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| 9/16/2017 10:15:00 PM

Cartas

Que nunca se fuera
Al leer la revista de la edición n.° 1845, ‘Al fin buenas noticias’, nos viene a la memoria lo momentos felices y de alegría que vivimos los colombianos desde que llegó su santidad el papa Francisco, el miércoles 6 de septiembre, hasta su partida el domingo. Queda una nostalgia grande por su partida, quisiéramos que Francisco no se fuera. En esos cinco días de su ardua peregrinación, experimentamos una tranquilidad espiritual inmensa, un alivio de vida enorme: escuchar sus mensajes de esperanza, paz, reconciliación, sueños nos sacó de la cotidianidad de las noticias: de odio, rencor, venganza, corrupción, muertes, política sucia, robos y atracos.
Felicitamos a revista SEMANA por el cubrimiento en internet y televisión en vivo de todas las actividades programadas por la Iglesia colombiana; a las autoridades y empresas que organizaron y dieron lo mejor de sí para que todo el minuto a minuto de las actividades realizadas por el santo padre en Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena fueran un éxito. Le mostramos al mundo que somos un país católico y respetuoso.
Reconocemos la labor de la Policía; como expolicía, me siento orgulloso de mi Policía colombiana, de la calidad y comprometimiento de cada uno de sus integrantes, con la seguridad y el servicio prestado. Reconocer la labor que realizaron los mandos institucionales en Bogotá, donde por primera vez se dio un alojamiento digno en hoteles como el Tequendama, el Dann Carlton, el Plaza Imperial, Sebastian Inn, y más de 68 hoteles, todos de cuatro estrellas para arriba. Y se contrató a la empresa más experimentada en logística para el suministro de alimentación para los 6.000 policías que estuvieron reforzando el servicio de seguridad y desplazamiento del santo padre. El bienestar ofrecido a los policías se vio reflejado en el servicio excelente que prestaron en las jornadas extenuantes y largas.
Esta visita del papa Francisco será recordada por niños, jóvenes y adultos como un acontecimiento sin precedentes en la historia colombiana. Rezaremos por el santo padre, como él lo pidió en cada una de sus despedidas.
Álvaro Sandoval Gómez
Tunja

Secular y modernizador
La nota de Antonio Caballero ‘Lo del papa’ (SEMANA n.° 1845) es otra muestra de un desafortunado análisis de la visita del papa a Colombia. Generalizaciones como “la religión ha servido siempre como disfraz virtuoso de la política”, más que aclarar, confunden. La visita del papa a Colombia delata, primero, que la Iglesia católica sigue siendo la base y fundamento vivo cultural de nuestras naciones latinoamericanas. La Iglesia de Pedro es la gran mediadora del fiel con su fe, que desde la escolástica es la piedra angular de su teología, para diferenciarla claramente de la tradición luterana. Segundo, el papa Francisco dio un tono abiertamente secular, modernizador a su visita. La doctrina de Cristo no es en sí el camino de la salvación del alma, sino sobre todo el fundamento civil para construir la paz en Colombia.
En otros términos fue una visita que conjugó la tradición dogmática de base contrarreformista con las necesidades vitales de una nación en crisis social y moral. Tercero, las interminables oleadas de gente que vitorearon al papa demuestran no solo un acto de piedad, sino son expresiones de ansiedad, desorientación y busca de esperanza.
Juan Guillermo Gómez García
Medellín

Que digan cómo
Completamente de acuerdo con la regla de oro que propone el codirector del Banco de la República, José Antonio Ocampo (SEMANA n.° 1843). En mi opinión debería complementarse con que los políticos también digan cómo van a financiar las nuevas propuestas de gasto social; creo que es una manera de combatir las prácticas electoreras populistas. 
Leopoldo Ramírez Corredor
Bogotá

El pez muere por la boca
La edición n.° 1845 de su multitemática revista, en su  sección Vida Moderna, presenta una tendencia actual, creciente tal cual la moda que pasa, aunque el estilo permanezca, como bien lo manifestó Coco Chanel ya en el siglo XX. Referirse al envío de un mensaje de texto mandado a un destinatario equivocado a todos nos ha sucedido, sea por WhatsApp, o cualquier vía, desde las redes sociales, el correo electrónico, Facebook u otro canal. Causa vergüenza y es inapropiado. A explicación no pedida, acusación manifiesta, el error es error y no hay que maquillarlo, como el papa dijo recientemente en Colombia.
WhatsApp  crea estrategias para evitar este tipo de errores. No se deben enviar mensajes románticos si el destinatario no es inmune a hackers ni a recibir mensajes infectados, si quien lo recibe no está en línea. Es delicado mezclar asuntos laborales y detalles íntimos personales. Su artículo cita a Facebook como el culpable de 28 millones de divorcios, aunque no se tiene exactamente el número de aciertos  oportunos de gente que de otro modo no se hubiese reconectado y hoy formó ya lazos sociales, amistades, familias, sociedades comerciales, entre otros. Ahora, enterarse de asuntos que al remitente no competan, es la oportunidad no de divulgar chismes, sino mejor de cerrar la cadena y hacer caso omiso a dicha información. 
La inmediatez, la falta de concentración y el exceso de tareas hacen que no quede tiempo de asimilar y digerir información cambiante día tras día. Recordemos que el pez muere por la boca, el código de comportamiento debe incluir el respeto, la privacidad, la prudencia, la reserva; además debe obligar a cada usuario de internet a asumir las consecuencias de sus propios actos, que la misma AOL advierte es un riesgo, una “embarrada” que perdura. Por tanto, publique únicamente lo que lo haga sentir orgullo, no apenado de  divulgar información que no corresponde manifestar por canales públicos. Es decir, como el sabio compositor Juan Sebastián Bach sostuvo en el siglo XVIII; “Vive como lo harías  para no avergonzarte si se divulgara lo que haces, aun en el caso de que fuere mentira lo que se divulga”. 
Diego Casabianca Escallón
Bogotá

Y los demás animales, ¿qué?
Con la lapidaria exhortación “independientemente de si la consulta antitaurina es pedagógica (...) las razones financieras no deben ser argumento para que las autoridades pospongan decisiones que tienen que ver con la democracia participativa”, termina el artículo ‘Cuestión de plata’ de la edición n.° 1843 de SEMANA en torno a quién corresponde pagarla. Inversión monetaria que no es de menor cuantía y que apretaría aún más las finanzas distritales, ideada precisamente para desconocer el derecho de una minoría respetable que ya las altas cortes respaldaron en aras de privilegiar la democracia participativa. Si así fuera y para que se justifique tamaño exceso democrático que la Alcaldía respalda sin ambages en aras de respetar los derechos de los animales, se debería aprovechar para preguntar también si los bogotanos estaríamos de acuerdo con la existencia  de las carnicerías, los mataderos, las salsamentarias y los asaderos en la capital. No se entendería que semejante inversión dejara por fuera los derechos de los animales de estratos más bajos.
Dalia Valero
Bogotá

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