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| 5/28/2011 12:00:00 AM

Cartas

"Yo, como uribista de tiempo completo, no puedo dejar de celebrar que se aclare a fondo el tema de las ‘chuzadas’, Carlos Eduardo Solano, Bogotá.

El cinismo de la inequidad

Su reciente confidencial titulado ‘Afectación psicológica’ transcribe apartes de la reacción del director regional de una empresa petrolera ante la propuesta de construir 12.000 viviendas para sus empleados en el Meta. Me pregunto si al calificar de “inviable” el proyecto porque “aumentaría la brecha de desigualdad” quiso decir que mejor todos sigan sin casa, así no hay desigualdad. Por si se trataba de un error semántico, decidí acudir a la definición en Wikipedia, donde todos somos iguales: “La desigualdad es un medio de presión por el cual los miembros de las altas esferas impiden que las personas que están en las esferas bajas puedan subir”. Gracias a Wikipedia, ahora sí entendí.

Claudia Rueda
Bogotá

Las actitudes antidemocráticas

Con estupor leí el artículo titulado ‘Escándalo: Ojo, vena abierta a la vista’, en el que se hace referencia a la pensión gracia que fue suprimida por el gobierno nacional en 1989 y que ha afectado a miles de maestros departamentales y municipales.
La pensión promedio actual de un maestro es de un millón trescientos mil pesos. Un poco más de dos salarios mínimos. Su artículo me sugiere varias preguntas: ¿Se justifica una pensión tan baja en un profesional que le ha dedicado toda su vida a la formación de los colombianos? ¿A qué monto ascienden las pensiones de los padres de la patria? ¿No será que el escándalo y las actitudes antidemocráticas que SEMANA señala están en los manejos oscuros de la salud, Agro Ingreso Seguro y el desangre por dos billones de pesos, a la ciudad de Bogotá.

Fabio Martínez
Bogotá

Derechos y conquistas

Largas han sido las batallas sindicales para merecernos lo que hemos alcanzado y lo que nos falta por alcanzar. No obstante nuestros esfuerzos personales y de superación académica, se nos mantiene en la trastienda de las profesiones con respecto a los salarios y mesadas pensionales. Nuestros actuales derechos son conquistas laborales acompañadas de persecuciones, asesinatos sistemáticos, estigmatizaciones sociales y menosprecio estatal. Ahora resulta que la ‘‘vena abierta’’ (SEMANA, 23 de mayo de 2011) en las finanzas públicas no son los carruseles de contrataciones, ni los recobros de las EPS, ni los agroingresos y otras corruptelas agazapadas en la connivencia y el silencio encubridor de funcionarios deshonestos. Según SEMANA, la piedra del ‘‘escándalo’’es el justo reclamo de un derecho de equidad largamente escamoteado que ‘‘un puñado de profesores’’ persistimos en obtenerlo. Lastimosamente, muchos de nuestros colegas se han dejado seducir de rábulas inescrupulosos que aprovechándose de sus agobios económicos se enriquecieron con leguleyadas retorcidas y mancharon el buen nombre de nuestro gremio. Utilizar el argumento de que "el país tiene tantos frentes abiertos y que requieren tanta plata, como el invierno y la crisis de la salud" para calificar nuestra acción de antidemocrática, es una ofensa que no se compadece con los grandes atracos de cuello blanco.

Sin desconocer que la revista SEMANA ha contribuido con el destape de las madrigueras delincuenciales en algunas entidades públicas, creemos que se equivocó al señalar a los gestores de la iniciativa congresional y a los maestros nacionales como cómplices de un desangre fiscal. Este no es un regalo para ganaderos opulentos, sino un justo reconocimiento a un derecho que se nos había negado y que estamos reclamando en virtud del principio de igualdad que establece el artículo 13 de la Constitución Política de Colombia y de la sentencia n.º T-187/93 de la Corte Constitucional, según la cual “el principio de igualdad solo se viola cuando se trata desigualmente a los iguales’’.

Jairo E. Chaparro Castañeda
(siguen más firmas)
Bogotá

No se ha hecho justicia

La justicia es inherente al poder judicial. La justicia es ética-equidad-honestidad. Ulpiano la definía así: “Justicia es la constante perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”.
Por lo tanto, la decisión de la Procuraduría de sancionar al alcalde de Bogotá no fue una sentencia, sino una resolución por irregularidades o faltas disciplinarias al Código Único Disciplinario.

La función principal de la Procuraduría es preventiva. Antes que sancionar debe primero vigilar, iniciar, adelantar y, por último, fallar las respectivas investigaciones.
Lo del procurador fue un espectáculo disciplinario selectivo, como lo fue el adelantado en contra de Piedad Córdoba.

Pero si para el procurador esto fue lo justo, debe empezar dando ejemplo, pues son miles de procesos los que se encuentran estancados en las procuradurías regionales y provinciales, cuyos fallos se dan cuando los demandados han terminado su periodo, han salido de Colombia y se han insolventado. Los procedimientos adelantados en las procuradurías son paquidérmicos y politiqueros. Según el padrino político se hunde o sale un fallo. No olvidemos que los procuradores son cuotas políticas que tienen sus raíces en el nombramiento del procurador general de la Nación por el Senado.

Conclusión: SEMANA se descachó con el titular de la portada de la edición # 1514.

Danilo Yepes Recalde
Pasto

La carcajada

Con relación a ‘La noche con los nazis criollos’ (SEMANA # 1512), basta con escuchar y ver las noticias, o leer SEMANA, para saber que, con desquiciada frecuencia, el mundo es un manicomio. Afortunadamente, como más vale reír que angustiarse o llorar, al final de la revista nos dan la receta de la risa. De los criollos a la carcajada.

Fernando Luis Gómez
Barranquilla


Sin consecuencias penales

Aprecio que en un país de libertad de cultos, de asociación y de expresión se permita y se publique un artículo en el que se habla de los nazis criollos (SEMANA #1512). Un país, quizá de los pocos, que permite celebrar este tipo de reuniones sin consecuencias penales ni civiles para quienes están presentes, pero sí con consecuencias sociales. Un país que a pesar de proteger lo anterior sigue siendo racista, machista y discrimina las diferencias. Este tipo de reuniones son un reflejo de nuestro propio odio hacia la diferencia, así que si recibe comentarios de indignación, primero indignémonos con nosotros mismos.

Al final, estas reuniones no son más que una tribu urbana tan ridícula como cualquier otra que cuando sus integrantes, la mayoría, llegan a la vida adulta, se dan cuenta de que era una juvenil pérdida del tiempo y una falta de madurez tanto psicológica como social.
Además, ¿cuántos de los asistentes son verdaderamente arios? Los colombianos somos un crisol de razas y el hecho de verse de cabello y ojos claros no excluye nuestro origen multirracial: indígena, negro, blanco, católico y árabe-judío, solo por decir los grupos etno-religiosos principales. Así que este tipo de reuniones, aunque respetables, son irónicamente contradictorias por el componente racial de sus asistentes. Hasta el mismo Hitler se revolcaría en su tumba, si es que la tiene.

Olga Lucía Patiño
Bogotá
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