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| 1/21/2017 12:00:00 AM

Cartas

"Estos espadachines no pueden fallarle al país. Ofrecen esperanza". Pedro Márquez Pereira.

Ni editorial ni promesa lo salvan

La diferencia entre la percepción que tienen los defensores del alcalde Peñalosa y los que lo cuestionan (SEMANA n.º 1810) es que los primeros ven la ciudad, en tanto que los que lo critican sienten la ciudad. En efecto, don Enrique y sus defensores no saben lo que es cruzar una calle teniendo que ‘apurarle’ para no ser atropellado (aun teniendo el semáforo peatonal en verde), y esto varias veces al día, todos los días. Tampoco saben lo que es caminar por aceras destrozadas, además invadidas de ciclistas que las surcan sin límite de velocidad, atropellando a los desprotegidos peatones. Ni qué decir del ‘servicio’ de TransMilenio donde reinan los jóvenes fuertes, saludables, que imponen su ley a los mayores, los discapacitados, los niños y las señoras en estado de embarazo, y que jamás respetan (esos matones de cuello blanco) las puertas ‘preferenciales’. ¿Y la polución de centenares de vehículos de servicio público? Campante ante la ausencia de las ‘autoridades’. Al que se le antoja transita en contravía, apareciendo sorpresivamente en cualquier lugar y en cualquier momento, con accidente garantizado. ¿Y los humedales y las reservas forestales? Solo ‘potreros’ para felicidad de los constructores que respaldan ‘generosamente’ a don Enrique... En todo ello y mil situaciones más está la diferencia de la percepción aludida, y no habrá editorial ni promesa ni fotografía que consiga hacer sentir la ciudad de manera diferente. Por eso va avanzando la revocatoria.
  
Fernando Martínez Rojas
Bogotá

Mayor de edad y responsable

Leo estupefacta en la edición n.º 1811 de SEMANA, en la página judicial, sobre David Zuluaga, representante de la campaña de su padre, Óscar Iván Zuluaga, que “La justicia tendrá que valorar que en ese momento tenía solo 24 años y no necesariamente la experiencia para entender los riesgos que entrañaba ese cargo”. No estoy de acuerdo y lo denuncio. Si el señor citado, mayor de edad, no era consciente del cargo y responsabilidades que tenía no habría sido nombrado. Es muy triste que desde SEMANA se induzca a un juez con criterios que rayan en la complicidad del delito. Esto es parcialidad. Recordemos que 2017 es el año contra la corrupción, una cruzada que debe ser exhaustiva.
Sé que no publicarán mi reclamo, pero al menos se darán cuenta de que no soy ajena a esta insensatez.

Amparo Quintero D.
Cali

Cada oveja con su pareja

La teoría de que los opuestos se atraen no aplica para las relaciones de familia (SEMANA n.º 1811). La sabiduría popular, más sabia que la de la academia, ha enseñado desde tiempos remotos que ‘Cada oveja con su pareja’, ‘Dios los cría y ellos se juntan’, ‘Cada arepa con su tiesto’, ‘Cada arepa busca su tiesto’. Los muy desiguales funcionan aparentemente por razones económicas y no por razones de afecto. Como la joven que ofrece servicios afectivos por cinco años al anciano bien pensionado para recibir el inequitativo y censurable beneficio de la pensión, una vez su ilusionado galán ha fallecido.   

Carlos Fradique-Méndez
Bogotá

Respetuoso y amable

Qué emoción tan profunda sentí al leer en la edición n.º 1811 este artículo, humano y cálido, ‘Viaje al corazón de los Samboní’, respetuoso y amable, que, sin rencores, nos muestra un pedacito de nuestra azotada Colombia, un minúsculo lugar, perdido en las montañas del Cauca, tibiecito, donde la lucha es constante, y el abandono del Estado es palpable. La tragedia que enlutó a esta sencilla familia nos hace ver la soledad del campesino, su humildad, su desamparo, pero también las ganas de seguir luchando, de continuar el tortuoso camino de la justicia. Como dice el grupo Niche “No puedo evitar que los ojos se me agüen”... Sin oportunidades de trabajo, sin carreteras viables, presencia de guerrilla, lejos, muy lejos de todo; pero tal vez con la paz que brinda la naturaleza y los dones que tienen estas personas, para sobrevivir al mal. Los admiro, familia Samboní, quisiera poder apoyarlos de todo corazón, también sé que nada ni nadie les dará consuelo en sus corazones sufridos. De pronto, cuando llegue Julián Andrés, se iluminarán sus caras por la amplia sonrisa de bienvenida al bebé. Gracias, SEMANA, por darnos a conocer, con mucho respeto, a esta familia.

Norella Rojas
Bogotá

Error común

Veo que en el artículo ‘Los tres mosqueteros’ (SEMANA n.º 1811) incurre la revista en el común error de llamar a la Fiscalía General de la Nación “organismo de control”. Error. El título X de la Constitución Política, que se refiere a estos, solo incluye a la Contraloría General de la República y a la Procuraduría General de la Nación.

La Fiscalía General de la Nación ni controla ni aconseja ni vigila ni hace seguimientos, a nada ni a nadie. No es su función. En Colombia pertenece a la Rama Judicial (y no a la Ejecutiva como en otros países) y actúa leyendo ‘el periódico de ayer’, es decir, frente a hechos consumados y siempre que estos sean delitos, para investigarlos, y, si hay mérito, llevar a sus autores ante los jueces. Y lo hace por iniciativa propia, cuando el delito de que se trata es de aquellos que no requieren querella, porque, de lo contrario, necesita la intervención de la víctima –o su representante–, o la querella del procurador general, cuando la ley lo exige.

Por tanto, llamar a la Fiscalía “organismo de control” es un error corriente, no solo periodístico, que bien vale corregir, para entender su función y no reprocharle acciones u omisiones que en forma alguna podría cumplir.

María Cristina Bucheli Espinosa
Pasto

Vámonos a patear
Confieso que a ratos prefiero estar desinformada. Pero recibo la revista y no dejo de ojearla. Hoy, particularmente, me asombro con las millonarias cifras del balompié chino (SEMANA n.º 1811). Y veo en televisión la promoción de fútbol para pequeños y jóvenes, los que bailarán el Ras tas tas en el futuro. Me pregunto, inocentemente, ¿tendrán los padres y/o los hijos motivación y profundo interés en invertir en educación superior? ‘Dediquémonos al fútbol, mijo’, ese sí da plata, viaje al exterior, buenos carros... y nada de becas. Ahora sí, apague y vámonos. A patear... Optimista saludo.

Pilar Avella Salazar 
Bogotá

Entrevista floja

Difícil aceptar la pregunta que le hacen de entrada a la narradora y comentarista de ciclismo Goga por sus gritos y forma de transmitir las etapas en el tour francés (SEMANA n.° 1787). Si se tomaron la molestia de averiguar cómo los aficionados al ciclismo estamos acostumbrados a informarnos, verán que esta periodista se ganó totalmente el afecto y credibilidad de los colombianos. Creo que Caracol, por lejos, se anotó un hit contratándola, y aunque técnicamente no se maneja un lenguaje televisivo sino radial llenaron todas las expectativas, haciéndonos recordar las narraciones de Carlos Arturo Rueda, Armando Moncada, Julio Arrastía y Rubén Darío Arcila. Una entrevista floja, donde se desaprovecha a este personaje del deporte.

Fernando Acosta G. 
Bogotá

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