Martes, 24 de enero de 2017

| 2016/04/23 00:00

Cartas

"Confiemos en que el próximo fiscal esté a la altura de la historia" Mario Velásquez, Cali.

Cartas

¿Otra guerra perdida?

Dos cosas distintas son la guerra y la batalla con sus estrategias por la Fiscalía en su artículo de la edición n.º 1772, para lo que será el más alto y grave costo de nombrar a un fiscal que no esté comprometido con la óptima función de esa entidad, la cual es investigar e imputar cargos a los delitos de la creciente delincuencia, que el costo de escoger ese cargo por equilibrio a obstáculos en su elección impuestos por la polarización política del país.

En su artículo se enuncian los candidatos con sus pros y contras para el cargo, quizá, más importante de los tres poderes públicos, en estos tiempos en los que Colombia, como paraíso de impunidad con altísima renta ilícita per cápita obtenida con todo tipo de delitos en todos los estratos del sector público y privado, busca la paz en medio de un océano de descomposición social.

Hoy, cuando la corrupción crece para el neoconflicto, como crecen los cultivos y el enriquecimiento ilícito, la prioridad de la Fiscalía no es la gerencia, como muchos piensan. Esa prioridad es la ética y la eficiencia del colectivo humano que la conforman. Ese es el factor clave que merecemos en la selección del fiscal de los colombianos que hoy clamamos por una justicia que sin torpedear la paz haga iguales ante la ley a todos los ciudadanos.

Gustavo González R. 

Medellín 

De igual a igual

A propósito del artículo de la edición n.º 1772, esta es nuestra visión frente a las relaciones entre Bogotá y Cundinamarca. Por estos días, nuevamente, los habitantes del departamento nos sorprendemos por las posiciones contrarias que asume el alcalde de Bogotá frente a temas que son de interés para Cundinamarca y que son fundamentales para poder resolver distintas problemáticas pendientes desde hace tiempo.

Esta vez, el tema de la discordia frente a las posiciones del alcalde tiene que ver con el tren de cercanías, ya que se expresó en distintos escenarios en contra de esta iniciativa, argumentando que la solución del transporte masivo está en nuevas rutas de TransMilenio. Este proyecto es vital para la movilidad y el mejoramiento de la calidad de vida de miles de cundinamarqueses que demandan soluciones inmediatas que mejoren los desplazamientos, y de esta forma permita superar el estrés que produce la movilización diaria. Sorprenden aún más los calificativos de quien fuera secretario de Planeación de Cundinamarca. Lo anterior no ayuda a que de manera concertada se logre superar las diferencias: “TransMilenio no tiene el problema de ponerle una cerca, donde se ponga van a empezar a botar basuras, a fumar marihuana, a reciclar, y se desvaloriza todo como un cáncer”. De ahí que la posición asumida por el gobernador Rey debe ser respaldada por todos.

La manera como el mandatario ha asumido el tema es acertada; debemos estar unidos para debatir estos asuntos en igualdad de condiciones. Bienvenido el liderazgo de la primera autoridad del departamento. Las posiciones del gobernador son claras: “En el proyecto del tren de cercanías, al que por ocho años se le han hecho ajustes, se quiere aprovechar el corredor férreo actual para que por allí transiten los vagones de los trenes. Esta es una iniciativa estructurada, que tenía aval del gobierno nacional y que en el caso de la vía Bogotá-Facatativá, los diseños ya estaban y solo faltaba contratar la obra”. “La capital no tendría que subsidiar la obra” porque “el pasajero cundinamarqués pagaría una tarifa plena”, es decir, costearía el pasaje completo al hacer un trasbordo según lo expresado en Semana.com y reafirmado en el interesante y ‘desordenado’ debate en Semana en vivo. Ya no solo es el tema de las diferencias con Mosquera, los peajes en las entradas y salidas de Bogotá o lo relativo a la construcción de vivienda. Pero si de debatir se trata, también nosotros debemos volver a poner en la agenda la posibilidad de que nuestra capital no sea Bogotá. Las relaciones entre la capital de la República y Cundinamarca deben ser de igual a igual.

Luis Carlos Ramírez Hernández

San Juan de Rioseco

Agradable sorpresa

Debo confesar que no tenía ni idea del gran hombre que fue Humboldt hasta que leí su artículo en la edición n.º 1772. Desde los años del colegio, siempre lo vi como un personaje lejano, un alemán más aprovechándose de estas tierras. ¡Qué equivocado estaba! Gracias al artículo ‘El primer humanista’, ahora lamento que ese científico no se haya quedado más tiempo en nuestras tierras. ¿Qué habría sido de Colombia si sus ideas hubieran germinado? Sin duda nos lo habríamos pensado dos veces antes de destruir nuestros campos, contaminar nuestras quebradas o arrasar nuestras selvas. Vaya uno a saber qué lo espantó. Tal vez se dio cuenta de lo poco que se aprecian las ciencias y la cultura por estos lados. De cualquier modo, tenemos una deuda con él. En vez de homenajear a tantos políticos corruptos, deberíamos  consagrar un monumento a su legado ambientalista. Nunca es tarde. Juan Jacobo Medina Ibagué

De Odebrecht

En relación con el artículo publicado por la edición n.º 1772 de SEMANA, titulado ‘Los coletazos de Odebrecht’, tengo que manifestar mi respetuosa inconformidad. No es preciso dar a entender que existe una pelea entre el consorcio y la ANI por una diferencia contractual que no es exclusiva de este proyecto, sino que es propia del sector y que además se está resolviendo en los mejores términos con la ANI, hace dos años; a través de los mecanismos previstos en los contratos.

Contrario a lo que sostiene el artículo, no es cierto que este proceso podría convertirse en “ser un tropiezo inesperado” en la ejecución del proyecto. En ningún momento se han detenido las obras, no se han registrado retrasos que no fueren por los eventos eximentes de responsabilidad y distinto a lo que es usual en el sector en el país, estamos cumpliendo y seguiremos haciéndolo independientemente del tema puntual. Nuestra filosofía es la de honrar los contratos y avanzar a pesar de las dificultades. Ese es nuestro compromiso con el país y con los colombianos.

Frente al río Magdalena, Navelena está cumpliendo con los plazos establecidos en el contrato, en el cual solo con la ejecución de las obras de mantenimiento ya se han invertido más de 60 millones de dólares. Por eso es peligroso señalar, no para nosotros sino para el país, como lo hace la publicación; que probablemente vendrá la caducidad, caso no logremos el cierre financiero. Naturalmente entiendo las inquietudes que hay alrededor de nuestros proyectos por cuenta del proceso que se está adelantando en Brasil y por supuesto reputacionalmente nos ha afectado, pero hemos explicado ampliamente que Odebrecht Colombia es una empresa independiente financiera y operativamente; y por tanto no existe relación con las actividades de la empresa en Brasil.

El sector dos de la Ruta del Sol está 100 por ciento financiado y no existe el más mínimo riesgo de que ese proyecto no llegue a su culminación. Por su parte, estamos haciendo todos los esfuerzos que corresponden para garantizar la plena financiación del proyecto del río en los tiempos definidos.

Eleuberto Antonio Martorelli, presidente de Odebrecht Colombia

Bogotá

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