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| 4/18/2015 10:00:00 PM

Cartas

“Esta pelea no le sirve a nadie en Colombia”, Calixto Rodríguez, Bogotá.

Otra batalla

También es comparable la pelea de Santos y Uribe (SEMANA n.º 1719) con otra inolvidable desatada entre el reciente expresidente de entonces Carlos Lleras Restrepo y su rival aspirante a la candidatura del partido Julio César Turbay Ayala, quien endilgó con sorna el vehemente pugilato del pretendido segundo mandato: “La política se hace con el cerebro y no con el hígado...para lo que me siento suficientemente hormonado y testiculado”.

Rubén Darío Avendaño
Bogotá


Como en viejas épocas

La portada e historia de ‘Esto no va a pasar’, de SEMANA n.º 1719, representa una pelea de egos personales que en nada aportan al país, salvo la percepción que el poder engolosina y que los dos personajes no son más que fichas de la misma extrema derecha, con la diferencia de estilo; uno señorito y de buenas maneras y el otro arriero y mal hablado.

De fondo son percepciones diferentes pero que van al mismo punto: tratamiento y solución de problemáticas nacionales desde la óptica neoliberal, que domina el pensamiento del presidente Santos y el hoy congresista Uribe y de sus áulicos seguidores, que obnubilados por sus discursos, conforman una doctrina. Pasará lo mismo que con los antiguos líderes liberales y conservadores, que en público organizaban disputas irreconciliables, y en privado se reunían a celebrar la estupidez de la plebe, que creía en sus discursos incendiarios y que fomentó la violencia política de la época.

Y en esto, ciertos medios de comunicación tienen la responsabilidad de difundir dos políticas antagónicas de fachada, contribuyendo a la mal llamada ‘polarización del país’, haciendo creer que estos dos ‘líderes’ arrastran el pensamiento de una nación, que está harta de contemplar injusticia, corrupción y violencia, gobierno tras gobierno.

José Benigno Morales A.
Neiva

Una afrenta personal

La pelea entre Santos y Uribe no es ideológica, es una afrenta personal que deja mal parados a los políticos y es un mal ejemplo de intolerancia y terquedad para las nuevas generaciones. Esta vulgar pelea solo ha servido para distraer la verdadera realidad social del país. Y al proceso de paz lo han tomado como chivo expiatorio del desgobierno, corrupción, la inoperancia administrativa, la falta de gestión y el abandono estatal, de los ocho años de Uribe y de los casi cinco años de Santos.

Danilo Yepes Recalde
Pasto

Un giro brusco

Recibo la revista en la ciudad de Riohacha, llega el domingo en la mañana, ha mejorado mucho la logística y la entrega. La portada de la revista siempre es o un homenaje, llamada de atención, o un castigo; creo que a los corruptos o sinvergüenzas es muy duro que los publiquen en la portada, como también es un honor que alguien salga en ella por su buen aporte a Colombia.

La última portada, la edición n.º 1719, creo que tienen razón ustedes, eso no volverá a pasar. Esta foto fue cuando los colombianos soñábamos que se iba a continuar en el gobierno del doctor Santos con la política de seguridad democrática y que el país continuaba con el buen rumbo por donde venía. Espero que Colombia retome el rumbo, que llegue la paz con justicia, sin perdón y olvido para los actores del conflicto pero, sobre todo, con verdad y reparación para las víctimas.

No somos enemigos de la paz cuando criticamos las exigencias que hacen las Farc; creemos que no es justo darles y ofrecerles beneficios si lo que merecen es otra cosa y ojalá no se amparen en la justicia transicional para salir airosos, triunfantes, como cuando uno gana algo y sale a celebrar. Es importante que el señor presidente Santos sepa que eso no lo queremos los colombianos.

Luis Hernán Tabares
Riohacha


Escritor lenguaraz

Estamos de acuerdo con la acertada opinión de SEMANA en su edición n.º 1719, en su escrito ‘Por qué no te callas y escribes’, haciendo referencia al discurso del escritor Fernando Vallejo con motivo de la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz de Colombia, a la cual nunca debió ser invitado, y por quien, como colombianos de bien, nos sentimos avergonzados. Según lo expresado por el señor Vallejo en su discurso, parece que no hay  nada en lo humano y lo divino que satisfaga sus expectativas. Y eso hasta cierto punto es respetable. Es su punto de vista. También lo es que muchos de sus conceptos y opiniones sobre los diferentes temas de la Colombia histórica tienen sustento y son respetables. Pero lo que no puede ser respetable es la exagerada, vulgar e irrespetuosa manera de expresar sus particulares opiniones, en un discurso cargado de odio y veneno contra todo lo que se le vino en mente, incluido Jesucristo, quien tampoco salió ileso de su diatriba. Flaco favor de Vallejo para el fin con que fue creada esta cumbre.

El objetivo principal de esta Cumbre Mundial de Arte y Cultura es el de la contribución de sus exponentes a la construcción de paz con justicia social. No queremos escuchar ni leer discursos como el del señor Vallejo que en nada aportan para la construcción de paz y que por el contrario alimentan el odio, el resentimiento y la división.

Por último, independientemente de que sea un excelente escritor, hoy nos preguntamos: ¿qué tan cuerdas pueden ser las opiniones de alguien que dice que “un niño de 12 años puede tener relaciones sexuales con personas mayores (como él porque le gustan los niños) si le da la gana”. O que los pobres “son un gentío de paridores y zánganos que quieren vivir del gobierno”.

Como dicen en el argot popular: “Calladito se ve más bonito”.

Eduardo Piñeres Foliaco
Cartagena de Indias


Riqueza descriptiva


En su edición n.º 1719, específicamente en la sección de cultura, aparece un interesante artículo titulado ‘El mapa del realismo mágico’. En este con gran precisión se dibuja el pueblo épico de Macondo que con tanta riqueza descriptiva nos enseñó Gabo en Cien años de soledad, el mapa allí señalado es magnífico; además de ello se hacen unas breves semblanzas sobre algunos de los personajes de los libros de García Márquez.

Es allí donde con sorpresa veo que al hacer referencia al coronel Aureliano Buendía se comete una imprecisión, pues se dice que este murió ante un pelotón de fusilamiento; una simple lectura del libro nos permite establecer y manifestar sin temor a equívocos que el coronel Aureliano Buendía sobrevivió a ese pelotón de fusilamiento, pues el capitán Roque Carnicero, quien estaba al mando del pelotón, se arrepiente al último minuto y se une con al Coronel Buendía y huyen juntos para continuar la guerra.

Entre tanto el coronel Aureliano Buendía murió de viejo junto al viejo almendro del patio de su casa, aquel en donde por tantos años estuvo amarrado su padre José Arcadio Buendía cuando sucumbió ante la locura. Agradecería se corrija esta imprecisión pues muchas personas no han leído el libro, pero sí el mentado artículo, lo que generaría en sus mentes un dato errado sobre la historia.

Carlos Manuel Cárdenas Escobar
Restrepo
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