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| 3/21/2015 10:00:00 PM

Cartas

“La autoridad es apenas un recuerdo en este país”, Benigno Carvajal, Bogotá.

Renace la esperanza

En relación con las dos últimas excelentes carátulas, escuché al presidente hace muchos años, cuando dirigía su Fundación Buen Gobierno, decir que para lograr combatir la corrupción con éxito hay que atacar el ápice de la pirámide. Para la satisfacción de muchos, es lo que estamos viviendo. Lo que está sucediendo, con los magistrados en la más alta corte de Justicia del país, con un exsecretario general de la Presidencia, con la exdirectora del DAS, y de igual importancia en el sector privado, con los directivos y dueños de la que era la más grande corredora e importante financiera de Colombia, InterBolsa, renace la esperanza que vuelva a imperar el respeto por la Constitución y la ley. Comienza a verse la luz al otro lado del túnel. Hay que desterrar las ratas de este país.

Roberto Wills Obregón
Bogotá


Nada de pedagogía

Todos nos preguntamos lo mismo que su portada (SEMANA n.º 1715)  cuando vemos decenas de personas colándose en TransMilenio; cuando ocurre un accidente de tránsito y los reporteros mencionan que el causante es un chofer que debe millones en multas; cuando vemos en la calle gente borracha tomando trago estando prohibido... Y no pasa nada.
La Policía en Bogota no hace respetar las normas ni se hace respetar. Deberían traer a la Policía japonesa, coreana o china que sí saben cómo hacer respetar las normas a las buenas o a las malas.
A Bogota le falta una Policía represiva porque está comprobado que las campañas pedagógicas no sirven de nada. Los derechos humanos de unos cuantos desadaptados no pueden estar por encima de los derechos y el bienestar colectivo. Ojalá algún alcalde entienda esto y tenga los pantalones para ponerle mano dura al asunto.

Hugo Barón
Bogotá

No solo a las FARC

Se quedaron cortos en la portada (SEMANA n.º 1715). Santos por dedicarle todo su tiempo al proceso de paz, descuidó el país. Solo busca el nobel de Paz y quedar registrado en la historia; pero quiere firmar un proceso de paz sin importar cómo. El país lo estamos entregando no solo a las FARC, sino a la delicuencia, guerrilleros, bacrim...y hasta la misma sociedad está tomando justicia por su mano porque ya a la fuerza pública no le creen, ya les faltan al respeto... Porque a nuestro  presidente solo le importa conseguir un acuerdo de paz sin importar cómo. Sume paro camionero, crisis en la Justicia, corrupción, educación... Dios nos ampare.

Gustavo Pulgarín V.
Medellín

No estigmatizar


Su artículo ‘La justicia tocó fondo’, en la edición no. 1714 merece algunos comentarios: hace él referencia a lo que llama “el escándalo de la Corte Constitucional” y parece hacerla responsable del eventual delito cometido por uno de sus miembros. Recordemos que al magistrado cuestionado no lo eligió la corte sino el Senado y no fue postulado por ninguna corte sino por el presidente de entonces, doctor Álvaro Uribe, y que la responsabilidad penal es personal.

El llamado “escándalo” es una prueba adicional de que los políticos no deben elegir a los jueces, porque no siempre seleccionan a los más capaces y porque se corre el peligro de la politización y de la corrupción.  La postulación para cargos políticos de alta jerarquía es otro contacto con la política que es necesario eliminar de las atribuciones de las cortes.

Esta es la reforma más importante por hacer: que la Corte Constitucional no sea elegida por el Senado, que ninguno de sus magistrados sea postulado por el presidente, que el Tribunal Disciplinario no sea elegido por el Congreso, que aún el procurador, que imparte justicia disciplinaria, no lo sea por el Senado.

El artículo 12 de la reforma llamada ‘Equilibrio de Poderes’ prevé una nueva forma de escoger a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado.

Agregar la Corte Constitucional a esa nueva preceptiva sería un avance en la dirección de evitar que personas que no cumplen con los más altos estándares académicos, morales y de honestidad lleguen al más alto tribunal de Justicia.

No hay que estigmatizar ni a la corte ni a la tutela. Hacerlo, es como estigmatizar el fuego por un incendio. Hay que reformar la manera de escoger a los magistrados tal como lo prevé el proyectado nuevo artículo 231 de la C. P. que a la letra dice: “Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado serán elegidos por la respectiva Corporación mediante el voto afirmativo de las tres quintas (3/5) partes de sus miembros, de listas de 10 candidatos conformadas mediante convocatoria pública adelantada por la respectiva corporación”.

Insisto en la conveniencia de incluir en este artículo a la Corte Constitucional. Y que el escogimiento se haga por mayoría absoluta de los miembros de la corporación para evitar el espectáculo, que también desprestigia a las cortes, de que pasan seis u ocho meses sin que sean capaces, de elegir o seleccionar oportunamente a los nuevos magistrados.

Jesús Pérez González-Rubio, constituyente del 91
Bogotá
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