Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/08/06 00:00

Cartas

"Si solo ellas gobernaran, el mundo viviría en paz y no habría corrupción" José Fernando Murillo, Bogotá.

Cartas Foto: Semana.com

Una ausente

Considero que en la foto de la portada de la revista edición n.º 1787, del 31 de julio al 7 de agosto de 2016, debió aparecer incluida la imagen de la presidenta de Chile, la señora Michelle Bachelet.

José Arturo Acevedo González, Cali.

La cruzada de Viviane

En la edición n.º 1786 de SEMANA, la columnista María Jimena Duzán, a quien en otras ocasiones he admirado por sus artículos, decidió escribir acerca de lo que ella tituló ‘La cruzada de Viviane’ y adujo que la exfiscal y actual senadora de la república se encontraba en una cruzada antigay, debido a una iniciativa para impulsar un referendo que busca frenar el fallo de la Corte Constitucional que aprueba la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Lo que la columnista Duzán deliberadamente quiere ignorar, es que la misma Constitución Política en el artículo 44 establece que el derecho de los niños está por encima de los adultos, y que el artículo 170 acredita a los ciudadanos para utilizar el referendo como forma de participación democrática, es decir, que acá no se están socavando las bases de la Constitución como lo quiere dar a entender en su columna. Por otro lado, el deseo de la senadora representa el de una gran mayoría de colombianos; por tal razón queda sin argumento enfatizar que lo hace solo por motivos religiosos, ya que la mayoría de personas que están en contra de este fallo ni siquiera son ‘cristianos’ o por lo menos de convicción; sin embargo, opinan desde un punto de vista moral y ético que es totalmente válido. Adicionalmente este tipo de temas tan complejos deberían contar con la aprobación ciudadana y no resumirse a la decisión de nueve magistrados de una corte, esto no representa el colectivo ciudadano de más de 47 millones de personas. Por lo tanto, acá lo único tenebroso que veo es la necesidad de distorsionar la buena intención de esta iniciativa de Viviane, que ha tenido el valor suficiente que les falta a muchos para proteger la niñez de este país.
Concluyo con esto, “La naturaleza suele ser más sabia en ocasiones, que el mismo cerebro humano”.

Arky Machado Cuéllar, Bogotá.

No es un similiar

En relación con el artículo ‘¿Quién piensa en las artes y las humanidades?’ (SEMANA n.º 1784), en el que se habla sobre “los cuestionamientos de Andrés Oppenheimer” a las humanidades, quisiera aclarar que de ninguna manera estoy en contra de la enseñanza de las artes y humanidades. No tengo, como afirma el artículo, una “postura similar” a la del ministro de Educación japonés, Hakubun Shimomura, que afirma SEMANA ha sugerido eliminar los programas de artes y humanidades de las universidades de su país. No concuerdo en absoluto con esa aparente postura del ministro japonés. Simplemente, dije en un comentario tangencial en una entrevista con El Tiempo que en América Latina estamos produciendo demasiados poetas, y demasiados pocos ingenieros y científicos, lo que documento ampliamente en mis últimos libros Crear o morir y Basta de historias. Decir que necesitamos producir más ingenieros y científicos para ser más competitivos en la economía global del conocimiento no significa que debamos dejar de enseñar artes y humanidades. A diferencia de lo que se atribuye al ministro japonés, pienso que ambas cosas no son excluyentes.

Andrés Oppenheimer Miami, Estados Unidos.

Excelente prosa

Es de antología la columna ‘Imperio del delito’ por Antonio Caballero (SEMANA n.º 1787). Como es usual en él, ¡da en el clavo! Tal vez por eso a algunos les caen mal sus puntos de vista y análisis. Por decir verdades. Además con excelente prosa.

Camilo Mendoza Laverde, Bogotá.

¿Luto por qué?

Entiendo claramente que ser suscriptor de la revista no me otorga el derecho para que se me publiquen algunos comentarios, pero les solicito publicar en la sección Cartas un escrito sobre el contenido visual de la carátula de la revista n.º 1786. Para la foto posa semisonriente el señor senador Uribe. Es normal y legal posar para los fotógrafos; lo que no es normal (desconozco si es legal) que se utilice el insigne tricolor nacional por el cual a través de la historia miles de héroes brindaron su vida. El señor senador lo utilizó con fines politiqueros enviando un mensaje subliminal que Colombia está de luto, ¿luto por qué? Bien podría el señor senador utilizar la bandera de su partido anexando toda clase de banderas, incluso la negra. Debe entender de una vez por todas que los símbolos patrios son sagrados y no se deben mancillar con acciones politiqueras. Observemos el otro lado de la moneda (la foto); quienes rebosan de júbilo por la aprobación del plebiscito por la paz no utilizaron el tricolor nacional, pudieron haberlo hecho anexando un cinta blanca que significa paz y reconciliación entre los colombianos de buena voluntad que pedimos a Dios que la guerra de 50 años termine para siempre.

Clemente Cubillos Rodríguez, Manizales.

Personajes sin memoria

Con referencia a la caricatura de Vladdo sobre las incoherencias políticas de nuestro expresidente Andrés Pastrana y también sobre la columna de María Jimena Duzán titulada ‘El tiempo apremia’ (SEMANA, edición n.º 1787), pienso que el país necesita otro tipo de referentes políticos independientemente de su ideología política. Necesitamos nuevos personajes que se preocupen en realidad por generar un bienestar social y no sobre cuál va a ser su siguiente ‘movida política’ para no perder relevancia y así seguir aferrados en el poder. Casos como el del expresidente Pastrana y el del expresidente Uribe le hacen un daño terrible al país; no puedo creer que unos personajes con tanto poder y referencia política hagan todo lo posible por evitar que se firme un acuerdo de tanta trascendencia para millones de colombianos, que aunque es cierto que no van a ver finalizada la inseguridad por completo, sí van a evidenciar una reducción significativa de la violencia que les va permitir avanzar y progresar en sus municipios. Estamos en una etapa de evolución en Colombia, como ciudadanos no podemos permitir que tal evolución se vea afectada por un grupo de personas al que únicamente les interesa estar vigentes políticamente a costa del bienestar nacional, personas que un día dicen que la paz es la solución y después se oponen rotundamente a ella; o personajes que un día amnistían a 18.000 paramilitares de una manera confusa y hoy se rasgan las vestiduras frente al acuerdo de paz. Necesitamos nuevos referentes políticos, gente que sea coherente con su ideología y no que haga todo lo posible para desprestigiar a su oponente político. La paz es el camino a donde tenemos que ir indistintamente de a cuál partido político apoyemos, pienso que los que hoy se oponen al acuerdo de paz fue porque algún día ellos quisieron ‘patentarlo’ y al no lograrlo hacen lo posible para que los demás tampoco lo consigan, porque lastimosamente nuestra clase política ve el lograr la paz como una gran fábrica de votos de cara al futuro político. ¡Qué tristeza!

Juan Camilo Castellanos Rodríguez, Bogotá.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.