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| 9/23/2017 10:15:00 PM

Cartas

otra similitud
En el artículo ‘El espejo de Venezuela’ (SEMANA n.º 1846) hacen un paralelo entre la situación de la Venezuela de los noventa con la Colombia de hoy, pero omiten una similitud a nivel mundial esencial para entender la situación. En los noventa había colapsado la Unión Soviética y la crisis humanitaria en Cuba tenía a sus habitantes aguantando hambre. Era difícil imaginar que algún país quisiera seguir un modelo similar. Y, sin embargo, surgió Chávez y su socialismo del siglo XXI. Ganó las elecciones porque los venezolanos no lo identificaron como marxista.
Y aquí tenemos otra similitud. Contra toda evidencia, muchos medios de comunicación en Colombia, incluyendo a SEMANA, descartan a Petro como marxista. Petro visitó el Puente de Boyacá con Chávez después de su fallido golpe de Estado. Durante el paro petrolero encabezó una delegación colombiana para apoyar al gobierno chavista, que ya había implementado políticas autoritarias como la ‘Lista Tascón’.
Aún hoy, ante el desastre económico, las declaraciones de Petro omiten cualquier responsabilidad del gobierno venezolano en la actual situación y se limitan a hacer un llamado al diálogo, posición poco comprometedora compartida por todos, inclusive por el mismo señor Maduro. La similitud entre la Venezuela de los noventa y la Colombia de hoy es mayor a la que describe su artículo, y el riesgo de la instauración de un régimen totalitario de corte marxista en Colombia es real.
Jan Kleyn
Bogotá

Que llegue pronto
Leyendo el artículo principal de la edición n.º 1846 denominado ‘El espejo de Venezuela’, me da un poco de alegría, confianza y esperanza ver que vamos siguiendo el camino de lo sucedido en Venezuela. Ojalá pronto nos llegue nuestro Chávez (pero ojo, en el buen sentido), que genere confianza y se preocupe por el pueblo. También confío en que a Colombia no va a llegar el castrochavismo; primero, porque eso no existe; y segundo, porque la gente acá no traga entero (como pareciera ser) y tampoco se entrega al caudillismo.
P. D.: En cuanto al artículo del iPhone X, es increíble como, en pleno 2017, todavía hay gente que se deja engatusar, y pagar una millonada por un artículo que trae ‘novedades’ de más de cinco o seis años, y que los teléfonos más económicos incluyen como una característica más.
Víctor Navarro
Barranquilla

Consideraciones geopolíticas
Emocionado como nunca, compré la edición n.º 1846 donde el tema central fue ‘El espejo de Venezuela’. Tratándose de un tema de tanta trascendencia para el país como las elecciones presidenciales, pensé que el artículo, además de extenso, iba a ser profundo. Sin embargo, dejó de lado todo lo que culturalmente sembró el narcotráfico en nuestro país y la forma de ganar elecciones con dineros calientes que en este momento bien pueden venir de la misma Venezuela; las consideraciones geopolíticas de Rusia o China en tener un ‘aliado’ eficaz en América Latina y financiar alguna campaña; o el mismo proceder del socialismo del siglo XXI que va sacando las uñas poco a poco hasta aferrarse en el poder.
Basta con preguntarse, ¿qué pasaría si Colombia asumiera el poder una combinación de política regional liderada por las Farc (aprovechando su statu quo) y un candidato nacional ansioso de poder con ganas de cambiar el sistema, pero con la promesa de que no nos va a pasar lo mismo que a Venezuela? Ambos impulsados por dineros e ideas socio-comunistas, que a pesar de todos los fracasos siguen calando en la población vulnerable y más en las actuales circunstancias.
Bien vale la pena proyectar a Colombia con el mandato autoritarito de Uribe o populista de Petro, a ver cuál de los dos es peor, sabiendo que ambos son perfectamente factibles. Y ofrecer así un panorama que libere de la inmediatez al electorado colombiano.
Javier Alonso Guevara Moreno
Bogotá

acto de injusticia
Soy asiduo lector de la revista y admiro su independencia y la calidad de sus escritos. Por eso no estoy de acuerdo con el contenido de la portada en el último número (1846).
Al anunciar y pronosticar una posible arremetida de los inconformes contra el régimen actual y los que nos han precedido durante décadas y con lamentables resultados, están cometiendo un acto de injusticia para con los grupos que lideran el inconformismo. Al intentar insinuar que los que se anuncian como los líderes del cambio nos llevarán a la situación lamentable que vive Venezuela, nos están diciendo que ese no es el camino y, de paso, están descalificando o por lo menos descartando el movimiento que lideran personajes de alta calidad en sus respectivas labores administrativas y libres de cualquier antecedente de dudoso proceder o apoyados por personajes oscuros y con antecedentes criminales como sí lo hacen los partidos tradicionales.
O cambiamos o nos cambian, decía uno de esos personajes siniestros. En nuestro país tenemos líderes civiles que sin necesidad de amenazar, vestidos con uniforme militar y apoyados en la fuerza de las armas, pueden ofrecer un cambio necesario y reconfortante que conduzca al país por caminos de una civilidad apoyada en la justicia social, y que saben muy bien que gobernando sin ñoños y sus secuaces, se puede vivir en un ambiente de paz y de progreso.
Jorge L. Yánez Infante
Bogotá

En sus justas proporciones
El análisis de su revista sobre la eventual descertificación frente al aumento de cultivos ilícitos (SEMANA n.º 1846) pone el flagelo del narcotráfico en justas proporciones. Expone, además, una atmósfera menos dramática de la que le han dado los medios y los políticos de la oposición. El presidente Trump pudo haber lanzado una advertencia sobre las consecuencias del incremento de cultivos, pero tendrá que mirar bien la imagen pixelada que seguro tiene sobre el tema.
Era natural que con el proceso de paz la lucha contra las drogas quedaría postergada.
Las cifras no mienten, pero la consolidación de la paz es precisamente la garantía de que la lucha contra el narcotráfico dé frutos en términos de reducción de los cultivos ilícitos a largo plazo. La disminución de los cultivos también será una prueba de fuego del posconflicto, porque ese punto hace parte del acuerdo y necesariamente tendrá que ser impactado.
El tema del incremento de cultivos pudo mantenerse fuerte mientras estaba oculto, pero lo más seguro es que tienda a estabilizarse ahora que ya está expuesto nuevamente a la luz del Sol. Solo se requiere un buen redireccionamiento de las políticas contra el problema del incremento de cultivos, con todo el espectro de posibilidades que ella tiene.
Sergio Quiñones Rodríguez
Pasto

Con palabrota y todo
Soy una seguidora y suscriptora de su revista y siempre he considerado que si un colombiano quiere estar informado de manera objetiva, debe leer SEMANA. Sin embargo, debo compartirles la indignación que me produjo que en la edición n.º 1845, ‘Al fin buenas noticias’, destaquen como frase de la semana la expresión del hijo del ministro de Salud, ¡con palabrota a bordo y todo! Me resulta inaceptable que en una semana en la que hubo mensajes tan especiales y tan apropiados para esta Colombia tan golpeada, la frase a destacar sea la de un niño malcriado. No perdamos el rigor nunca, ¡por eso es que este país está como está!
Fabiola Alba
Bogotá

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