Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/10/10 22:00

Cartas

Aunque nunca me lo han preguntado, lo tengo claro por la paz. Daniel Trujillo, Bogotá.

Cartas

Embrollo kafkiano

El entusiasmo  que despertó en una inmensa mayoría la publicitada firma de un ‘acuerdo’ el 23 de septiembre se ha desvanecido con el tiempo y, como bien dice María Jimena Duzán (SEMANA n.° 1744), hoy vivimos un embrollo que no lo entiende ni el mismo Kafka. A esta confusión han contribuido el gobierno y la guerrilla que, con argumentos encontrados, han dicho que lo que se firmó no fue un ‘acuerdo’, sino un borrador ‘en desarrollo’ y a fe que no podría serlo si nos atenemos al principio directriz de las conversaciones: “Nada está acordado si todo no está acordado”. Sin embargo, los que más han contribuido a este galimatías han sido el fiscal general y el procurador, quienes desde orillas opuestas, han salido en defensa de sus posiciones antiuribistas y antisantistas, al centrar la discusión sobre si Uribe, a pesar del fuero presidencial, debe o no ser juzgado por delitos relacionados con el conflicto, como en su momento lo sugirió el expresidente Gaviria en forma generalizada para los políticos, empresarios, servidores públicos, etcétera. Es lamentable que por el afán de protagonismo de algunos servidores públicos el optimismo despertado se vea opacado. Lo importante es que, cuanto antes, los colombianos podamos tener acceso al documento final de un acuerdo que garantice verdad, justicia, reparación y condiciones de no repetición.

Juan Manuel Jaramillo U.
Manizales

Desde Gaitán y Laureano Gómez

La foto de Juan Manuel Santos estrechando la mano del criminal terrorista no arrepentido e impune Rodrigo Londoño, alias Timochenko, (SEMANA n.° 1743) es muy reveladora y elocuente, y nos dice en esa imagen lo ocurrido en Colombia desde el nefando, tenebroso y satánico 9 de abril de 1948, cuando el comunismo asesinó a Gaitán para sumergir a la Nación en la violencia fratricida y el odio entre hermanos con la aprobación y complicidad liberal. Recordemos cómo, como ese día de la infamia, el comunismo asesinó a Gaitán, acusando cobarde y cruelmente al conservatismo de la época, comunismo que en calles y emisoras de la radio incentivaba al odio y a la violencia de liberales contra conservadores. Y  los líderes liberales de ese tiempo, en lugar de ponerse del lado del Estado de derecho y las instituciones republicanas, intentaron la caída de Ospina Pérez, pretendiendo derrocar a ese gran presidente y subir al poder al taimado Eduardo Santos; tan abominable magnicidio, obra del comunismo, fue aprovechado por el liberalismo, que intentó pescar en río revuelto.

El liberalismo de la época acusó con perversa intención a Ospina y Laureano Gómez para quedar ellos como ovejitas y palomitas ante el pueblo; la mentira y la impostura liberal ha sido muy grande, colosal, gigantesca. El liberalismo se constituyó en partido subversivo y alentó la violencia y la guerra de guerrillas en alianza con el comunismo. ¡Qué foto más reveladora de lo sucedido en Colombia! ¡Liberales y comunistas unidos contra Colombia, responsables de la violencia colombiana! ¡Que Jehová Dios vea y haga justicia!

Jaime A. Benjumea M.
Bogotá

Legítimas reivindicaciones

Mientras no se satisfagan las legítimas reivindicaciones de justicia de las víctimas de los crímenes cometidos durante el conflicto colombiano, no habrá la paz que mencionan en su artículo de portada de la edición n.° 1743. Mientras no se ataquen las causas estructurales de la violencia en Colombia, esta continuará. El  acuerdo con las Farc es igual al que en su momento implementó el gobierno del presidente Uribe con los paramilitares, por lo que el señor Uribe no tiene autoridad moral para criticarlo. Pero sí podemos aprender del mismo  para no cometer sus errores.

Luis Alfonso Vergara Vélez
Medellín

La tabla de salvación

Suena alentador que el gobierno proyecte planes para que en 2018 tengamos 1 millón de hectáreas más cultivadas de alimentos. Pero como ustedes bien dicen en su artículo ‘La tierra prometida’ (SEMANA n.°1744), ojalá que no sea tan solo un propósito, más bien que los planes fueran mucho más ambiciosos porque la demanda del carbón y del petróleo va a disminuir significativamente a corto plazo; en cambio, la necesidad de alimentos se va a acrecentar desmedidamente por el aumento de la población y el recrudecimiento de los cambios climáticos. Estamos ante una hambruna a nivel mundial y para Colombia podría ser la tabla de salvación.

Carlos Reger Tlusty
Cali

A precios exorbitantes

Los datos negativos que arrojó el censo agropecuario (SEMANA n.° 1744) revelaron lo que era un secreto a voces: el abandono en que se encuentra el campo colombiano. Por eso, la noticia de que el gobierno colombiano lanzó el plan ‘Colombia Siembra’ es una de las mejores que pueden recibir los campesinos del país y puede ser un programa de vital importancia para el posconflicto. Sin embargo, para que este proyecto llegue a feliz término, es importante que el gobierno también revise la política agraria en general; de nada sirve que se hagan millonarias inversiones para aumentar la producción, cuando los agricultores, por ejemplo, tienen que comprar fertilizantes a precios exorbitantes o cuando no pueden competir con los precios de los productos importados.

Mireya Espitia
Cartagena

El olvido de la luna

Concuerdo con el artículo de SEMANA ‘Crónicas marcianas’ (edición n.° 1744) en que la exploración de Marte por parte de seres humanos no va a ser tan fácil y que todavía faltan muchos años para que se haga realidad. Basta con recordar el ejemplo de la Luna. Hace más de 50 años la humanidad llegó a ella y esta es la hora en que todavía no tenemos colonias humanas viviendo allá. Al contrario, desde 1972 ningún hombre volvió a pisarla.

Mario Alejandro Rodríguez
Medellín

Homenaje a medias

Celebro que Débora Arango y en especial Virginia Gutiérrez aparezcan en los nuevos billetes que empiezan a circular desde el próximo año (SEMANA n.° 1744). Destacar la vida de dos mujeres que fueron verdaderas revolucionarias y que nadaron en contra de las normas sociales y culturales de la sociedad colombiana de la época es un acierto del Banco de la República. También celebro que la revista SEMANA haya realizado un homenaje a Virginia Gutiérrez, quien fue una de las precursoras de la investigación moderna en las ciencias sociales en el país. Sin embargo, aprovecho esta carta y esta oportunidad para protestar por un hecho que no me gustó en la escogencia de personajes para los nuevos billetes. Aunque si bien incluyeron a dos mujeres importantes en la historia del país, su aparición es en los de baja denominación, mientras que los de alta denominación quedaron reservados para tres hombres: Gabo, Carlos Lleras y Alfonso López Michelsen. Este hecho me deja la sensación de que las mujeres todavía somos tratadas como ciudadanas de segunda por debajo de los hombres.

Laura Lucía Páez
Bogotá

Error tipográfico

En la edición n.° 1744, en el artículo ‘Las cartas por Medellín’ cometieron un error tipográfico al escribir que Federico Gutiérrez...“está aliado con Federico Gutiérrez, candidato a la Gobernación de Antioquia”, cuando la persona a la cual están haciendo referencia es Federico Restrepo.

Ana María Henao
Medellín

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