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| 8/5/2017 10:15:00 PM

Cartas

Populismo burdo
Resulta interesante la portada de la edición n.° 1838 de SEMANA porque la situación de nuestro hermano país, Venezuela, es muy compleja. Matizada por unos herederos de Chávez, fundador de la revolución bolivariana chavista, muy diferente es el panorama actual; a tal punto que ese populismo burdo tiene polarizados a los venezolanos, sometidos a incertidumbres ocasionadas por la inseguridad, falta de alimentos básicos, medicamentos, largas colas para intentar subsistir de la corriente de la gran diferencia que existe entre los seguidores de Maduro y los que desde la orilla reciben todo el lastre que deje el río enfurecido, al desbordarse en una diferencia social dentro de la autoproclamada revolución bolivariana.

Venezuela se tiñe de sangre y la comunidad internacional observa cómo la nación en manos de un Estado sin dirección afecta la vida del país, que se debate entre la lucha de los gobiernistas con una oposición que rechaza la constituyente impulsada por Maduro, que mantiene a cuerpo de rey, con recursos públicos, a los líderes de sus seguidores para que sostengan una falsa unidad.

Ya llegó el momento en que las naciones del mundo deben tomar una decisión firme, segura y de justicia social frente a las políticas impuestas por Maduro y sus secuaces, que tienen a Venezuela contra el muro de la ignominia.
Wilson Ruz Mejía
Montería

Diálogo y no injerencia
Los acontecimientos en Venezuela (SEMANA n.°1838) deben convocar a los medios colombianos a una actitud imparcial y objetiva, de manera que documente la realidad en los aspectos y sectores pertinentes desde las diversas posiciones que allí se expresan. No de un solo lado. Ello es necesario para tomar posición de país. Los partidos,  las personalidades y autoridades colombianas no deben llamar a  cosas que no tienen la competencia, ni como personas ni como país.

Debe  ponderarse la no intervención en los asuntos internos de esta nación soberana. La cercanía de nuestro país y la estrecha relación entre numerosas familias colombianas con familias venezolanas obliga a tener prudencia para evitar que lo que debiera ser un debate civil sobre el presente y destino en la hermana república, se convierta en una guerra civil que nos afectará. Las posiciones democráticas se han pronunciado al respecto y los medios parecen querer acallarlas. Por ejemplo, el trino del Polo Democrático de hoy no ha sido muy reproducido, al contrario. En él se dice que “@polo democrático no fue invitado ni hizo parte de veeduría en elecciones de Venezuela. Pedimos diálogo, salida democrática y no injerencia”
Leila Delgado Almanza
Bogotá

Acto circense
Mi rechazo total a la condecoración que el Congreso concedió a Norberto (SEMANA n.° 1840), no en sí por el personaje, sino por el acto circense propiciado por ese órgano, que como si no tuviera temas importantes que resolver, se desgasta en frivolidades y cursilerías. Esta afrenta para el pueblo resulta oprobiosa al acoger el órgano legislativo una proposición de uno de sus mediocres miembros, para reconocer los méritos de alguien que como cualquier otro colombiano se ha dedicado a explotar su negocio y a sobrevivir en esta sufrida patria, carcomida por la mediocridad, la politiquería y la corrupción, hoy concentradas en grado sumo en los órganos legislativos del país. Como si no tuviéramos colombianos destacados, con méritos suficientes. ¡Qué vergüenza!
Luis Acevedo P.
Bogotá

Desconfiados
La falta de legitimidad de las instituciones ha generado un clima de incredulidad en los colombianos, como se evidencia en el caso de la justicia donde los niveles de impunidad respecto de los verdaderos responsables hacen que nos volvamos desconfiados. El caso Odebrecht es una prueba palmaria de esto.
La financiación de las campañas de Santos y de Zuluaga por parte de Odebrecht,  en las que, como sabe el país, esta empresa extranjera invirtió cuantiosas sumas para garantizar contratos de obras públicas solo pareciera comprometer a mandos medios, pero no a quienes aspiraban a la Presidencia.  Si bien el Consejo Nacional Electoral conceptuó que tales investigaciones siguen vivas, el tiempo para el vencimiento de términos está encima.

Ahora SEMANA n.°1839 anuncia que los tentáculos de Odebrecht crecen, al declarar  el fiscal Néstor Humberto Martínez que la cifra de sobornos en Colombia no era de 11,5 millones de dólares, sino de 37 millones, y que buena parte no solo compromete al exviceministro de Transporte Gabriel García, sino a cinco senadores (en su mayoría del Partido de la U, es decir, del partido del gobierno), como si esa práctica fuese algo nuevo. Si bien algunos de ellos  (si no todos) se destacan no por haber promovido interesantes iniciativas de ley, sino por ser los mayores electores valiéndose de  prácticas non sanctas, lo más seguro es que con  estas investigaciones nada pase.  Lo triste es que pareciera que estos escándalos no afectaran al país, pues sigue votando por los mismos y, en caso de ser condenados, por quienes heredan su caudal político.
Juan Manuel Jaramillo Uribe
Manizales

Se encogen de hombros
Su artículo ‘Y el júbilo inmortal’, edición n.° 1839, sobre la apatía frente a las fiestas patrias, pone en evidencia una situación innegable: la fascinación por los acontecimientos que nos dieron la libertad no solo ha decrecido con el trajinar del tiempo, sino que casi se ha extinguido por completo.

Se agregaría el hecho de que se ha perdido cualquier nexo de determinación entre la situación actual y los acontecimientos históricos sucedidos hace más de 200 años, digamos que ya no existe ningún vaso comunicante. Tampoco ha habido un cambio significativo en la situación del país. Por el contrario, los mismos odios intestinos nos agobian, una suerte de réplica igual o peor que la Patria Boba de aquella época.

No resulta extraño entonces que hoy la gente se encoja de hombros frente a esos acontecimientos, que en la práctica no dejaron un legado  que haya redibujado la historia de Colombia.

Hoy la gente  no tiene ninguna conexión con las fiestas patrias, la independencia de España no reboza orgullo y autoestima en el ciudadano común en la época actual, por más que las  clases en los colegios salgan al rescate de esas fechas o los desfiles militares sirvan como agentes de seducción. De ahí que la gente prefiera rendir culto mejor a un  grupo de ciclistas que con su mirada limpia y transparente reflejan otra cara de este país.
Sergio Quiñones Rodríguez
Pasto

Desequilibrio
SEMANA, en su edición n.°1839, en el artículo titulado ‘Del Senado a palacio’, como algo raro, conociendo el sesgo político de su línea editorial y no encuentro reprochable que así sea, le dedica muy generosamente al Polo Democrático y a su candidato, el senador Jorge Enrique Robledo, 15 renglones de su comentario, los que son abundantemente merecidos. Deseo que esa honestidad, investigación, rectitud, coherencia, contundencia en sus denuncias y debates, además de la claridad política de lo que es un Estado y democracia modernos, merezca  que se le tenga en cuenta en los debates políticos que se avecinan.

Una posición más pluralista de los medios contribuye a darle un aire de alguna frescura a un devenir político cargado de sectarismo, mentiras y tergiversación, pues como van las cosas nada bueno nos augura el porvenir. La posverdad y la corrupción deben ser derrotadas.
Carlos Marín Pinto
Bucaramanga

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