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| 10/2/2010 12:00:00 AM

Cartas

"La caída del Mono Jojoy demuestra que el que a hierro mata, a hierro muere". Juan Carlos Estupiñán, Bogotá.

No compraré el libro

En la edición #1481 ustedes publican apartes del primer capítulo del libro de Íngrid Betancourt. Pese a que me sorprendió la manera tan apasionante como cuenta sus momentos en la selva, creo que los colombianos no podemos olvidar que hace muy poquito esta mujer estaba demandando al Estado por un dineral, de forma supuestamente simbólica. Hay que reconocer que Íngrid y su familia vivieron un drama muy intenso, y si yo fuera su mamá, habría hecho todo lo que estuviera en mis manos para sacarla de semejante martirio, pero no me parece que por eso se quiera hacer millonaria con la plata que nos pertenece a todos. No pienso comprar el libro, pero no porque crea que la autora no tiene cosas interesantes que decir, sino porque me siento profundamente decepcionada de la actitud de ella después del secuestro. De igual manera, pienso que está mal que la gente se llene de odio en su contra. Una cosa es no estar de acuerdo, y otra, insultar.

Miryam Cárdenas
Bogotá



Más especiales

Me permito felicitarlos por la publicación del especial ‘La batalla por la memoria’, en su edición #1481. Aun cuando los episodios descritos en los artículos son espeluznantes, se trata de heridas históricas que nos es importante conocer. Una sociedad que conoce sus heridas está mejor preparada tanto para evitarlas en el futuro como para sortearlas con menos traumas en caso de que estas vuelvan a aparecer. Con tantos años de vivencias a la luz de un conflicto armado, tenemos que ser capaces de asumir una mirada autocrítica, madura, pero sobre todo sincera sobre las manchas en nuestro pasado. Incluso si hacerlo implica levantar ampollas, tenemos que ser capaces de dejar atrás eso de que “es mejor no mirar atrás”. Así que, además de felicitarlos y de estar ansioso por leer los informes que desarrolló la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, quiero exhortarlos a que continúen publicando especiales de este tipo.

José Godoy
Cartagena



Herramienta útil

El artículo ‘El enciclopedista del siglo XXI’, en su edición #1481, es muy ilustrativo porque explica de forma sencilla y clara la manera en que funciona Wikipedia, esa revolucionaria enciclopedia virtual creada por Jimmy Wales. No hay que fiarse de toda la información que aparece consignada en ese sitio de Internet, pero en todo caso hoy es una herramienta que ayuda a resolver cualquier duda, por insignificante que sea. No en vano, como dice el artículo, según un estudio de la revista Science, Wikipedia es tan exacta como la Enciclopedia Británica.

María Margarita Navas
Bogotá

 

Más vitrina

Los felicito por el informe especial sobre la violencia en Colombia (‘La batalla por la memoria’, edición #1481), que me impactó profundamente. El trabajo del Grupo de Memoria Histórica debería gozar de un espacio permanente en los medios, pues su labor es una de las pocas maneras de aprender de nuestro traumático pasado y esperar que algo bueno salga de las cenizas de esta sociedad martirizada.

Florencio Gutiérrez
Armenia



Como en Argentina

El columnista Alfredo Rangel dice en su columna ‘Chuzadas y descalificadas’ (edición #1481) que la intervención ilegal a miembros de la oposición del gobierno de turno es una práctica generalizada no solo en Colombia, sino en varios países del mundo. Como él mismo lo menciona en el texto, esta epidemia de interceptaciones no justifica lo que ocurre por estos días en el país. Sin embargo, al terminar de leer la columna queda un cierto tufillo de apología a las acciones realizadas por el DAS, sobre todo cuando enumera las dificultades de ejercer control a las instituciones de inteligencia en una democracia, por el aparente conflicto que surge cuando se junta la necesidad de proteger los secretos para la seguridad del Estado y la utilidad de la transparencia. Y como si fuera poco, remata diciendo que debería aprobarse una ley para darle facultades al Presidente de desclasificar los archivos producto de las ‘chuzadas’, para darnos cuenta de que esta ha sido una práctica permanente del DAS en los últimos 30 años. ¿Y los responsables de ordenar las interceptaciones dónde quedan? ¿O será que tendremos que esperar 40 años para conocer la realidad de este fenómeno, como ocurrió en Argentina?

Amalia Cortés
Bucaramanga

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