Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/01/16 22:00

Cartas

"Como decía mi abuela: ¡que nos cojan confesados!". Pablo Mejía, Manizales

Cartas

Un lugar entrañable

Tan pronto llegué de viaje lo primero que pregunté fue por mi revista, y hojeándola como siempre lo hago me encontré con el informe especial ‘El libro que me cambió la vida’, SEMANA n.º 1756, y ahí me quedé leyendo las impresiones de cada uno de los participantes en este bello ejercicio. Libros que había leído y muchos que no pero que se agregan a mi lista de ‘libros por comprar’. Un lugar entrañable mencionado por Vera Grabe, la Librería Buchholz, para mí la de la calle 59, de donde era difícil salir cuando se entraba ya que era el mundo más fantástico que teníamos por descubrir, al salir corriendo de la universidad para llegar a sentarnos en sus inolvidables banquitos y coger ‘el libro para comprar’ que ya se había empezado a leer días atrás. La tolerancia del señor Buchholz con sus ‘asiduos visitantes’.

Es inolvidable para mí el día que llegó a la librería Gabriel García Márquez y por las casualidades divinas de la vida me encontraba allí leyendo. El señor Buchholz con su “oh, mi querida” me comentó que llegaba el gran escritor y yo busqué rápido en sus estantes uno de sus libros para el anhelado autógrafo... En fin, no terminaría de sacar de lo más profundo de mi alma todos los sentimientos que este informe me produce. Gracias SEMANA. Ojalá continuaran con más personajes interesantes, aunque confieso que había algunos que ni fu ni fa y con este artículo he cambiado mi mirada. Se corrobora una vez más que son nuestros padres y la familia los que transmiten la hermosa pasión por la lectura. ¡Qué berraquera de artículo!

Blanca Nubia Lugo Galindo
Bucaramanga


Pobre lenguaje

Muy interesante sin duda el comentario del muy leído columnista Antonio Caballero (SEMANA n.º 1756) sobre el uso inapropiado de las preposiciones. Si tuviera tiempo para comentar algunos de los vicios que se están carcomiendo el uso debido de nuestro idioma dejaría por un buen tiempo sus habituales críticas para resaltar tantas impropiedades que a diario se escuchan, pues son de verdad muchos los casos que a diario con tristeza se palpan en la otrora denominada Atenas Suramericana. Los verbos para explicar algunas actuaciones diarias se han simplificado a dos: ahora se dice metí mi hijo al colegio, metí plata en el banco, metí una solicitud, etcétera; no se dice matriculé, deposité, presenté. Y el otro verbo comodín es sacar: saqué un crédito, saqué plata del banco, etcétera, por obtuve o retiré. La palabra ‘regáleme’ se ha vuelto una fastidiosa muletilla: regáleme su nombre señor, regáleme su cédula, regáleme una bolsa de leche, etcétera, en vez de recuérdeme o cuál es su nombre, cuál su número de identificación, véndame una bolsa de leche.
 
Y qué decir del título de ‘profesor’. En Colombia tan alta distinción se ha generalizado tanto en el ámbito deportivo, al extremo que se le endilga a cualquiera que tenga que ver con una actividad deportiva: a quien lee noticias, a quien las narra, para quien dirige un equipo y a cualquiera de sus asistentes; en fin, quien se le acerca a un deportista por cualquier razón relacionada con su actividad es denominado de inmediato ‘profesor’, bien sea para entrevistarlo, para darle un masaje, para alcanzarle un utensilio, etcétera. Si nuestros reporteros, narradores de noticias, comentaristas no tienen un manejo adecuado de nuestro idioma, qué se puede esperar de un público que paulatinamente ha abandonado su buen uso. Para terminar, un ejemplo de los muchos que a diario se escuchan. Hace algunos años cuando un piloto se vio obligado a acuatizar su avión sobre el río Hudson, un director de noticias de Caracol dijo que una de sus turbinas había sido impactada por una ‘manada’ de pájaros y ni siquiera rectificó para expresar que había querido decir ‘bandada’.

Fernando Afanador Núñez
Bogotá


Un chiste siniestro

La columna ‘Isagén y la ilusión del buen gobierno’, de Iván Duque Márquez, edición n.º 1758, dice: “Lo cierto es que vender a Isagén es un error histórico del cual se lamentará el país entero”. En ese tono está la sabiduría oral o escrita de las barras partidarias y opositoras de la venta de Isagén. Como si de errores históricos cometidos por el absolutismo político clásico que nos ha sometido durante dos siglos, fuera el primero. El más similar, y con la misma ilusión de construir carreteras, por consejo de la misión presidida por Lauchlin Currie enviada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, fue la destrucción de los Ferrocarriles Nacionales, durante el baño de sangre del Estado contra el Partido Liberal, por el gobierno de Laureano Gómez.

El Frente Nacional facilitó la corrupción para arrasar, destruir, robar impunemente bienes raíces, dotaciones, y lo imposible, cientos de locomotoras y autoferros, miles de vagones para pasajeros y ganado, etcétera, fundaron el cementerio de trenes más grande del mundo. Veinticinco años duró el saqueo. El gobierno de Virgilio Barco firmó la lápida definitiva de este crimen de Estado, que nadie recuerda ni lamenta. Botamos a la basura 6.500.000.000 de dólares de 1952 y estamos a años luz de los trenes bala, suprema modernidad de transporte de pasajeros y carga en el mundo.

Pobre patria, a este abismo nos ha llevado esta clase política sin sentido del honor ni de grandeza futura.

Isaac Vargas Córdoba
Florencia


Cundinamarca al día

La edición de SEMANA 1757-1758 registra las posesiones de varios gobernantes de Bogotá, Valle del Cauca, Antioquia y de la costa Atlántica.

Sin embargo, deja de lado la noticia de la posesión del gobernador de Cundinamarca. Jorge Rey tomó posesión por primera vez en su historia en un municipio distinto a la capital. El acto se realizó en Soacha en la plaza Luis Carlos Galán e inició con un homenaje a la memoria del líder del Nuevo Liberalismo: precisamente en este lugar murió tristemente nuestro líder. Hemos hecho una ofrenda a su monumento para no olvidar su legado, decirles a los que hoy nos acompañan que su muerte no fue en vano, este hombre entregó su vida en un momento difícil para nuestra patria. Silenciaron su voz, pero sus ideas se hicieron más fuertes y de su trabajo como legado nació la Constitución de 1991.

Igualmente, es de resaltar que dio inicio a una novedosa forma de atención a los ciudadanos que se realizaría una vez al mes, a través de carpa abierta para todos los cundinamarqueses en la plaza de La Paz, donde trasladó el despacho y ofreció atención directa y cercana para beneficio de toda la comunidad y el departamento.

Luis Carlos Ramírez Hernández
San Juan de Rioseco


¡Música, maestro!

Me alegró mucho encontrar en la edición n.º 1755 de su revista el libro y el CD en homenaje al maestro José Barros, con motivo del centenario de su nacimiento. La música colombiana es inmensamente rica y el hombre nacido en El Banco, Magdalena, fue uno de los mayores representantes del país en el siglo XX. Valoro mucho esta iniciativa de SEMANA, el Grupo Sura y el Ministerio de Cultura, pues haber reunido a diferentes artistas reconocidos de la escena nacional para escucharlos interpretando varios clásicos del maestro Barros ha sido muy agradable para mis oídos. Y solo quedan elogios para el perfil escrito por el cronista Alberto Salcedo Ramos, que con su pluma nos lleva por los diferentes episodios de la vida del autor de La piragua. Este tipo de tributos contribuyen a cultivar a las nuevas generaciones y a resaltar nuestro patrimonio cultural.

Fabio Acosta
Barranquilla


¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.