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| 7/23/2016 12:00:00 AM

Cartas

"El terrorismo parece ser la plaga del siglo XXI" Ignacio Estrada, Medellín.

No para el horror

En la edición n.°1785 de SEMANA, en el artículo de portada sobre el acto terrorista en Niza, hicieron mención al horror del terrorismo y al horror de la corrupción mundial. Es claro que hay diferencias: el terrorismo no escoge víctimas, está al servicio de una organización política y produce sangre, horror y lesionados. La corrupción viene de un grupo selecto que desangra el erario de cualquier nación, y si los autores van a la cárcel salen después como si nada a reclamar a sus testaferros sus dineros como nuevos ciudadanos de bien. No producen horror y sangre, pero cercenan esperanzas, atrasan a sus países y escogen a sus víctimas con la complicidad de los organismos de control de los Estados y algunos países amparados por el populismo de sus gobernantes. El mundo debe cerrar filas al terrorismo con la colaboración ciudadana para que la impotencia de las autoridades disminuya y crezcan los éxitos en la prevención de tan horribles acciones.

Wilson Ruz Mejía, Montería.

Paz sin colores

Soy un defensor de la paz y muy necesitado de ella. Hoy pregunto: ¿en qué país se ha realizado un referendo para averiguar si se quiere la paz o no? Esto solo ocurre en Colombia. Es obligación de los gobiernos buscar y sostener la paz, sin engaños ni ‘triquiñuelas’ como se quiere hacer aquí. La paz no tiene color político.

Ramón Gómez Pérez, Itagüí.

La duodécima estrofa

Es absurda y sobre todo increíble que se pretenda una nueva estrofa de nuestro himno nacional. Esto se asemeja a lo sucedido el 25 de septiembre de 1997, cuando un ciudadano presentó una demanda de inconstitucionalidad contra 10 de las 11 estrofas del himno, así como la inexorabilidad de las normas que lo adoptaron oficialmente porque, según el demandante, la letra constituye una apología a la violencia, a la discriminación religiosa y anima la lucha de clases. Respeto la libertad
de expresión, pero creo que decir que la letra del himno es “espantosa” e “incomprensible”, merece un reproche de todos los ciudadanos que queremos, respetamos y sobre todo reconocemos el valor histórico, representativo y sobre todo patriótico. De acuerdo con la Sentencia C-469 de 1997 que rechazó dicha demanda, “el himno nacional es una composición poéticomusical cuyo sentido es honrar personajes y sucesos históricos, que contribuyeron al surgimiento de la nación colombiana. Su inspiración lírica, propia de la época de su composición… Materialmente, no crea, extingue o modifica situaciones jurídicas objetivas y generales; su alcance no es propiamente jurídico y, por tanto, no va más allá del significado filosófico, histórico y patriótico expresado en sus estrofas. El himno, como símbolo patrio, constituye desde
hace más de un siglo, parte del patrimonio cultural de la Nación, patrimonio que, por lo demás, goza de la protección del Estado”.

Jorge Alejandro Tobón Vergara, Medellín.

Cubrimiento desproporcionado

Estoy “abismado”, por utilizar un término de mi madre, por el despliegue mediático que hace nuestra prensa de las masacres que se han sucedido en Francia, en Estambul, otra vez en Francia, en Niza, que hasta portada han merecido en diversas revistas nuestras, incluyendo SEMANA. Y me pregunto, si en revistas o periódicos europeos, llámense Le Figaro, The Time, Le Croix, Les Echos, etcétera, han publicado siquiera, en páginas interiores, las masacres nuestras como la de Vegachi, Mutatá, Segovia, Mapiripán, El Retiro, Miraflores, Ituango, Riosucio, El Salado, Barrancabermeja, Remedios, etcétera. Si Estado Islámico también ataca en África, en Somalia, en todas partes, me pregunto, ¿por qué este despliegue a las sucedidas en Europa? Je suis Chocó. Je suis Cauca. Je suis Montes de María. ¡Je suis Colombia!

Heli Barba Molina, Piedecuesta.

Paro camionero

En su artículo ‘Mano dura’ (SEMANA n.°1785) se hace una síntesis del paro camionero y bloqueo de vías, encarecimiento de productos alimenticios, cierres temporales de empresas...Vale decir que este ha sido uno de los paros con mayores implicaciones socioeconómicas en nuestro país. Claro que el problema no es nuevo, porque en los últimos años se ha tenido casi un paro por año. El gobierno se vio obligado a imponer mano dura ante la intransigencia de los transportadores, pero el Estado es el culpable, pues si existieran los ferrocarriles, esto no sucedería. Pero fue el mismo Estado el que acabó con los Ferrocarriles Nacionales. Es claro que donde el Estado cede terreno se impone el capitalismo salvaje, en favor de unos pocos y en contra de los intereses de las mayorías...

Fidel José Vanegas Cantor, Bogotá.

Foto de hierro

No cabe duda de que el artículo ‘La nueva dama de hierro’ (SEMANA  edición n.° 1785)  pone en contexto la llegada de Theresa May como primera ministra del Reino Unido. Son días turbulentos en la política británica, donde “Songo le dio a borondongo, y borondongo le dio a Bernabé”, pero es curioso que haya nombrado a Boris Johnson como su canciller, una razón más para cuestionarlo todo, considerando que él fue de los cerebros que impulsaron la campaña en favor del brexit. Como un comentario estrictamente estilístico, quisiera destacar la foto que acompañó el escrito. No puede ser más diciente, ni acompañar mejor con el texto que la describe como “una mujer jodidamente difícil”, así la hayan escogido por ser la “menos indeseable de las opciones”.

Luis Carlos González, Medellín.

Búmeran Pokémon

La histeria colectiva que ha desatado el famoso juego, del cual se habló en el artículo ‘La locura de Pokémon Go’ (SEMANA edición n.° 1785) me pone a pensar. Me parece un acierto de los creadores del juego presentar su producto en pleno verano (en esos lugares donde sí hay temporadas), y poner a la gente a moverse, interactuar, ver sus teléfonos como una excusa para salir de la casa. Hasta ahí, todo muy bonito, pero lo interesante y hasta macabro surge de los límites que un juego así encuentra, o más bien, los límites que si no delimita se van a hacer evidentes. Que el Museo del Holocausto pida no buscar pokémones en sus terrenos es muy diciente, y que hasta mentes criminales se permitan tratar de manipular hacia dónde va la gente para guiarlos y poder robarlos. Esto por no hablar de la gente que ha decidido arriesgar su vida. Todo para concluir que no hay juego que pise la realidad, así sea aumentada, sin que la realidad le devuelva unas cuántas consideraciones de vuelta.

Sebastián Valencia, Cali.

¿Cuál debate?

El artículo ‘Sangre en la arena’ (SEMANA edición n.° 1785) plantea una vez más las posiciones contrarias frente al toreo. No hay debate, la mal llamada ‘fiesta brava’ es una total barbarie, que empieza por la muerte de la bestia y se ratifica con la muerte de los toreros. Y una vez más la Santamaría se prestará para esta locura, aunque debo admitir que la plaza, una edificación que admiro, estaba echada a perder sin un motivo o actividad constante. Lástima que tuviera que ser así.

Gustavo Osorio, Bogotá.

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