo de una guerrillera en el que no se  consideran víctimas de esa organización ni a Clara López, ni a Íngrid Betancourt y en el que,  valiéndose del eufemismo de “prisioneros de guerra”, desconocen su calidad de exsecuestradas, argumentando  que el trato hacia ellas “fue el más adecuado desde el punto de vista humano”. Si bien  los voceros de las Farc en La Habana rechazaron este escrito y reiteraron  su intención de reconocer a las víctimas y de asumir las responsabilidades,  queda el interrogante de saber si realmente existe por parte de esta organización la intención de cumplir los acuerdos pactados o si como ellos afirman “Conceptos como  ‘transición’  (para referirse al comando de transición creado por el gobierno), ‘desmovilización’ y ‘entrega de armas’, no existen ni en la gramática del acuerdo de la La Habana, ni muchos menos en el lenguaje de la guerrilla”. 

¿Se trata, acaso, de una estrategia para ‘endurecer’ el proceso de  negociación y sacar mayores beneficios frente a un gobierno que tiene el compromiso frente a millones de electores de terminar  la guerra e iniciar las grandes reformas que requiere el país? Esto es algo que solo se sabrá al finalizar la negociación, por aquello de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. De cualquier forma,  el objetivo de la paz no está a la vuelta de la esquina; lo importante es reconocer que la negociación, a pesar de su complejidad,  ha dado pasos importantes en materia agraria, drogas, y reconocimiento de las víctimas, y aunque los temas restantes son igual o más complejos que los anteriores, son temas decisivos para la culminación de  un proceso cuyo objetivo final no es otro que la paz. Falta mucho, pero faltaba mucho más cuando se iniciaron las negociaciones. 

Juan Manuel Jaramillo U.
Manizales

Por Jaime Aparicio

Felicitaciones por recordar una gloria del deporte vallecaucano, quien le dio muchos triunfos a Colombia desde 1948 hasta 1958. Durante su carrera deportiva Jaime Aparicio obtuvo el primer puesto en 400 metros vallas en cinco juegos Bolivarianos, dos Centroamericanos, cuatro Suramericanos y fue nuestro primer campeón panamericano de Colombia en Buenos Aires. Campeón en Estados Unidos a nivel Universitario en 1953. Dirigente deportivo de los Juegos Panamericanos, quien llevó la llama olímpica en 1971. Ha trabajado con el Comité Olímpico Colombiano y actualmente es colaborador del Comité Organizador del Campeonato Mundial Juvenil Cali - Julio 2015. 

Germán Estrada E.
Cali

De lucha libre

Nosotros los veteranos apreciamos mucho que SEMANA nos traiga memorafilia, como la fotografía de Jaime Aparicio, el atleta que participó en los Juegos Bolivarianos de 1948, en Lima, publicada en su sección Primer Plano, edición n.°1687. Con todo respeto, les pido que hagan una corrección pues el texto dice que  él fue “el único representante de Colombia”, lo cual es un error. No sé cuántos colombianos participaron en esos juegos pero se de por lo menos uno, mi hermano, Ricardo Caballero Sánchez, quien quedó campeón bolivariano de lucha libre en la categoría de 56 kilogramos y cuya acción recuerdo haber leído en la primera página de El Tiempo, con un titular que decía ‘Caballero de Colombia venció a Santos, del Perú’. Ricardo aún vive y cumplirá sus 85 años el 28 de septiembre próximo. 

Jorge Caballero
Santa Marta

De un antitaurino

Una vez más, leo con sorpresa las palabras de Antonio Caballero (SEMANA nº. 1688) quien pareciera que goza de un cómodo absolutismo histórico legalista. Ahora persigue  a quienes soportan la causa de los derechos de los animales caricaturizando un movimiento de bases filosóficas como algo inventado por niños criados por películas de Walt Disney.

Señala Caballero en su artículo que el concepto de los derechos de los animales le parece “jurídicamente absurdo”, pues la idea de derecho implica conciencia previniendo cualquier concepción de un derecho evolutivo y acorde a las condiciones reinantes de la época, pretendiendo que quedemos en la concepción filosófica del pasado y desconociendo los avances científicos en asuntos como la conciencia y el yo. En su argumento de que los animales no tienen conciencia y que por ello solo se debe hablar de deberes de los humanos hacia ellos, pareciera oírse a quienes hace no más de siglo y medio predicaban de manera similar sobre las comunidades negras y de la mujer a quienes también se negó su alma y, por lo tanto, conciencia y derechos.  Tampoco el movimiento de los derechos de los animales es algo nuevo o jurídicamente incorrecto, pues ya en 1641, mucho antes de declararse independiente, la colonia de Massachusetts expidió el primer estatuto contra el maltrato animal. Hoy día, los derechos de los animales han sido reconocidos por las constituciones suiza, alemana y neozelandesa. Quizás el señor Caballero tampoco recuerda que fue en este último país donde se otorgó el derecho al voto a la mujer por primera vez, aún cuando en otros países se seguía desconociendo los derechos de ese género. Vale la pena aclararle también que es de la tradición jurídica alemana que Colombia recogió figuras como el Estado social de derecho y gran parte de su catálogo fundamental.

Finalmente, Caballero pretende declarar a la tauromaquia moderna como heredera de los cultos minoicos y mitraicos en donde sí se reconocía al animal como igual, incluso como superior, como algo que debía ser conquistado y sometido. Aquí también falla pues desconoce que, como en toda familia, el fruto puede caer muy lejos del árbol.

Juan Camilo Pryor
Bogotá

En decadencia

Hace 40 años Bogotá tenía dos hipódromos, canódromo, plaza de toros y estadio de fútbol. Hoy la metrópolis solo cuenta con El Campín. Debemos celebrar entonces el regreso de las corridas de toros, herencia ibérica cuyo origen se remonta a las cuevas de Altamira.

Mario Uricoechea Vargas
Bogotá
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