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| 3/28/2009 12:00:00 AM

Cartas de los lectores

"Quiero pensar que el señor Presidente está siendo engañado por sus colaboradores" Carlos Hernández. Bogotá

De María Eugenia de Lloreda

En su edición #1401, SEMANA publicó el artículo ‘Matrimonio por conveniencia’, donde, a raíz de las relaciones entre el presidente Álvaro Uribe Vélez y su Ministro de Defensa, cita desacuerdos entre los jefes de Estado y los militares.
Como quiera que la nota se refiere a las diferencias entre el presidente Andrés Pastrana Arango y el entonces ministro del ramo, Rodrigo Lloreda Caicedo, me permito hacer algunas precisiones que considero de gran importancia para que nuestra Nación tenga claridad sobre su historia reciente.

Dice la revista: “Como se recordará, este último (el ministro Lloreda) apoyó a los militares que consideraban que el gobierno (de Pastrana) le estaba entregando al país a las Farc en el despeje al Caguán y esta opinión , que resultó profética, le costó el puesto”.
Al respecto debo precisar que las diferencias entre el Presidente y el Ministro empezaron mucho antes. Lloreda estaba convencido de que esa no era la manera como se debía manejar el proceso con las Farc. Así se lo manifestó al Presidente en reiteradas ocasiones, recibiendo como respuesta que las decisiones las tomaba él solamente con su consejero de Paz, Víctor G. Ricardo. Por eso el Ministro venía madurando su renuncia meses atrás.  El 26 de mayo de 1999, cuando el consejero de Paz anunció que el gobierno había decidido prolongar en forma indefinida la entonces zona de distensión en el Caguán, el ministro Rodrigo Lloreda envió su carta de renuncia al presidente Pastrana, no sin antes reunirse con los altos militares para advertirles que él se iba pero que ellos debían permanecer en sus cargos, porque no era su interés provocar el resquebrajamiento de la cúpula militar.

Esa es la verdad de unos hechos que tuvieron repercusión en la vida nacional, y de la cual pueden dar testimonio sus protagonistas, los en esa época comandantes de las Fuerzas Militares. Como ustedes pueden concluir, los eventos no se precipitaron porque el ministro Lloreda “apoyó a los militares”. Y como SEMANA bien lo dice, “lo que pensaba Rodrigo Lloreda fue profético”.

María Eugenia Piedrahíta de Lloreda
Cali

Desesperanza y desilusión

Doy nada más que elogios al excelente informe especial (SEMANA #1402) que se realizó acerca de los desplazados y víctimas que reclaman su tierra, asolados desde hace varias décadas por la violencia de la guerrilla, grupos paramilitares y narcotraficantes, y quienes habitan en esas zonas en las cuales el Estado, la Constitución, los derechos humanos, y la simple misericordia del resto de un país, que irónicamente se siente afortunado porque tiene una banca sólida que no fue afectada por la crisis económica internacional, son tan sólo una ilusión y algo tan ajeno a ellos como los telescopios espaciales o la terapia con células madre.

Al leerlo, no puedo evitar sentir cómo se desgarra un pedazo de mi alma y en mí crecen unos sentimientos que me impiden creer  que se deba dar continuidad a una política que permita que esto suceda.

El motivo de mi carta  es señalar la doble moral con la que se juega en la misma edición.  (#1402). Citando el artículo refiere “en cualquier país del mundo un problema tan crucial para la vida económica y política, que involucra a tantas personas, y que indica de manera tan clara la calidad de la democracia que tiene la Nación, sería tema central de debate. En Colombia no”, hecho demostrado  cuando en la portada sale una foto de Andrés Felipe Arias con la denominación de ‘fenómeno’, quien, como ministro de Agricultura y encargado de temas como la reforma agraria y la repartición de tierras, fue en gran medida cómplice de esta situación, con resultados, que “...debería declararse una vergüenza nacional”. Así mismo, el siguiente artículo  es ‘Pobres niños ricos’, el cual de forma casi jocosa describe cómo los tres primeros del ranking han perdido una cantidad de dinero comparable con el PIB de Ecuador, y se señalan cifras de dinero que probablemente solucionarían esta problemática, pero que salen de las cuentas de estos personajes como si perdieran un par de zapatos.

Juan Sebastián Gélvez Rueda
Bucaramanga

Llamado de atención

La nota ‘Sin tilde’, edición #1399 de SEMANA, es un oportuno llamado de atención a los jóvenes de hoy y a los maestros, ya que contrariamente al común denominador el computador no lo hace todo. Sintaxis, redacción y ortografía no son conceptos pasados de moda, sino por el contrario de permanente vigencia, no sólo en castellano sino en todos los idiomas. Da vergüenza ver que nuestra juventud no es capaz de redactar una simple carta, y menos elaborar un escrito que abarque introducción, desarrollo y conclusión, que la puntuación esté bien colocada y no sea un sartal de comas sin sentido.

Antonio José Marulanda Rojas
Bogotá
No les tiembla
Felicitaciones a? su excelente Revista SEMANA, con periodistas de opinión como Daniel Coronell,?María Jimena Duzán, Antonio Caballero, Daniel Samper Ospina, que no les tiembla la pluma al escribir sus columnas de opinión.
Francisco Javier Cruz Farfud
Cartagena de Indias
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