Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/11/28 21:00

Cartas

Me parece que ha llegado el choque de civilizaciones del que habló Huntington. Ana Maritza González, Bogotá.

Cartas

Argumentos falaces

Los más recientes atentados en Francia y en Malí por parte del terrorista Estado Islámico, que dejaron numerosos muertos, heridos y daños en instalaciones físicas, concitaron el rechazo mundial. Estos viles atentados han traído, como una de sus consecuencias, que miles de refugiados, principalmente sirios, se vean estigmatizados y se les niegue el asilo, con el falaz argumento de que por ser musulmanes también son terroristas. Como bien lo señala el artículo ‘El estigma de ser refugiado’ (SEMANA, n.°1751), ellos son “seres humanos que no buscan una mejor vida en Europa, sino huir de una barbarie que truncó sus sueños y los envió a un viaje sin regreso, cuyo destino aún desconocen”. Ni todos los musulmanes son terroristas (solo en  un mínimo porcentaje lo son), ni los refugiados son los autores de los atentados.

Igualmente, en nuestro medio también se presentan argumentos falaces como el de decir que se deben suspender los diálogos con las Farc porque, como EI, también son terroristas y bajo ningún pretexto se debe negociar con terroristas. Ciertamente las Farc han realizado muchas acciones terroristas, pero, sin haber sido derrotadas militarmente, han aceptado el llamado del gobierno nacional a negociar para llegar al fin del conflicto armado y, eso solo, los diferencia de EI y de quienes promueven la creación del Estado Islámico. Pretender torpedear los diálogos de La Habana cuando se está ad portas de la firma de un acuerdo utilizando el argumento de que son terroristas y con terroristas no se negocia, además de ser una propuesta oportunista, desconoce el ABC de cualquier negociación política de conflictos. La salida guerrerista ha mostrado (en el caso colombiano y en muchos más) que no ha llevado a la derrota del enemigo, aunque hay que reconocer  que se le han dado golpes contundentes, y no es descabellada la idea que lo mismo pueda suceder con los terroristas islámicos, donde los ataques indiscriminados por parte de algunos países han conducido a que en el caso sirio haya habido 500.000 muertos, 3 millones de refugiados en otros países y 7 millones de desplazados internos, como lo señala la misma revista SEMANA. Esto no significa que deba haber impunidad total para los miembros de las Farc implicados en delitos de lesa humanidad y que no sea necesario conocer la  verdad y reparar a las víctimas, como lo contempla la jurisdicción de la justicia transicional.

Juan Manuel Jaramillo Uribe
Manizales


Las razones del terror

Muy valioso y completo el informe especial ‘El terror se tomó al mundo’ que ocupa la portada de la edición n.º 1751 de su revista. Era importante entender con mayor profundidad lo que hay detrás de los atentados de París y la violenta toma a un hotel en Malí, sus raíces y sus posibles consecuencias para la paz mundial.
 
Germán Villegas
Barranquilla

Sin ‘nihil obstat’

Respecto a la entrevista a la señora Yolanda Reyes (SEMANA n.º 1750), el punto no es si el libro objeto de la decisión de la superintendencia es de mal gusto, bueno o malo, irreverente o banal. El peligro está en que por ese hueco se puede colar la censura a otros libros, temas o autores. Cualquier grupo social, o persona, puede ejercer presión sobre una entidad estatal como es la superintendencia, para que esta vete, constriña, censure o restrinja la circulación de un libro que no esté de acuerdo con sus gustos o sus ideas.
Los libros, más que ninguna otra creación humana, han sido siempre objeto de persecución y de censura. Recordemos que en el Antiguo Régimen, en la Francia monárquica, llegó a ser tan  extensiva la censura,  que los funcionarios encargados de examinar los libros no daban abasto, y simplemente los agrupaban a la mayoría como ‘libros malos’, sin ninguna lectura previa. Y para no ir más lejos, hasta los años cincuenta del siglo pasado, todos los libros publicados por las editoriales españolas tenían que llevar el sello de “nihil obstat”, que era la autorización de la Iglesia para que pudieran circular. Debajo de esta autorización iba el nombre del censor de turno.

Lo que está en juego es la defensa de la libre expresión y de la libertad de circulación del libro. Consagrada entre otras cosas, desde hace muchos años, por la Unesco.

Finalmente, a propósito de ‘insultos a la inteligencia’: la censura siempre ha sido una estupidez.

Felipe Ossa
Bogotá


El abuso del poder

Quiero resaltar la denuncia que hizo el periodista Daniel Coronell en su columna de la edición n.º 1751, titulada ‘El valor de decir ¡basta!’. En tiempos en los que el país vive un proceso de paz es importante que los dirigentes de las instituciones y los organismos del Estado den ejemplo. El caso del señor defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, es una vergüenza y debe servir para hacer una profunda reflexión en torno a los valores y el respeto que una persona en un cargo tan importante debe tener con los demás.

Jorge Ramírez
Bogotá


Volar a Manizales

Con referencia a los artículos de la edición n.º 1748 ‘Terminales al vuelo’ y ‘Colombia al vuelo’, y después de una espera  aterradora, me llama poderosamente la atención que ningún lector de Manizales y/o Caldas (centro del departamento) se haya pronunciado sobre la espantosa situación del aeropuerto La Nubia, en lo que hace referencia a su situación técnica para los vuelos que allí se programan (¡se descarta el problema de la ceniza¡). La tecnología moderna permite instalar ayudas muy eficientes para brindar un servicio aéreo aceptable. Creo que ello se ha logrado en los aeropuertos de Pasto y Bucaramanga. ¿Hasta cuándo habrá gestiones al respecto? ¿Qué tal que no tuviéramos la generosa ayuda de nuestros vecinos pereiranos? En los planes a desarrollar de las nuevas directivas manizaleñas y del centro del departamento ello no se tiene en cuenta. El aeropuerto del Café en Palestina está a 100 años luz y la vía para llegar allí se gastaría 200 años luz en construirla.

Alberto Rivera Ríos
Neira, Caldas


Anticristianismo y amenaza

Me refiero a dos escritos contenidos en su revista n.º 1750, del columnista Daniel Samper Ospina y del caricaturista Vladdo. El primero de ellos siempre ha dado muestras en sus escritos de su anticristianismo recalcitrante. Tal vez no tuvo en su niñez y juventud formación de urbanidad y menos de la religión católica y, por ende, no tiene fundamentos teológicos y morales para adentrarse en nuestros misterios de fe, que nosotros creemos y que exigimos respetar.

Por igual, el señor Vladdo recoge el concepto de la Superintendencia de Industria y Comercio respecto del escrito El libro troll de Rubén Doblas, para atacar visceralmente a nuestro libro sagrado y fundamento de la Iglesia católica: la Sagrada Biblia.

Pedimos los católicos respeto. No olviden el desenlace trágico en París de los redactores y caricaturistas de la revista Charlie Hebdo, por mofarse de su maestro espiritual: Alá.

Fabio Daniel Medina Castro
Pereira

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.