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| 9/26/2015 10:00:00 PM

Cartas

El deterioro de la actividad política es muy peligroso: miren lo que pasó en Venezuela. Pablo Jiménez, Pereira.

Aclaración caleña

En la sección de Confidenciales de la edición n.° 1739 se dice que la economía de Barranquilla sobrepasará a la de Cali en 2020. Nadie niega el buen dinamismo reciente de la capital del Atlántico, pero la proyección no tiene ningún fundamento.

El municipio de Cali tiene una población (2,4 millones) dos veces mayor a la de Barranquilla (1,2 millones) y su ingreso por habitante (estimado a partir de los últimos datos de PIB per cápita departamental del Dane) es un 30 por ciento mayor, con lo cual su economía es dos y media veces la barranquillera. Si se incluyen los municipios circundantes (Soledad, Malambo, Galapa y Puerto Colombia en el caso de Barranquilla, y Yumbo, Jamundí, Palmira y Candelaria en el caso de Cali) las poblaciones son de 2 millones y 3 millones, respectivamente, y la economía de la ciudad-región de Cali es el doble de la de Barranquilla.

Así las cosas, la economía de Barranquilla ciudad-región tendría que crecer a una tasa estratosférica del 15 por ciento real anual hasta 2020 (y la de Cali ciudad-región no crecer nada, ni siquiera en población) para que la alcanzara. Tomando las ratas de crecimiento económico promedio de los años 2003 a 2013 (las últimas disponibles) de Atlántico (4,6 por ciento anual) y del Valle (4,1 por ciento anual) y suponiendo que se mantienen estables (aunque nada indica que en el largo plazo esta diferencia se tenga que mantener), Barranquilla tardaría ¡más de 100 años! en igualar a Cali. De hecho, en el siglo XX sucedió lo contrario a lo profetizado por SEMANA. Cali tenía la mitad de habitantes (27.747) que Barranquilla (48.907) en 1912. Para 1951, ya la había alcanzado (284.186 versus 279.627); y en 2005 la duplicaba (2,1 millones versus 1,1 millones). Dado que (para bien del planeta) las épocas de crecimiento poblacional acelerado ya quedaron atrás, es poco probable que los papeles se inviertan.

Esteban Piedrahita
Presidente de la Cámara de Comercio de Cali


De Fernando Vallejo

En el número del 12 de este mes su revista publica un artículo de su corresponsal en Medellín José Guarnizo titulado ‘¿Qué pensaría Fernando Vallejo de que su hermano se lance a la política?’, y que empieza diciendo: “El escritor Fernando Vallejo ha llamado a los políticos ‘bellacos, sinvergüenzas y mamones de la teta pública’. Pero como Dios no castiga con palo ni con rejo, ahora su hermano Aníbal, quien lleva 30 años a la cabeza de la Sociedad Protectora de Animales de Medellín (sin cobrar un peso de honorarios) decide lanzarse al Concejo de esa ciudad por el Polo Democrático Alternativo”.

Le contesto la pregunta a su corresponsal con otra mía: ¿entre los miles de candidatos que hoy aspiran a los concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones de Colombia, o en otras ocasiones a la Cámara y al Senado, me podría nombrar uno que pueda mostrar una hoja de vida tan desinteresada, tan bondadosa y misericordiosa como la de mi hermano? ¿O tratándose de políticos, o sea aspirantes a puestos públicos, en toda la historia de Colombia? La respuesta la da muy bien su artículo con lo de los 30 años a la cabeza de la Protectora y con el paréntesis que le pone “sin cobrar un peso de honorarios”, más lo que sigue enumerando y que en Medellín conocen decenas de miles. ¿A qué viene entonces la pregunta? ¿No la está contestando ya el que se la plantea en el cuerpo mismo del artículo? A los 70 años, ya de salida de la vida, en el país de los oportunistas y los ambiciosos aspirando a pertenecer a un concejo municipal, ¿se le hace una ambición muy grande? ¿Cabrá mi hermano en mi definición de ‘bellacos, sinvergüenzas y mamones de la teta pública’? Y a propósito de mamones, ¿por qué no dejan los concejales de cobrar sueldo, como era antes, cuando yo era niño y los concejos estaban llenos de gente desinteresada y honorable? Eso de volver a lo del pasado, a no cobrar sueldo, bien lo puede proponer Aníbal, si lo eligen, en el de Medellín, para darle un toquecito de variedad al tema de los animales.

¡Y claro que Dios no castiga con palo ni con rejo! ¿Cómo va a castigar el que no existe?

Dios es un engendro de curas, clérigos, presidentuchos, procuradores y gentuza de ese tenor que invocan su nombre, el de la Santísima Virgen y el del Espíritu Santo para sus fines.

Fernando Vallejo
Ciudad de México


Procrastinar por procrastinar

Su pertinente y oportuna revista, edición n.° 1742,  en su sección Vida Moderna nos recuerda que permanentemente para cada decisión que se tome, en la balanza beneficio-costo ocurre lo que Walt Whitman sostiene: “No hay que olvidar lo importante por atender lo urgente, ni lo urgente por atender lo importante”. Se entiende al psicólogo Timothy Pychyl desde Canadá, que a veces por reparar la urgencia inmediata dejamos “subir la copa” en asuntos vitales, cuyas consecuencias pueden ser peores al procrastinar. Por otro lado, se menciona la “compensación moral” (ir al gimnasio que es salud) puede ser un mecanismo motivador, con el agravante de que si la persona va a procrastinar y es olvidadiza, se enfrenta a esa real bomba que son estas dos características juntas. La búsqueda de buena salud ayuda a atacar un problema por sus causas no por sus consecuencias. Soldado advertido no muere en guerra.

Diego Casabianca Escallón
Bogotá


Ignorancia o mala fe

Me asombra la ignorancia o la mala fe del señor Orrego en su carta publicada en la edición n.° 1742 para interpretar la teoría de la evolución. ¿Qué tal la comparación con Tarzán y Chita? Al final acepta la evolución “en los individuos” (?).

Alberto Cortés Olaya
Bogotá

Que lo investiguen

Con  la denuncia de SEMANA sobre las irregularidades del fiscal, la Contraloría de la Nación de inmediato debe de iniciar la investigación y realizar las respectivas auditorías para que se abra el proceso de responsabilidad fiscal, por daño y detrimento patrimonial al Estado colombiano.

Los hallazgos, que salgan de la Contraloría, serán la base para que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes investigue al señor fiscal. La Fiscalía con estos contratos está demostrando su inoperancia y viola todos los principios generales consagrados en la Constitución y en las leyes.

No es procedente y carece de toda lógica, que el gobierno trata de ajustar el cinturón al pueblo con reformas tributarias, la Fiscalía dilapide y malgaste con esta clase de contratos, que no son otra cosa que falsos positivos de la contratación pública. Este es otro golpe bajo la justicia colombiana, que de por si es elitista, selectiva y paquidérmica.

Danilo Yepes Recalde
Pasto


Columnas ausentes

N. de la R. Daniel Coronell y María Jimena Duzán se excusaron de escribir sus columnas de opinión en este número de SEMANA. Reaparecerán en la próxima edición.
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