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| 12/25/2010 12:00:00 AM

Cartas

"Tienen razón. Gracias a Dios ya termina este año tan intenso". José Luis Reyes, Tunja.

El socio secreto

Nuevamente el señor Coronell nos cobra una deuda por denunciar que se benefició de dineros del narcotráfico.

Coincidí accidentalmente en una reunión social con los señores Nule en Panamá hace más de dos años. Dicha reunión no la promoví yo y es mentira que se haya dado en plena licitación de Ruta del Sol; tampoco conozco a ningún delegado del gobierno panameño de nombre Juan Eslava. Nunca efectué ningún negocio con los señores Nule, ni recibí de ellos dinero alguno. ¿Puede Coronell afirmar que nunca recibió dinero de Perafán o del ‘Bandi’?
 
Reiteramos que nunca hemos sido promotores o intermediarios de ningún contratista del Estado. Nuestra actividad empresarial se circunscribe exclusivamente al sector privado y jamás hemos intervenido en nombramientos, prebendas o contratos ante el Estado.

El socio de la multinacional Odebrecht en Colombia es el Grupo Aval. Invitamos al señor periodista a que investigue si nosotros tuvimos algo que ver en dicha asociación.

Todas nuestras amistades y sociedades son de frente. Este parece no ser el caso del señor Coronell, quien fuera socio de un testaferro del hoy extraditado narcotraficante Pastor Perafán, así como también de alias ‘el Bandi’ (ver artículo de El Colombiano). Según el mencionado testaferro, fue Perafán el verdadero socio de Coronell (ver Youtube). De ser esto cierto, lo que sí no es presentable es tener a Perafán de socio secreto.

Tomás Uribe Moreno,
Jerónimo Alberto Uribe Moreno
Bogotá

 

No es justo

Con respecto al artículo en que se destaca la brillante labor desempeñada por Vallenpaz (SEMANA #1489), no es justo hacer una comparación con el desarrollo de la Altillanura. Las condiciones de infraestructura y de calidad de la tierra son totalmente diferentes, tal como ustedes mismos lo comentaron en un reciente artículo sobre la Altillanura, titulado ‘El ‘Cerrado’ colombiano’, en su edición #1488.

Jorge Salgado Consuegra
Bogotá

 

Salud pública

Pocas veces he estado de acuerdo con las opiniones expresadas por el columnista Alfredo Rangel, pero esta vez debo reconocer que su artículo ‘¿Prohibir el aborto?’ (SEMANA #1489), además de muy bien argumentado, coloca el problema del aborto en su justo lugar, pues no solo señala que se trata de un problema de salud pública, sino que expresamente advierte que cualquier consideración sobre él debe hacerse con independencia de consideraciones teológicas o metafísicas o sobre una valoración de la vida en términos absolutos. Pretender echar para atrás la decisión de la Corte Constitucional sobre la materia constituiría un verdadero retroceso y un atentado contra el derecho que tiene la mujer de decidir libremente y en conciencia.

Juan Manuel Jaramillo U.
Manizales


Premiar a las que renuncien

Los felicito por el informe especial de la edición #1486. Me identifico con las opiniones de varios de los personajes, en particular con la proposición de premiar a las mujeres que renuncien a reproducirse. La sobrepoblación de los más vulnerables está empeorando el panorama si se tiene en cuenta que los más favorecidos no se reproducen en semejante magnitud.

Adalia Rodríguez
Bogotá

 

Reconstruir la verdad

Pertinente el tema de opinión expuesto por Alfredo Rangel (SEMANA #1488), no obstante, considero que antes de debatir sobre los argumentos jurídicos para avalar la posibilidad de derogar la amnistía otorgada al M-19, es indispensable no sepultar la memoria de cuatro millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia, para lo cual propongo delegar en la academia y el periodismo investigativo la labor de que extrajudicialmente se reconstruya la verdad histórica que tenemos derecho a conocer, siendo que para lograr el objetivo es necesario que merme el interés político de encontrar culpables, y por el contrario, maximizar los esfuerzos con el fin de que los procesos tramitados, entre otros, por Justicia y Paz, cumplan los fines de verdad y garantía de no repetición. Cabe advertir que un país que olvida su historia, ya sea por ignorancia o por irresponsabilidad social, está condenado a repetirla. Seamos pues un eco al rechazo de la mentira y unos abanderados de la verdad.

César Javier Valencia Caballero
Bucaramanga


 
Nota importante

N. de la R. Como es habitual, este número circula durante 15 días, pues SEMANA entra en un breve receso navideño. La siguiente edición circulará el 10 de enero.
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