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| 2/26/2011 12:00:00 AM

Cartas

"Lo más impresionante es que el abuso de las pensiones está amparado por la ley y por jurisprudencias de los interesados", Emilio Zárate, Bogotá

La sal se corrompe

Cuando la sal se corrompe, qué se puede esperar de los otros organismos o entes estatales. Con el artículo de SEMANA (edición #1503) queda al descubierto que uno de los desangres o venas rotas que el Estado tiene presupuestalmente es el sistema pensional. Háblese de las altas Cortes, amén del Congreso de la República, Ecopetrol, el magisterio, las Fuerzas Militares, la Policía Nacional (altos rangos), etcétera. Con un ajuste razonable al sistema pensional de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, no habría necesidad de crear nuevos impuestos. Pero el carrusel no termina ahí, este es apenas el comienzo, pues con las demandas contra el Estado se podría pagar la deuda externa o acabar con la pobreza en Colombia, pues casi todas las pierde el Estado.

Danilo Yepes Recalde
San José de Cúcuta

Privilegio ninguno

Aunque en el artículo ‘El carrusel de los magistrados’ (SEMANA #1503) se indica que nada tengo que ver con esa censurable práctica, que he criticado y combatido, se menciona mi nombre como uno de los casos de magistrado de alta Corte que ha obtenido una alta pensión de jubilación, porque, supuestamente, gracias a una tutela fallada por la Corte Constitucional se dobló el monto de la misma.

No es cierto que el suscrito haya gozado de privilegio alguno, pues así como a otros magistrados les ha sido reconocida su pensión también por la Corte Constitucional, en mi caso hube de someterme a una larga espera: primero en la Caja Nacional de Previsión y luego el trámite de una tutela que fue fallada conforme a derecho. Tampoco es cierto que el monto de mi pensión se dobló como consecuencia del fallo de la Corte Constitucional, como se afirma en el artículo.

Lo que no menciona la revista, y estaba obligada a hacerlo, es que después de 36 años de servicio a la rama judicial, registré la máxima cotización correspondiente a la pensión que luego me fue reconocida. De manera que nada me ha concedido graciosamente el erario; simplemente reconoció, al final de mi trabajo, la importante suma de dinero que mes a mes me fue retenida durante los 36 años de trabajo. Que la Corte Constitucional haya reconocido ese derecho claramente deja sin piso el equivocado proceder de la Caja Nacional de Previsión, que en contra de todos los precedentes judiciales se empeñó en desconocerme un derecho que gané lícitamente.

César Julio Valencia Copete
Bogotá


No soy del carrusel

Solicito rectificar su artículo ‘El carrusel de los magistrados’. En primer lugar, en su revista afirman que estoy en edad de jubilación, lo cual sería cierto si hubiese trabajado toda la vida en la rama judicial, pero mi vida laboral la he desempeñado en la empresa privada.

En segundo lugar, les solicito aclarar que mi paso por tan distinguida institución no fue una palomita de cuatro meses con el fin de conseguir una pensión millonaria e inmerecida, trabajé intensamente durante diez meses y renuncié voluntariamente, dado que mi madre se accidentó y me fui a Estados Unidos a atenderla. Así mismo, les pongo en conocimiento que Nubia Esperanza Riaño no trabajó tan solo mes y medio en el despacho de Pedro Sanabria, sino que en la actualidad está incapacitada y lleva vinculada al Consejo Superior más de año y medio, pero lamentablemente no puede solicitarles directamente corregir lo dicho.

Gloria Amparo Peña Caro
Bogotá


El que mandaba

Don Angelino Garzón vino y puso su ‘chuzo’ propio, y ya vieran, le ha ido de maravilla: la clientela es abrumadora, no da abasto; lo asedian los periódicos, las emisoras, la televisión, las revistas, (entre ellas SEMANA, edición #1502). El éxito ha sido superior al de don Juan Manuel Santos. Quién lo creyera. De esto se concluye que nuestro presidente no le debe dar largas a su ‘subalterno’ Angelino, porque la gente empieza a comparar, un poquito, este gobierno con el de Virgilio Barco, en el cual quien mandaba era un señor Montoya.

Aníbal Camelo Leaño
Bogotá


Don Julio Garavito

En su edición #. 1503 aparece en la carátula la figura de don Julio Garavito correspondiente al billete de 20.000 pesos, y el título es ‘El carrusel de los magistrados’. Considero que es un desafortunado montaje, pues un lector desprevenido asocia al sabio Garavito con dicho carrusel.

Don Julio Garavito era ingeniero civil de la Universidad Nacional, director del Observatorio Astronómico, astrónomo de renombre internacional, ensayador de la Casa de Moneda, matemático puro, geómetra y físico, profesor de Astronomía, Geodesia y Matemáticas. En 1916 organizó el Sistema Meteorológico Nacional, fue miembro de la Cámara de Representantes de la Asamblea de Cundinamarca y del Concejo de Bogotá, además de presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros. En 1949, su efigie aparece en el timbre postal verde y posteriormente en el billete de 20.000 pesos. En 1965, el gobierno nacional instituyó la Orden al Mérito Julio Garavito, para exaltar a los ingenieros colombianos. La Unión Internacional de Astrónomos ratificó en 1970 el cráter lunar llamado Garavito.

Miguel Ortiga Restrepo
Bogotá


De Supersalud

Como superintendente nacional de Salud, quiero hacer unas importantes precisiones sobre el artículo ‘Acuerdo cuestionado’ (SEMANA #1502), relacionado con la medida tomada por esta Superintendencia en torno a las resoluciones sobre Saludcoop:

1. Quiero recalcar que, paradójicamente, lo que está cuestionado son las resoluciones de la Superintendencia contra Saludcoop EPS de febrero de 2010, porque se le dio al país la falsa percepción que Saludcoop EPS debía devolver dinero a los colombianos. Eso no es cierto. La sanción era la de vender sus clínicas y poner la plata en sus bancos a nombre de las misma EPS Saludcoop.

2. Conforme al concepto del Comité de Conciliación de la Superintendencia y de la Procuraduría Sexta Judicial II Administrativa, estas resoluciones presentaban vicios de forma y de fondo.

3. La Superintendencia se ha visto en la obligación de rectificar algunas decisiones que en el pasado presentaron problemas jurídicos o técnicos; lo único que muestra es respeto por la ley y la transparencia.

3. Por esa misma razón, en este caso las actuaciones de la Superintendencia han sido sometidas al escrutinio de la Procuraduría General y lo serán en el Tribunal Superior de Cundinamarca.

4. Así mismo, estas decisiones no constituyen una renuncia a nuestra función de vigilancia. De hecho, la Superintendencia ya comenzó todas las averiguaciones y el proceso de seguimiento para garantizar que estas investigaciones comiencen en derecho y que concluyan a feliz término, para que de esa manera se tomen las decisiones de acuerdo con la Ley.

Conrado Adolfo Gómez Vélez
Superintendente Nacional de Salud
Bogotá


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