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| 5/14/2011 12:00:00 AM

Cartas

"Estoy de acuerdo con que alguien ronde al alcalde. Pero no estoy muy seguro de la validez de los motivos del procurador", Felipe Botero R., Bogotá.

No toda Bogotá

Reciban un cordial saludo deseándoles muchos éxitos en sus proyectos por realizar.
Sobre su artículo ‘Por fin justicia’ (SEMANA #1515), me parece duro, ya que solo se han hecho acusaciones y falta ver la defensa de Samuel Moreno. No toda Bogotá está contenta con esta decisión. Samuel ha querido cambiar la cara de nuestra ciudad y lo está logrando, sabemos que son muchas obras, pero recuerden que el que quiere marrones aguanta tirones. ¿Será que por unos contratistas irresponsables se le eche toda el agua sucia al alcalde mayor?

Será que en las otras ciudades del país, en donde están las obras atrasadas, los alcaldes se merecen la suspensión o simplemente es una persecución contra Samuel Moreno. Cuando terminen estas obras y nuestra Bogotá quede hermosa, como va a ser, ojalá todos recuerden que eso lo realizó un alcalde llamado Samuel.

Estanislao Caycedo Martínez
Bogotá


Conflicto o no conflicto

Cordial saludo. En ‘La grieta ideológica’ (SEMANA #1514) se plantea que la introducción en el texto de la ley de víctimas de la expresión ‘conflicto armado’ no solo muestra que las agendas de gobierno de Santos y Uribe son distintas, sino que cada uno se ubica en orillas diferentes de pensamiento, pues mientras que para el primero se trata de un asunto político o, más precisamente, pragmático, para el segundo es una cuestión ideológica.

En efecto, lo que lleva a Santos al reconocimiento del conflicto armado interno (algo que en el ámbito jurídico viene siendo reconocido de tiempo atrás) es la necesidad de circunscribir solo a las víctimas del conflicto los beneficios económicos de la reparación. En cambio, lo que lleva a Uribe a negar el conflicto armado interno es el riesgo de reconocer a la guerrilla el estatus de beligerancia (algo que, paradójicamente, sí le reconoció en Ralito a las autodefensas) y, con ello, la posibilidad de una salida negociada del conflicto y la aplicación del DIH. No creo que Santos haya variado su concepción ideológica, pues al fin y al cabo –como lo plantea la propia SEMANA– la negación del conflicto es la tesis que inspiró el Estado Comunitario y que subyace en toda la política de seguridad democrática. Lo que ahora mueve a Santos a reconocer el conflicto armado son razones eminentemente económicas, pues excluye como beneficiarios de la ley de víctimas a quienes sean víctimas de la violencia común, sin excluir la posibilidad de una salida negociada al conflicto y el reconocimiento de la comunidad internacional de una realidad que por espacio de ocho años fue silenciada en los documentos oficiales.

Juan Manuel Jaramillo Uribe
Manizales


Reconocimiento a un valiente

Respecto del artículo ‘La tragedia de un rector’ (edición #1514), aunque materialmente de nada le serviría al señor Carlos Caicedo Omar, los colombianos deberíamos al unísono felicitar su eficiencia y apoyarlo, por lo menos moralmente. Desde la frontera sur, para usted, señor Caicedo, el debido reconocimiento por su gestión y valentía.

Darío Fernando Pantoja Bastidas
Ipiales


El testimonio sucesoral

A propósito de la nota ‘Partidos buscan delfines’ (edición #1510), me siento impulsado a manifestar mi desacuerdo a continuar siendo condescendiente con la forma como en este país se escoge a sus dirigentes políticos por el ADN y demás atributos consanguíneos y no por méritos, como debiera ocurrir en cualquier nación medianamente civilizada. En Colombia, debería ser objeto de lectura obligada en todos los planteles educativos el, muy a propósito, libro El Delfín, de Álvaro Salom Becerra.

Este magnífico escritor, tan desdeñado por la élite dirigente aristocrático-política, supo plasmar en esta magistral y caricaturesca obra escrita hace ya casi cuatro décadas, quiénes y mediante qué artilugios son los que realmente dirigen el gran rebaño llamado Colombia y cómo el grueso de la población nos empecinamos en no renunciar a nuestra acomodada condición de ovejas, al punto de que ya hemos aprendido a balar como nos han venido enseñando.

En principio, no me resulta fácil encontrar una explicación racional al hecho de que personajes tan desconocidos para la política colombiana, como resultan ser los hijos de expresidentes o de excandidatos con perfil presidencial, los que sean llamados a recibir con un simple ‘porque sí’ el testimonio sucesoral representado en una corona, un anillo y un cuchillo que simbolizan en este alocado reparto festivo el que nuestro país, como ha venido sucediendo desde siempre, desempeñe su protagónico y eterno papel de torta de cumpleaños. Es hora de dejar atrás los rezagos de una corte monárquica aupada en un deslucido patriciado criollo que, sin ruborizarse, se ha mantenido en poder del poder a lo largo de varios y nefandos siglos de atrasos y desigualdades, y en su reemplazo invocar la presencia de Diógenes con su iluminada lámpara para descubrir verdaderos y auténticos talentos en las nuevas generaciones realmente comprometidas con el cambio que necesita Colombia. En eso son muy determinantes ustedes, los medios de comunicación…y, por supuesto, nosotros también.

Orlando Barros Insignares
Bogotá


Del embajador del ecuador

El artículo ‘Ecuador, camino al autoritarismo’ (SEMANA #1513) informa de manera sesgada al público colombiano sobre una situación política del Ecuador. El reportaje es desequilibrado, pues no existe una voz que explique el punto de vista del gobierno y la adjetivación, desde el título, da cuenta de los prejuicios de quien redactó la nota. Decir, por ejemplo, que la función de Transparencia y Control Social es “una megacontraloría civil … también bajo la bota del presidente” es, por decir lo menos, un juicio cargado de animadversión.

Al final, señala que “incluso Fabricio Correa, el hermano mayor del presidente, dice que no lo va a apoyar”. Dicho así, fuera de contexto, parecería que recién en esta ocasión es que el hermano del presidente “lo abandona”. La ciudadanía colombiana debe saber que el hermano del presidente está en la oposición desde que el propio presidente, hace dos años, denunció los contratos con el Estado que, a sus espaldas, el hermano había realizado, dispuso a las entidades públicas que los dejaran sin efecto y solicitó a los organismos de control que realizaran las investigaciones del caso.

Raúl Vallejo, embajador del Ecuador
Bogotá


Una agradable portada

Acabo de leer la revista SEMANA de la edición #1512 sobre la boda real. Es un alivio ver una agradable portada en vez de las imprescindibles noticias de corrupción que tienen agobiado a nuestro país. También felicito por las columnas de Daniel Coronell, no le teme decir la verdad. Muchas gracias por darnos a conocer qué sucede a nuestras espaldas.

Angélica Bernal Rodríguez
Bogotá

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