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| 4/9/2011 12:00:00 AM

Cartas

"Informaciones como la de su portada deberían servir para mantener el honor de una institución que los colombianos respetamos más que a ninguna otra", Miguel González, Medellín.

Por encima del bien y del mal

Realmente lamento mucho lo que ustedes revelan en el anterior número de SEMANA (edición #1509). Aunque es un escándalo de grandes dimensiones, lo cierto es que no debe alcanzar a empañar la gloria que nuestras fuerzas armadas nos han dado desde la Independencia, en la defensa de nuestras instituciones y de todos y cada uno de los ciudadanos. Los responsables de esos abusos, que no representan, ni mucho menos, a la generalidad de la oficialidad, deben responder por el daño que infligieron a la imagen del Ejército Nacional, una institución que debe estar siempre por encima del bien y del mal en nuestra amada patria.

Emilio Sánchez
Bogotá


Más autocrítica

 Creo que todos los colombianos compartimos el reconocimiento del arduo y sacrificado trabajo de las Fuerzas Militares por el bienestar constitucional del país (SEMANA #1509). Pero también creo que estas deben poseer un sentido de autocrítica superior a cualquier otra institución nacional, debido a que detenta el uso exclusivo de la fuerza para defender al Estado. Las Fuerzas Militares no pueden excusar el cumplimiento de la ley con el pretexto –blandido a veces de manera autómata– del cuidado de la moral de la tropa. Es precisamente la moral de la tropa la que debe servir de referente al país.  Una moral transparente, responsable, clara, abierta, justa, que se identifique con el bien público y no con privilegios que duelen en muchos sectores sociales colombianos, como los de las víctimas de los ‘falsos positivos’, y que lo único que logran es separar a nuestras Fuerzas Militares de su sociedad.

Diofanto Arce Tovar
Montelíbano


Por unos cuantos corruptos

He tenido la oportunidad de leer su riguroso informe sobre la cárcel que funciona en la Base Militar de Tolemaida (SEMANA #1509) y no deja de ser indignante y aberrante lo que sucede ahí. No sorprende que después de ocho años de la política de Seguridad Democrática salgan a la luz pública todos los desmanes que algunas manzanas podridas de la Fuerza Pública vienen realizando, en muchos casos con la complacencia y complicidad de altos mandos militares y policiales.

El pie de fuerza desde 2002 fue creciendo exponencialmente sin llevarse a cabo los filtros necesarios en los procesos de selección de personal, y muchos ciudadanos encontraron en la Fuerza Pública la oportunidad para solucionar su problema económico y laboral.
 
Esto sumado a la presencia del narcotráfico, la presión por resultados, los amplios presupuestos que se han destinado a la defensa nacional y las prebendas que reciben quienes hacen parte de la Fuerza Pública han convertido al Ejército y a la Policía en instituciones permeadas por la corrupción.

Si bien es cierto que  no son todos  sino unos pocos los corruptos, el silencio de la gran mayoría de los miembros de la Fuerza Pública deja mucho que desear. La solidaridad de cuerpo no puede confundirse con complicidad.

Los militares corruptos sancionados por actos que atentan contra los derechos humanos –como los ‘falsos positivos’– deben ser castigados de manera ejemplarizante y aislados de la sociedad en centros de reclusión de máxima seguridad. Debe existir una legislación que les quite todas las prebendas y privilegios que tienen, pues lo que han hecho con sus actuaciones es deshonrar al Ejército y, sobre todo, al país.

Está claro que al Ministerio del Interior, al Ministerio de Defensa y al Inpec les ha quedado grande buscarles solución a estas irregularidades de tiempo atrás, por lo cual no hay plena confianza ciudadana en ellos.

Por último, mis felicitaciones por el valor que tienen sus periodistas al hacer estas investigaciones tan importantes para el país y que sirven para que los ciudadanos de a pie conozcan ese otro mundo que, bajo la sombra del poder, pretende debilitar la democracia y las instituciones colombianas.

Carlos Andrés Hernández Franco
Cali


Locombia Resort

En referencia al bien documentado artículo ‘Tolemaida Resort’ (edición #1509) y el despelote en todos los órdenes que cada ocho días nos muestra la revista SEMANA, expreso: cuando una sociedad se sumerge en crisis de principios y valores, hasta el extremo que gobernantes y dirigentes sean escuderos de los corruptos, solo la población civil podrá darse la solución mediante la protesta pacífica, la denuncia y los cambios de representantes para finiquitar los privilegios. Señor gobierno, la urna de cristal está hecha añicos.

Omar León Muriel A.
Medellín

Condiciones inhumanas

Respecto al artículo ‘Tolemaida Resort’, publicado en la edición #1509 de la revista SEMANA, me pregunto: ¿por qué nos escandalizan tanto los privilegios y las comodidades de los militares presos en la base Tolemaida y no nos indignan lo mismo las condiciones inhumanas en las cuales permanecen los internos comunes de las cárceles colombianas?

Luis Alfonso Vergara V.
Medellín

¿Quién manda?

En relación con la entrevista ‘El gobierno se dio atribuciones excesivas’ frente a las críticas que le han caído a la Corte Constitucional (SEMANA #1509), comento lo siguiente: ¿Para qué elegir presidente, si quien manda, dice y ordena es la Corte Constitucional?

Lina María Acosta Quiroz
Bogotá


De la Cruz Roja

Con un cordial saludo nos dirigimos a ustedes en relación con la entrevista publicada al comandante del Ejército de Colombia, señor Alejandro Navas, en la edición #1509. Queremos manifestar nuestra preocupación por una declaración del general Navas en la que afirma que el Ejército Nacional de Colombia prestó helicópteros a la Cruz Roja para “investigar” casos en el departamento de Arauca.

Ni el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) ni la Cruz Roja Colombiana han utilizado en ningún momento aeronave militar alguna para acceder al departamento de Arauca. Así mismo, no es tarea de nuestras instituciones hacer investigaciones, tal como se afirma en la entrevista. El acceso a esta zona, por razones de conflicto armado, lo realizamos bajo nuestros propios medios y gracias al trabajo independiente y neutral que realizan los delegados del Cicr y de la Cruz Roja en el terreno.

Fernando José Cárdenas, presidente de la Cruz Roja Colombiana
Christophe Beney, jefe de la delegación del Cicr en Colombia
Bogotá

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