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| 5/2/2015 10:00:00 PM

Cartas

“Como dicen: del amor al odio no hay sino un paso”, Julio Roberto Páez, Bogotá.

Generalizar es peligroso

En la edición n.°1721 de su prestigiosa revista aparece el texto de una entrevista realizada a Paula Rodríguez, quien, en sus palabras, es la ajedrecista más importante del país: un gran ejemplo, pero no el único ejemplo a seguir.
Al responder la última pregunta “¿Por qué hay pocas mujeres en el ajedrez?”, la señorita Rodríguez afirma: “A las mujeres en Colombia no les gusta pensar. Y me he sentido sola porque cuando les propongo jugar a mis compañeras me dicen que les da pereza”.

Generalizar es peligroso, porque impide ver los diferentes matices, apreciar otras posturas y contrastarlas con el punto de vista propio. Pensar no es solamente crear estrategias en una disciplina; también son de estrategia: la organización del día a día de miles de mujeres que hacen constantes malabares entre el trabajo, el estudio y la familia, o entre el trabajo y la familia, o tercian para solucionar asuntos domésticos, que no por privados, son menos trascendentes.

Por eso disiento de la afirmación de la joven y galardonada deportista: ser ajedrecista es un logro importante, como también lo es ser pintora, escultora, ama de casa, abogada, arquitecta, ingeniera, etc. Si a mí me gusta leer, y a otros no les agrada en la misma medida que a mí, o no les agrada en lo absoluto, ello no me habilita para descalificarlos e invalidar sus gustos.
Si miramos a través del cristal del estereotipo, todo lo que no quepa allí será desechado. Quiero creer que su comentario es una manifestación del arraigo profundo de los estereotipos, y no una odiosa forma de magnificar el excelente momento por el que atraviesa.

Rosa Elizabeth Guío Camargo
Bogotá


Con sorpresa

Recibo con sorpresa la revista SEMANA en su edición n.°1721, en la cual como portada se tiene la foto de la pareja Betancourt-Lecompte. Mi primera impresión es la de estar viendo una edición de hace más de cuatro años y volver a los temas novelescos de una separación, que a decir verdad ya tenía como saldada. La pregunta siguiente fue casi inmediata: ¿será que la portada es un reflejo de la situación actual del país, donde se destacan temas tan trascendentales como el caso del magistrado Pretelt, del supuesto desánimo de la fuerza pública, o porque no, de los líos y sin salidas de los escuderos del señor Uribe, por citar algunos que se encuentran en la misma edición y que ameritan portadas enteras. Si querían hacer un alto a tan mala prensa y sacarnos de este marasmo de malas noticias, debieron pensar en temas que nos elevaran el espíritu y nos llevaran a un estado de confianza y fe; de que los buenos podemos ser más, tocando temas como la gloria de nuestro equipo campeón mundial de fútbol sala, o la gran afluencia de visitantes e invitados a una feria internacional del libro, marcando una vida capitalina más culta, etcétera. Creo que es una portada malgastada y a destiempo,  que nos deja un sinsabor al no encontrar en esta edición una fuente de realismo y actualidad que semana a semana esperamos.

Jorge Lagos Caballero
Bogotá


El agua tibia

Leí y leí y releí la entrevista al presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (SEMANA n.° 1720)  y concluí que efectivamente el doctor Juan Martín Caicedo detalló de manera muy puntual y exacta el descubrimiento del agua tibia.

La contratación de todo, en todo el países uno de los procesos más perversa, descarada y cínicamente adelantados, y expresar que en las regiones se corrompió, es la tapa...  Eso no es nuevo y de él merece otra explicación;  y cierra la entrevista con broche de oro, le preocupa que el fenómeno crezca en época electoral... de Ripley.

¡Oh! Mi país y nosotros sus deudos en total letargo o nos hacemos los pendejos...Excúsenme la castiza expresión.

Pilar Avella Salazar
Bogotá


Una cláusula pétrea

Algunas veces he escrito en relación con los artículos que publican. Siempre dando mi opinión sobre sus contenidos. Leyendo el artículo central de la edición n.° 1719, ‘Esto no va a pasar’, encontré inexactitudes en su escritura. Bolívar y Santander: se hace insistentemente referencia a las Constitución Política de 1819. Se confunde, por lo que veo, con el proyecto de Constitución para Venezuela del Libertador de ese año o con la Ley Fundamental de Angostura. La Constitución, trofeo por el que pelean los dos padres fundadores, cuya reforma se adelanta dos años, es la de 1821. Esta constitución tenía una clausula pétrea para su revisión y examen, pero la política, que puede más que el derecho en Colombia, generó circunstancias de inestabilidad que condujeron a la Convención de Ocaña, su fracaso y el Decreto Orgánico de la Dictadura mediante el cual el Libertador dejó sin vigencia la Constitución de Cúcuta.

Lo que no he podido encontrar es la referencia a la  regulación de la institución presidencial, el Ejecutivo, en 1824. Igualmente señalan que Manuelita Sáenz fue la novia del Libertador, me parece más adecuado su amante. López Pumarejo y Gómez Castro: textualmente se señala, frente a la actitud del viejo Lopez, “no estaba dispuesto a compartir con nadie el primer gobierno liberal después de 40 años de hegemonía conservadora”. Aunque Olaya Herrera, ideológicamente se puede vincular con el republicanismo, su llegada al poder en 1930 la hizo a nombre del liberalismo. Por lo tanto, el de López no fue el primer gobierno, sería su primer gobierno. El primero de la República Liberal fue el de Enrique Olaya Herrera.

Empleé el artículo en clase pero para mostrar cómo la inexactitud le quita fuerza a lo que se quiere mostrar: que la política, encarnada en hombres, ha imperado ante la frágil ley, las instituciones, de esta endeble República (Estado de Garaje, podríamos decir)… Ojalá podamos decir de forma optimista frente a los artículos de la revista: esto no va a pasar.

Juan Restrepo Restrepo
Bogotá


Revolución electoral

Sobre los temas de la corrupción en las regiones y unidos por la reconciliación (SEMANA n.° 1720), la afirmación “se corrompió la contratación en las regiones”, con base en el estudio de la Cámara de la Infraestructura, tiene como consecuencia principal la forma como se hace la política en Colombia.

Los altos costos de las campañas comprometen a alcaldes y gobernadores con las personas y empresas que las financian.  Igualmente a las exigencias de una comunidad que ve la época electoral como una oportunidad para hacer de su voto un trueque.  Necesitamos construir una verdadera revolución electoral.  Construida con base en un pueblo consciente de sus derechos y deberes y una clase dirigente responsable con su papel como líder de la sociedad. Es la cultura y la formación política la llave para derrotar la corrupción.

De otra parte libros como Reconciliación: el gran desafío de Colombia y Explicando lo inexplicable tienen que salir de los cocteles de Bogotá a las regiones de Colombia en donde sí se vive el conflicto y se padece la pobreza.

Luis Carlos Ramírez Hernández
San Juan de RiosecoGeneralizar es peligroso
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