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| 7/2/2011 12:00:00 AM

Cartas

"La clave del juicio contra Samuel Moreno es demostrar si el alcalde fue incompetente o tramposo", Constanza Gutiérrez, Bogotá.

El viraje de Coronell
 
La columna ‘Un testigo’, de Daniel Coronell (SEMANA #1521), merece algunas aclaraciones.
 
En febrero de 2008, Coronell escribió un artículo titulado ‘Un culpable conveniente’, en el cual demuestra que en la época de la toma del Palacio de Justicia el cabo Édgar Villamizar se hallaba en Granada, Meta, y no en Bogotá. Esa versión la confirmó el mismo Villamizar ante el procurador Ordóñez y el testimonio judicial de dos militares que estaban con él. Ahora, el columnista cambia de rumbo y afirma que el mencionado suboficial sí estuvo en la Escuela de Caballería con la fiscal Ángela María Buitrago.

Daniel Coronell afirma, con una supuesta prueba gráfica publicada en Semana.com, que Villamizar puso su nombre en la declaración contra Plazas. Pero quienes hemos visto este documento podemos asegurar que ni la firma ni el nombre corresponden, como tampoco su ubicación en la página.
 
No creo, desde luego, que esta falsificación sea obra de Coronell. Pero sería necesario que aclarara cómo este documento llegó a sus manos.

En síntesis, es al primer Daniel Coronell al que hay que creerle y no al de ahora, empeñado en defender a la fiscal Ángela María Buitrago y en calificar de derechistas de extrema a quienes defendemos a un militar injustamente condenado a 30 años de prisión.

Plinio Apuleyo Mendoza
Bogotá


Castigo severo

Con relación al informe ‘Alguien miente’ (SEMANA #1520), sobre el coronel Alfonso Plazas Vega, sentenciado a treinta años de cárcel por los desaparecidos de la toma del M-19 al Palacio de Justicia, es preciso asegurar que en Colombia no está establecida la pena de muerte y tampoco la desaparición forzada... Por lo tanto, ningún civil y mucho menos un miembro de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional puede asesinar o de-saparecer a nadie. Los miembros de la fuerza pública que incurran en desapariciones y homicidios deben ser castigados de forma severa sea cual fuere su rango. Es inaceptable que algunos miembros, en lugar de velar y coadyuvar al bienestar de la ciudadanía en general, enloden la institucionalidad de la fuerza pública y, peor aún, que desconozcan lo preceptuado en los artículos 11 y 12 de la Constitución.

Jorge Giraldo Acevedo
Santa Marta


¿Se ha dicho la verdad?

Qué bueno que se hable de ‘Alguien miente’ (SEMANA #1520). Miremos varios aspectos: primero, el coronel Alfonso Plazas Vega, su carrera militar y su familia, condenado por el holocausto del Palacio de Justicia; segundo, los familiares de las víctimas de la cafetería; tercero, los familiares de los ilustres magistrados; cuarto, un testigo clave: Édgar Villamizar Espinel. Esto ha causado revuelo jurídico. Los colombianos a quienes nos han llenado de información de lo sucedido en 1985 nos preguntamos ¿en realidad se ha dicho la verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia? ¿Qué pasó con el M-19, que se tomó el Palacio a sangre y fuego? ¿Por qué tiene que pagar el coronel que actuaba con órdenes superiores de rescatar el Palacio de Justicia? No cabe en mi mente que solamente el coronel se equivocó. ¿No será que nos enfrentamos a otra verdad a medias?

Wilson Ruiz Mejía
Montería


¿Quién responde?

‘Quién ‘tubo’ la culpa’ (SEMANA #1519) es un artículo que, aunque reducido, por su importancia traduce algunos aspectos de análisis que, a ‘ojo de buen cubero’, presentan cuestionamientos como los siguientes: 1. ¿Quién responde por la destrucción de las pocas carreteras nacionales que ocasionan las tractomulas que nos están inundando, en su continuo recorrido y por su peso? 2. ¿Quién responde por los múltiples accidentes viales ocasionados por estos monstruos que, por su tamaño y velocidad, abusan? 3. ¿Qué porcentaje de la población colombiana siente que esa gran producción de petróleo revierte en beneficios reales para la comunidad? 4. ¿Quién nos explica, razonablemente y con argumentos veraces, que a mayor producción de petróleo mayor es el costo de la gasolina que utilizamos? 5. ¿Quiénes son los que realmente se enriquecen con esta superproducción de ‘nuestro’ petróleo? 6. ¿Quién responde por los daños eco-ambientales que ocasionan las petroleras extranjeras? Ojalá hubiera algún funcionario del Estado, responsable y conocedor del tema, que fuera capaz de despejarnos estas inquietudes, cuya constante son informaciones acomodadas, lejos de la verdad y, lo más grave, para dar la sensación de que todos estamos ganando.

José Benigno Morales A.
Neiva
 
Nombre cambiado

Sobre su edición #1517, acerca de la histórica aprobación de la Ley de Víctimas, felicito a la revista por el completo trabajo de cubrimiento y análisis de tan trascendental ley. En la sección Mártires, el artículo ‘In Memóriam’ incluye una larga, dolorosa y con seguridad incompleta (para infortunio de este país) lista con los nombres de mártires que han ofrecido su vida por la construcción de un país y un mundo distintos. Allí fue incluido el nombre de Luis Alfredo Socarrás Pimienta, líder y defensor wayuu de derechos humanos, asesinado en Riohacha el 27 de julio de 2010. Por un error, estoy absolutamente seguro involuntario, su segundo nombre fue cambiado por el de Alfonso.

José Luis Socarrás Pimienta
Riohacha

 
La paternidad de Uribe

En la columna titulada ‘La tercera vía’ (SEMANA #1521), Antonio Caballero señala con acierto que las diferencias ideológicas entre Santos y Uribe no son entre izquierda y derecha, sino entre dos matices de la derecha. El primero, moderno, urbano y creyente de la no violencia; y el segundo, arcaico, rural y violento. Aunque esa es una caracterización general y, por qué no, simplista, permite entender lo que separa al expresidente Uribe del presidente Santos, quien pretende reemplazar el uribista Partido de la U de extrema derecha –como entre líneas supo calificarlo– por un liberalismo de derecha moderada.

Sin embargo, Caballero se equivoca cuando afirma que Uribe “se crió a los pechos del viejo socialista Gerardo Molina, entonces del malogrado movimiento Firmes, y a los del entonces algo más joven liberal de izquierda Carlos Gaviria, del Polo Democrático”. Ni lo uno ni lo otro. Cuando era un estudiante, Uribe se unió al Directorio Liberal de Antioquia, que dirigía el cacique liberal Bernardo Guerra Serna. Así que la paternidad ideológica de Uribe no es la que esboza Caballero.

Juan Manuel Jaramillo
Manizales

 
Para ‘liberarte’

Queremos felicitarlos por el especial LGBT (SEMANA #1521). El artículo sobre las ‘falsas premisas’ permite que las organizaciones podamos dar a conocer nuestras iniciativas y proyectos. Hemos hablado con muchas personas de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y todos coincidimos en que estas propuestas editoriales lideradas por SEMANA contribuyen al cambio cultural tan necesario para que exista una mayor valoración de la diversidad sexual y de géneros.

Carolina Herrera

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