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| 12/12/2009 12:00:00 AM

Cartas

"Por más que lo intento, no me cuadra el remoquete de terrorista para ese muchacho" Carlos Mendoza, Medellín.

Un suplemento sorprendente
Quiero felicitarlos por el suplemento ‘Poder Caribe’, que circuló con la edición de esta semana (#1340). No sólo se trata de una revista de una belleza visual impresionante. También sus textos son impecables y realmente sirve como carta de navegación para una parte del país que cada vez es más protagónica. Pocas veces he visto un trabajo editorial tan cuidadoso y, sobre todo, tan completo. Los felicito y ojalá nos brinden nuevas regiones para completar una radiografía de la Colombia que progresa.

Carlos Castillo C.
Bogotá

Por ser hijos del Presidente
¿Si los amenazados fueran hijos de un amigo, o de un pariente suyo, pensarían igual? (SEMANA #1440). Son multitud los muertos a través de Internet, de amenazas que se hacen realidad, pero claro, ahora lo defienden porque se trata de amenazas contra los hijos de Uribe, que los cogieron como carne de cañón, por el delito de ser los hijos del Presidente. ¿No mandó Piedad Córdoba a quien jamás las Farc le tocaran un hijo, al Canadá con nuestros impuestos, por creerlos amenazados, y todos lo vimos razonable? Esta forma mezquina de juzgar, de echarle a la justicia pestes cuando se trata de defender lo que se odia, es la más fanática y absurda de las políticas, pero a eso estamos acostumbrados, que siga la muerte porque la merece este país de cafres que odia y cuando odia, hasta la muerte le parece digna para el otro, sin entender que se están hundiendo el cuchillo en su propia carne.

Soledad González
Bogotá

Nadie investigó
A propósito del caso del estudiante Nicolás Castro y sus amenazas, y hablando de justicia, (SEMANA #1440) quiero anotar que hubo un alto funcionario del gobierno quien públicamente amenazó desfigurarle la cara a una persona (lo cual es un delito) cuando dijo casi públicamente “si te veo te rompo la cara, marica” y en otra oportunidad, en un país donde no existe la pena de muerte, tranquilamente por televisión da la orden de “mátenlos y póngalos a mi cuenta…” (que también es un delito) naturalmente, la cuenta es la popularidad del funcionario, que da para todo. A ese funcionario ni la Fiscalía ni la Procuraduría le llamaron la atención, menos llamaron al FBI para asumir una investigación sobre esas amenazas y órdenes inconstitucionales y manifiestamente contrarias al Código Penal.

Óscar Moreno
Bogotá

No tan imparcial
¡Terrorista! En su edición #1440 y el titular y foto de su portada, no se puede tratar de terrorista al joven estudiante, quien amenazó por una red social de Internet al hijo del Presidente; el mismo artículo demuestra que esta persona tiene problemas de comportamiento sicológico, de acuerdo con la investigación adelantada por ustedes. La justicia se encargará de tildarlo o no de terrorista, pero no un titular de una revista que ha sido tan imparcial en sus investigaciones.

Luis Alberto Rivas Duarte
Bogotá

Título amarillista
Con todo respeto y la admiración que les tengo por su forma de hacer periodismo en esta estrecha democracia colombiana, no dejo de ruborizarme y sentir vergüenza ajena al apreciar su ultima portada ‘¿El ‘terrorista’ de Internet?’.

No es justo que con su comentario además de subjetivo, porque aun no se le condena en juicio, amarillista por lo sensacionalista en cuanto a las posibles víctimas, e inapropiado porque pone en la picota un proyecto de vida, lo mismo que la integridad física de una persona, ésta sea acompañado además con la foto del joven cuyo único crimen es ser una persona que se conmueve por el asesinato sistemático de sus compatriotas a manos de agentes del Estado y que ante la impunidad de la atroz masacre de El Aro, cuyos patrocinadores y autores se encuentren en el Congreso, los ministerios, las Fuerzas Armadas y a los de menos, se les estimula con jugosas sumas a través de subsidios, sólo deja exclamar una voz de dolor a través del lenguaje popular de violencia que nos ofrece esta sociedad permisiva y descompuesta que ante estos hechos de masacres y asesinatos selectivos, los convalida dentro de los temas de la reciente figura denominada ‘Estado de opinión’.

Alfonso Aníbal Hernández Tava
Pereira

Con la misma celeridad
Como bien lo señala María Jimena Duzán en su columna ‘De Jerónimo a Daniel’ (SEMANA #1440), en “menos de lo que canta un gallo” a Nicolás Castro se le dictó medida se aseguramiento, se le capturó, se le envió a la cárcel y se le acusó de pertenecer a redes internacionales terroristas, como, de manera apresurada declaró el director de la Dijín, mientras que los casos de Daniel Coronell, de Piedad Córdoba y de tantos otros opositores al gobierno aún siguen en el más completo silencio e impunidad por parte de las autoridades, pese a que en algunos de ellos (como en el de Coronell), sus responsables están identificados. No se trata de justificar la reprochable acción del estudiante Castro, sino de exigirles al gobierno y a las autoridades competentes que con la misma celeridad con que se actuó en este caso, lo hagan frente a todos aquellos ciudadanos que, con legitimidad, ejercen su derecho a disentir del gobierno.

Juan Manuel Jaramillo Uribe
Manizales

De Gustavo de Greiff
En su escrito ‘La Corte, oposición desleal’ (SEMANA #1440), don Alfredo Rangel acusa a la Corte Suprema de Justicia de ánimo obstruccionista, por no elegir al Fiscal General entre uno de los ternados por el señor Presidente, alega que con ello está negándose a cumplir con la Constitución, y concluye que con esa negativa “está dando un golpe de Estado técnico”. Nada más equivocado: si la Corte tuviera que elegir de la primera terna que le presente el Presidente, entonces para qué el Constituyente construyó un sistema de elección mixto, le habría bastado disponer el nombramiento por el solo Presidente, pero no lo hizo así. El señor Rangel debe saber que uno de los criterios para la interpretación de las normas legales es el teleológico, en cuya virtud, quien aplica una ley consulta su finalidad. En el caso que ocupa al columnista, la finalidad del sistema consagrado en la Constitución de 1991 fue aplicar el principio de los pesos y contrapesos, de tal manera que ni la rama ejecutiva ni la judicial tuvieran un poder absoluto en la designación de un funcionario con tanto poder como el del Fiscal General. Nada impide que si la Corte encuentra que para su criterio los ternados por el señor Presidente no reúnen las calidades que en su concepto (el de la Corte) debe llenar el Fiscal General ideal, así lo manifieste al otro elector, y nada impide que éste, reconociendo el principio que subyace en la Constitución, y aplicando el mandato de colaborar armónicamente para la realización de los fines del Estado, presente otra terna y tantas otras como sean necesarias hasta cuando las cabezas de las dos ramas del poder público coincidan en un nombre que a las dos les satisfaga. No, señor director, se equivoca el señor Rangel y de paso ofende a la Corte, cuando la acusa de “ánimo obstruccionista”, de “violar la Constitución”, de negarse a cumplirla y de estar “dando un golpe de Estado técnico”.

Gustavo de Greiff
Bogotá

No se va
Soy Beatriz Uribe Botero, gerente de la campaña de Andrés Felipe Arias, candidato a la Presidencia de la República por el Partido Conservador para el período 2010-2014, y quiero confirmarle a SEMANA que no he renunciado, ni voy a dejar nunca la gerencia de la campaña de Arias, como afirmó Daniel Coronell en su columna. Comencé este proyecto con Arias hace ocho años y llegaré hasta culminarlo, con la posesión de Arias como presidente de los colombianos el 7 de agosto de 2010 a las 3 de la tarde. La desinformación reciente en torno a este tema atiende al deseo de quienes ven en Arias una verdadera amenaza en las urnas.

Beatriz Uribe Botero
Bogotá

Política regional
Todos quieren aeropuerto (SEMANA #1440), pone de manifiesto la realidad del país en la materia. Muchos proyectos se adelantan más por intereses políticos mal concebidos, que en razón de un planeamiento estructurado que consulte la relación costo-beneficio. En muchos casos bien se podría tener un gran aeropuerto regional, con una excelente infraestructura vial de comunicación, en lugar de varios pequeños, mal concebidos y con rentabilidad muy discutible, lo cual hace que a la postre fracasen y sea el erario de la nación el que deba acudir en su auxilio para salvarlos de la catástrofe. Ojalá no sea tarde para que el país enfrente con decisión tan importantes desafíos.

Antonio José Marulanda Rojas
Bogotá

Vías de hecho
Leo con preocupación su Artículo ‘Tatequieto a Chávez’, aparecido en la edición #1440 de su revista. En primer lugar, omite que el apoyo de Estados Unidos al procedimiento llevado a cabo para expulsar a Zelaya fue claro desde el principio. Su ambigüedad al respecto era ya un aval tácito. Sólo posteriormente, ante la presión de la OEA, tomaron posición, y ésta nunca fue clara. Ahora bien, sólo una persona demasiado ingenua aceptaría la tesis que ustedes insinúan de que la inteligencia norteamericana no estaba enterada de lo que iba a suceder con Zelaya.

Pero lo que más grave me parece es que estamos aceptando que el procedimiento de destituir a un jefe de Estado sin previa acusación y juicio y, además, aplicarle el destierro, sea sancionada por todos, con el pretexto de que hay que detener a Chávez. Así como había que invadir Irak para detener a Saddam. Cosas peores ha hecho nuestro Presidente. ¿Podemos, entonces, detener y expulsar a Uribe del país si vuelve a violar la Constitución? ¿Ustedes lo avalarían? Eso parece. O por lo menos eso se deduce de su artículo.

Alvaro Botero C.
Bogotá

Alcohol es alcohol
La Asociación Colombiana de Industrias Licoreras siempre ha defendido el concepto alcohol es alcohol, y como tal se debería pagar los impuestos de las bebidas alcohólicas, incluidas a las cervezas, que hoy cuentan con un capítulo especial para ellas. Es importante precisar algunas afirmaciones hechas por Bavaria en una entrevista publicada por SEMANA en su edición #1440: El sector cervecero paga una tarifa del 51 por ciento, pero sólo sobre el líquido, mientras que los productos de las licoreras departamentales lo hacemos sobre la botella, tapa y etiqueta también duplicándonos el impuesto.

Pagan el 3 por ciento por el IVA nacional que descuentan en su totalidad. La cerveza está en mora de pagar impuestos dentro del mismo esquema tributario de las demás bebidas alcohólicas: por graduación alcoholimétrica, en dos rangos como propone la Federación Nacional de Departamentos, dicho esquema generaría recursos extra para la salud aproximadamente de 900.000 millones de pesos.

Resulta irónico que las directivas de SabMiller consideren que los productos de las licoreras oficiales que pagan en promedio un 65 por ciento de impuesto, puedan resultar un peligro para las cervezas, que en términos reales pagan un 27 por ciento entre impuesto al consumo e IVA.

Luz María Zapata Zapata, directora ejecutiva de Acil
Bogotá
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