Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/09/12 22:00

Cartas

Ante la agenda interna de Maduro, hay muy poco de qué hablar. Martha Barrionuevo, Bogotá.

Cartas

La grandeza del héroe

Sobre el artículo ‘Traición a Bolívar’ (edición n.° 1740): ¡ Mi adorada Colombia…! Fue el saludo de el Libertador a su maestro Simón Rodríguez, en enero de 1824, cuando supo de su regreso a América para abrazarlo. “¡Si Caracas me dio la vida, Colombia me dio la gloria…!”. El amor a la patria, la gratitud y la amistad, fueron las virtudes excelsas del Libertador Simón Bolívar.

La última proclama el 10 de diciembre de 1830 es la expresión suprema de grandeza del héroe. Destrozado su corazón por las traiciones, pigmeos políticos que deshacían su obra, monumental, cruenta, contra el imperio donde nunca se ponía el sol, las guerras civiles, la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Bolivia, Perú y Ecuador, empequeñecidos por la vuelta a la división española.

Los atentados contra su vida, el asesinato de Sucre, los calificativos de usurpador, tirano, le dejaron solo la fuerza espiritual para decirnos: “¡Colombianos, si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro!”.

Ese Bolívar, “Grande en el pensamiento. Grande en la gloria. Grande en el infortunio. Grande en la derrota. Grande para magnificar el lado impuro que cabe en el alma de los grandes y grande para sobrellevar en la desgracia y en la muerte la trágica expiación de su grandeza”, según Rodó, nos heredó el nombre de hermanos.

“¡La suerte de Venezuela no me puede ser indiferente ni aún después de muerto!”, le escribió a Páez en 1828.

Presidente Maduro, vaya a la casa donde nació el Libertador… preséntele la suerte de Venezuela hoy… Colombia, 70 años de sangre y fuego. Miles de campesinos huyeron a Venezuela y Ecuador, para salvar la vida durante la violencia política, de 1946 a 1953, los pudientes a otros países; porque el pensamiento político del estadista, fuente de energía moral, de virtudes, de felicidad para la patria, fue desechado en ambas naciones por los dueños perpetuos del poder.

Isaac Vargas Córdoba
Florencia

El sueño de Bolívar

Ninguna cumbre es misión imposible (su portada de la edición n.°1740) cuando se trata de salvaguardar los derechos humanos y consolidar el sueño de Bolívar.

Danilo Yepes Recalde
Pasto

Del exembajador Brownfield

Noté con interés la columna del señor Daniel Coronell titulada ‘El e-mail de Hillary’ en su edición n.° 1740. Para aclarar una impresión en esa columna, jamás me comuniqué con la secretaria Clinton por correo electrónico en ningún sistema. Cuando tuve algo que conversar con la secretaria de Estado, lo hice en persona o a través de documentos oficiales por escrito. Tampoco aconsejé a la secretaria Clinton, o a cualquier otro oficial del gobierno de los Estados Unidos, tener cuidado al tratar con el entonces presidente de la República de Colombia, Álvaro Uribe. Al contrario, estoy orgulloso de nuestra colaboración con el presidente Uribe durante mi estadía como embajador en Colombia, de acompañar a la secretaria Clinton durante sus reuniones con el presidente Uribe durante su visita en 2010, y de los más de 15 años de colaboración exitosa entre nuestros dos gobiernos. Asimismo, estoy orgulloso de considerar al presidente Uribe como un amigo.

William Brownfield
Washington (Estados Unidos)


En los cuatro puntos cardinales

En su edición n.° 1739, en su artículo ‘El dragón herido’, analizan de manera bien documentada, como es su costumbre, los problemas de la economía china y su repercusión en el planeta. En este escenario Colombia también se verá afectada, y tal vez sea esta la oportunidad para que el Ministerio de Relaciones Exteriores, que ha promovido una política de fortalecimiento con Asia, intensifique las relaciones internacionales con India y países asiáticos y africanos en desarrollo, complementada con una agresiva participación de la empresa privada colombiana que ha demostrado ser capaz de conquistar nuevos mercados en momentos de crisis.

El exembajador en la India y Sur de Asia Juan Alfredo Pinto, en un artículo especial para El Tiempo, destaca unos informes de la ONU sobre demografía global que sorprenden; la India en 2022 será el país más poblado sobrepasando a China, y Nigeria en el año 2030 tendrá 262 millones y otros países como Etiopía, Uganda y el Congo, y la misma Indonesia también, tendrán un considerable aumento de su población.

Estos países, además de sus condiciones demográficas, se están expandiendo económicamente, en tecnología; la inclusión social e innovación y su demanda será cada vez mayor lo mismo que en otros países del sur de Asia. Un ejemplo a seguir por nuestros empresarios, que en momentos de crisis recurren a su innovación y han demostrado su liderazgo, es la empresa Sempertex de Colombia S. A., que aprovechando su ubicación estratégica en Barranquilla vende sus productos en los cuatro puntos cardinales del planeta.

Alessio Mazzanti Thiault
Barranquilla


La buena fe de León Valencia

Desde hace tiempo las columnas escritas por León Valencia en SEMANA me llaman la atención y han hecho que surja un sentimiento de simpatía y admiración hacia su persona y sus puntos de vista, especialmente en todo lo relacionado con el proceso de finalización del conflicto y construcción de la paz. Justamente, por saber que él conoce las entrañas de las organizaciones guerrilleras, sus comentarios serios y reflexivos ayudan a un amplio sector de la población a comprender el difícil, pero esperanzador, momento que vivimos en Colombia.

Su columna de la edición de SEMANA n.°1738 nos muestra, con mucha objetividad, las circunstancias de mayor dificultad, como en realidad es todo proceso que implique un acuerdo sensato entre las partes. Pero lo que quiero destacar es su gran capacidad de análisis para mirar más allá de las dificultades, más allá de la influencia política y más allá de los rencores un significativo camino de solución a la vista. Lejos del cotilleo, del interés personal por ganar adeptos o simplemente de figurar, su análisis indica que todo el esfuerzo realizado de uno y otro lado ha valido la pena. Con gran claridad señala los avances del gobierno y de la dirigencia guerrillera.

Esta pedagogía que él realiza a través del periodismo escrito y televisivo, ayuda a la comprensión del presente colombiano. Ojalá él pudiera visitar centros educativos públicos y privados, tanto de la secundaria como de la educación superior para conversatorios sinceros, sin ánimos revanchistas ni nada por el estilo. También los gremios, a nivel regional, deberían invitarlo para que explique a los líderes la situación real del proceso de paz. Así, también, podemos liberarnos de los charlatanes en vía de conseguir curules.

Ana María Córdoba Barahona
Pasto

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