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| 12/13/2014 10:00:00 PM

Cartas

“James y sus compañeros deportistas son lo mejor del país” Carlos Arturo Ribera, Bogotá

Que no se crezca

Sin el ánimo de restarle méritos a James Rodríguez, (SEMANA n.° 1701) tanta exposición mediática e idolatría le puede causar daño a su joven carácter. Ojalá no pierda la sencillez y la humildad que lo ha caracterizado hasta ahora.

Carlos Reger Tlusty
Bogotá

Similar pero no igual

En muchos viajes he tenido una experiencia similar a la que María Jimena Duzán describe en su columna ‘El gran colombiano’ (SEMANA n.° 1701) Similar pero no igual, y quizás más dolorosa aún por lo inesperada. Cuando me he presentado como colombiano, sea en lo profundo de las selvas africanas o en las estepas de Asia Central, el colombiano más recordado para la mayoría no ha sido Pablo sino Andrés Escobar. Y eso sí que me genera dolor de patria.

Jack Goldstein
Bogotá


Un acierto


Sin duda es un acierto de SEMANA la designación de diez figuras sobresalientes del deporte nacional, con James Rodríguez a la cabeza, como ‘Los Personajes del Año’ (SEMANA n.° 1701). Este puñado selecto de compatriotas nos dio suficientes motivos para sentirnos orgullosos de nuestro país. Es notorio y  lamentable que precisamente en la misma edición de la revista se encuentre la columna de María Jimena Duzán, titulada ‘El gran colombiano’, referida a un narcotraficante, “el peor de los patrones”. Vale la pena anotar que una cosa es ser muy conocido -condición que logran criminales y terroristas, aquí y en Cafarnaúm-, y otra muy distinta, alcanzar la grandeza y ser admirado por extraordinarias condiciones que enaltecen a un ser humano.

Carlos Julio Cuartas Chacón
Bogotá


¿Dónde están los importantes?

Al recibir mi ejemplar de SEMANA en días pasados (edición n.° 1701) leí con gran tristeza que ustedes habían elegido unos deportistas como ‘Los Personajes del Año’  y no solo eso, sino que les dedicaron una portada de tres páginas lo cual yo no había visto desde que inicié mi suscripción hace algunos años.

¿Cómo es posible que en un país como el nuestro los deportistas se clasifiquen o sitúen en un papel de ejemplos para la población en general?

Ellos, sin excepción alguna, son solo unos mercenarios que se venden al mejor postor y quienes todo lo que hacen es por ganancia propia sin tener la más mínima intención de beneficiar nuestro país. Ellos solo están interesados en su ganancia personal, en su futuro personal, en la adquisición de fama y riquezas y de mejorar su rendimiento para ser más aceptables en el mercado mundial. Lo único que quieren de nosotros es nuestra adulación. Les puedo garantizar que, cuando están firmando sus contratos, lo último que tienen en mente es la gente de Colombia.

Pero peor aún es que a pesar de disfrutar de renombre mundial en muchos casos, ninguno está participando en su deporte en Colombia. ¿Por qué? Sencillamente porque nosotros no podemos pagarle los honorarios que se merecen.

No veo cuál es la contribución que ellos le hacen al bienestar y progreso de nuestro país. Creo, sin temor a equivocarme, que no hay ninguno de ellos que esté involucrado en obras sociales dirigidas al mejoramiento de la vida de los menos afortunados y más necesitados de nuestra sociedad.

¿Qué pasó con los personajes verdaderamente importantes que realmente se merecen tales elogios? ¿Dónde están, en su lista los verdaderos ejemplos que tenemos en nuestra sociedad? ¿Dónde están los industrialistas, científicos, agricultores, maestros y la miríada de gente que todos los días hace su trabajo sin buscar u obtener esa fama y fortuna que estos mercenarios persiguen sin descanso durante sus vidas?

José Ignacio Villegas Arango
Manizales


No a los deportistas


Con respecto a la edición n.° 1701 de tan prestigiosa revista con ‘Los Personajes del Año’, quisiera que ustedes se tomaran el trabajo de investigar el pasado de cada uno de ellos y cuándo el Estado ha estado presente en el proceso de formación de cada uno de ellos.

James Rodríguez surgió gracias a su talento y a su disciplina empujado por la buena labor de un empresario extranjero, pero como ya está en la cima el gobierno se quiere subir a ese bus. José Pékerman no es colombiano, se gana no menos de 3.000 millones de pesos al año y con esa nómina, la verdad, hasta yo soy capaz de llevarlos y eso que no estamos teniendo en cuenta la decadencia en cuanto a calidad del fútbol mundial.

Nairo Quintana, ese sí que es un verraco, ¿conocen su historia? Corre para un equipo extranjero, pero cuando empezó a darnos alegrías con sus pedalazos inmediatamente este señor presidente que tenemos lo invitó a la Casa de Nariño para que le llevara una ruana rosada.

Mariana Pajón, esa sí que nunca pero nunca ha necesitado al Estado, su padre le construyó una pista privada en su casa y le trajo a los mejores entrenadores a nivel mundial, sola sin un peso del Estado. Santiago Giraldo, sería redundar. Orlando Duque, solo es ver su patrocinio.

Pero la historia que más me llama la atención es la de Catherine Ibargüen, que tristeza, llevaba 15 años fuera del país ya que una universidad puertorriqueña se la llevó para formarla y darle todo lo necesario para que estudiara y entrenara, mientras tanto, en Apartadó, Antioquia, su familia aguantaba física hambre bajo la desatención del Estado.

Luis Fernando Arias Cardona
Caldas, Antioquia


El pase-gol

Quien habilitó el pase al jugador James Rodríguez en el pasado Mundial de Fútbol para su famoso gol fue Abel Aguilar ex-Deportivo Cali y actualmente jugador del Toulouse en la liga francesa, espero rectifiquen su equivocación en la edición n.° 1701.

Leopoldo Ramírez Corredor
Cali


La reelección universitaria

Como ustedes sostienen en su informe ‘Desorden público’, de la edición n.° 1701,  la gobernabilidad de las universidades públicas regionales  está en jaque. Micropoderes internos y externos han copado todos los espacios de participación y, lo más grave, las han convertido en una bolsa de empleo y de contratos. Los depredadores grupos de presión regionales y locales (léase partidocracia) actúan como una tenaza que asfixia los esfuerzos de empoderarlas académicamente.

 La reelección rectoral, como ocurrió recientemente en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (cuya sede principal está en Tunja), plagada de todo tipo de procedimientos anómalos, al igual que la elección de los representantes del sector productivo, de egresados y de profesores -caracterizada por un desproporcionado gasto y la abierta intromisión de la Gobernación de Boyacá, al igual que de la mayoría de los decanos de esta institución-, revelan una verdadera crisis institucional.
La ministra Parody ha hecho diversos anuncios, particularmente frente a un episodio análogo en la Unad, pero no con lo sucedido en la UPTC El malestar de la comunidad universitaria es evidente y requiere de un pronunciamiento -y, lo que es más, acciones-, sin ambigüedades. El futuro  de la universidad pública regional está en riesgo.

Edilberto Rodríguez Araújo, profesor de la UPTC - Tunja
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