Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/05/07 00:00

Cartas

"Estoy sorprendida por la falta de grandeza de los partidos" Magda Caballero H., Bucaramanga.

Cartas

El nivel de civilidad

Son excelentes y esperanzadoras las cualidades, las experiencias y  los méritos de cada uno de los tres tenores candidatos a la Fiscalía General de la Nación (SEMANA n.º 1774). Por lo tanto, cualquiera de los tres que sea elegido por su pasada trayectoria, tanto a los ciudadanos como a la corte nos brinda garantías de idoneidad, pero a presente y futuro esa elección será la mejor en la medida del temple que el nuevo fiscal tenga  para aplicar en la entidad. En ella hay fallas y conductas que hacen de la Justicia la más desprestigiada en tiempos en los que el país requiere de su mejor calidad y celeridad, más que de la militancia política, y a la luz de la Constitución y las leyes; especialmente a la luz de la primera mientras llega una aplazada reforma al desequilibrio de poderes que los ponga en el nivel de civilidad que ya merecemos todos los ciudadanos para encontrar la paz después del largo conflicto

Cristina Maldonado, Bogotá.

Una farsa

El concurso para preseleccionar a los tres candidatos para fiscal, comentado por ustedes en su edición n.º 1773, fue una farsa, pues del centenar que se presentaron, el presidente escogió los tres que ya había escogido de antemano.

Fuera de eso, los tres candidatos se la han pasado visitando a los magistrados de la Corte Suprema, que deben seleccionar al fiscal de esa terna, en una campaña completamente corrupta, pues ¿a qué van donde los magistrados? ¿A presentarse como si fueran unos totalmente desconocidos? No, a seducirlos con puestos y prebendas, y quién sabe qué más. ¿Para qué es, entonces, la presentación que cada uno tiene que hacer ante toda la corte reunida?

¿Cuándo se ha visto que los candidatos a un concurso público tengan el derecho de hablar con sus jurados previamente? Ni en muchos de los ministerios del gobierno, solo en las altas cortes corruptas de Colombia. ¿Qué se puede esperar de un fiscal así elegido? Ganará el más poderoso económicamente, que ya sabemos quién es.

Antonio Chávez, Bogotá.

Mantuvo el número

Me permito hacer unas observaciones frente al artículo ‘El plan liberal’ publicado en la edición n.º 1772. En él se señala que el partido perdió representación en las elecciones legislativas de 2014, cuando lo cierto es que en ese año mantuvo el número de senadores (17) y aumentó en seis el número de representantes a la Cámara (pasando de 36 a 40). Por su parte, en las elecciones regionales de 2015 el partido fue la fuerza política que más gobernaciones tuvo, y más votos para alcaldías, concejos y juntas de acción local. Frente a las elecciones de 2011, en 2015 el partido aumentó cuatro gobernaciones, 83 alcaldes y 200.000 votos para concejos. No es cierto que haya sido golpeado electoralmente por otras colectividades como Cambio Radical o La U.

Héctor Olimpo Espinosa, secretario general del Partido Liberal, Bogotá.

¿El imperdonable?

Esta columna de la edición n.º 1774 de SEMANA nos lleva a la siguiente reflexión: mucha tinta sobre la forma del proceso de paz que muestra la cara de los interesados en torpedearlo, si bien es cierto que los crímenes cometidos por alias el Paisa son tan graves que asumen estatus de mito criminal. Hay que mirar el fondo como es el llamado a La Habana dando una muestra de obediencia guerrillera sobre la dejación de armas por parte de las Farc. Decir que la mitad del país no aprueba este llamado es ubicarse a la altura de los que buscan peros a este proceso de paz que tanto anhelamos los colombianos.

Ya es hora de mirar el fondo de los diálogos de La Habana con las Farc. Son complejos, son dolorosos, son conflictivos por los diferentes pareceres, son de perdón y no repetición, son de reparación a víctimas, son históricos sacados de las entrañas del conflicto armado de Colombia, porque también hay que pensar en los futuros afectados de las zonas de concentración y de los combatientes que jamás han visto la vida civil.

La forma es lo de menos y el fondo debe ser como una fuerza centrífuga que nos comprometa a todos en la paz, para que en el suelo colombiano no se derrame más sangre y germine la convivencia pacífica.

Wilson Ruz Mejía, Montería.

Cortocircuito en la Sabana

Sobre el artículo ‘Peñalosa y el Rey’ (SEMANA n.º 1773) opino: no puede ser que Bogotá le siga dando la espalda a su región. El comentario de Peñalosa, según el cual una vía férrea se convertiría en un basurero y en un fumadero de marihuana, no solo es desafortunado, sino que revela todos los prejuicios del alcalde. ¿Acaso las ciudades europeas que tanto ha visitado son antros de perdición por estar atravesadas por decenas de vías férreas? ¡Claro que no! Pero eso no es lo más grave. ¿No necesita Bogotá un poco de innovación...? ¿No es evidente con los trancones de las autopistas Norte y Sur que la ciudad pide a gritos nuevos sistemas de comunicación? Señor alcalde: no todo se puede resolver a punta de bicicletas.

Lisa Gutiérrez, Bogotá.

Es de humanos

Soy suscriptor de su importante revista que cada semana disfruto en mi hogar, y sin falta, una vez leída, la paso a mi padre pues se ha convertido en una de sus mejores compañías en estos años de pensionado.

En la edición n.º 1774, sección Vida Moderna-Salud, página 78,  viene un interesante artículo sobre la cantidad y calidad de ejercicio físico sugerido. Uno de los puntos centrales del estudio es el tiempo que se requiere, y es justamente ahí, es decir, en lo esencial, donde el artículo comete un  error que confunde. Al hablar del sistema de ejercicio intenso, que es el que menos tiempo requiere, explican: “... dos minutos en bicicleta estática, seguido de 20 minutos de pedaleo fuerte y luego dos minutos de pedaleo moderado. Los participantes debían repetir esa secuencia durante diez minutos por lo que al final de la sesión cada persona completaría un minuto de ejercicio intenso...”.

Si se suma así tal y como está dan 24 minutos. Lo que quiere decir que ni es el más corto ni se puede repetir la secuencia en diez minutos.

Si se asume que no son 20 minutos sino dos de ejercicio fuerte y que el otro cero se fue por error, entonces serían seis minutos en total y tampoco se podría repetir la secuencia en diez minutos, además de lo cual tampoco se cumpliría eso de que al final de la sesión cada persona completaría un minuto de ejercicio intenso.

La única forma de poder repetir la secuencia en diez minutos y que al final se haya hecho un minuto de ejercicio fuerte es que no sean 20 minutos sino 30 segundos, pero entre esas dos cifras la distancia es enorme y ni en su escritura en letras o números tienen medio parecido.

Las cuentas no cuadran por ningún lado, por eso el artículo se pareció más a una rutina de ejercicio mental que a una rutina de ejercicio físico.

Errar es humano y sobre todo en cifras casi siempre nos pueden jugar una mala pasada, por eso considero necesaria la aclaración, ¿o acaso es que no entendí bien?

Jaime Báez, Piedecuesta.

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